Indeportes, la vergüenza del Atlántico

Indeportes, la vergüenza del Atlántico

La mala actuación en los Juegos Deportivos Nacionales refleja la paupérrima dirección del ente.

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07 de diciembre 2015 , 03:48 p.m.

Se es vendedor de humo o un ignorante para asegurar que Atlántico ganaría 13 medallas de oro en los Juegos Deportivos Nacionales, clausurados el pasado 21 de noviembre en Quibdó, tras desarrollarse en 17 sedes.

Aymer Castillo Rosales, el director de Indeportes Atlántico, es lo uno o lo otro. O él reúne esas dos características, porque de antemano pronosticó que el departamento ganaría esa cantidad de preseas doradas en las olimpiadas nacionales.

Una afirmación de esa solo puede darla un dirigente alejado de la realidad. Tanto que la misma llevó al barranquillero Julio Torres Roca a responder en redes sociales que si eso se lograba, de inmediato, él renunciaba a su cargo de presidente de la Federación Colombiana de Boxeo.

Caído el telón, la cifra indica que Atlántico apenas alcanzó cuatro medallas de oro –tres en boxeo y una en tenis de campo–, lo que resultó ser la peor actuación en su historia desde la creación de los Juegos en 1928, cuando a Cali, en nombre de Barranquilla, solo se fue en fútbol y se perdió en la final ante Santa Marta (ver infografía de arriba).

La peor no solamente en cantidad y cualidad. Porque si se revisa la infografía se observa que en 1932, en Medellín, se obtuvo dos de oro, pero se entregaban esas medallas a los ganadores de campeonatos. Y en 1980, en Neiva, también se ganaron 4 de oro, pero se alcanzó el título en fútbol.

En esta ocasión, si bien se ganaron cuatro de oro no se conquistó título colectivo, porque el boxeo, la disciplina que mejor le fue, quedó en segundo lugar, detrás de Antioquia. En otros análisis: tanto que se criticó por la actuación de 2012 con las 8 de oro y ahora ¡apenas se ganó la mitad!

Y revisando la posición de 2015 también da tristeza. Se cayó del puesto 11 de los Juegos pasados (también ocupado en Neiva-1980) al 14. ¡Igual el peor de la historia! (por encima quedaron Risaralda, Cauca, Norte de Santander y Quindío: ¡qué horror!). Y pensar que Atlántico ganó los Juegos de Barranquilla 1935…

Peor la justificación

Pero peor que la actuación de la delegación y el pronóstico es cuando Castillo Rosales habla, tratando de justificar su desacertada dirección, que a la luz de los resultados, el indicador para medir una gestión, también es la más pobre de la historia del ente deportivo que rige el deporte del Atlántico.

En Emisoras Riomar argumentó que si no se iba a Juegos había sanción. Ignorancia total. Si no se inscribe, no hay sanción. En Emisoras ABC manifestó que se perdieron unas medallas como la del patinador Álex Cuvajantes, quien no pudo representar al departamento. Increíble que lo diga: si dos años antes se sabía que no podía competir por Atlántico. Y en el noticiero de Jorge Cura, en Emisora Atlántico, reconoció esta ‘perla’: “tuve una exageración pequeña en cuanto al número de medallas de oro”. La pequeña exageración fue inflar el resultado final en un ¡225 por ciento!

Días después, en rueda de prensa, hizo el ridículo, al tratar de lavarse la manos como Pilatos, al manifestar que las 13 medallas de plata y 14 de bronce “pueden ser 27 de oro” en los próximos juegos. ¿Pensarán en Antioquia que las 254 entre los dos metales obtenidas en el 2015 serán doradas en el 2019?

A El Heraldo le dijo que había que acabar con el vicio de entregar dinero a las ligas. ¿Por qué no lo hizo? ¿Ley de Garantías? ¿Acaso no sabía desde que se posesionó que había esa Ley? Para los Juegos entregó dinero a las rectoras, pero con amarre para comprar directamente a personas o entidades que Indeportes indicaba.

Por uno u otro motivo hubo inconvenientes: las espadas de los esgrimistas no llegaron a tiempo, un ciclista compitió con bicicleta prestada y los ajedrecistas se quejaron del hospedaje. Y la lista de anomalías, como falta de vitaminas y demás, es larga… De Atlántico nunca hubo información oficial en Juegos: al periodista de la entidad lo dejó en Barranquilla.

En esa misma rueda de prensa dijo que llevaba un año y 10 meses en el cargo. A otro periodista le dijo que año y medio, justificando el desastre. Mientió: en el comienzo de los Juegos completó dos años.

Como también mintió, luego de una denuncia a finales del año pasado de este periodista al decir que no había una sola gestión suya en Coldeportes para algún proyecto ni una sola gestión suya para contar con aliados. Y respondió en enero con un comunicado citando a algunas firmas aliadas. Se consultó a una de ellas, Ferretería Vallejo, y lo desmintieron.

Sin cabeza y sin futuro

Uno no sabe que es lo peor a medida que avanza en los temas sobre el deporte del Atlántico bajo esta dirección. Su grado de incompetencia es tan alto que utilizó un intermediario, en enero pasado con motivo de unas competencias atléticas internacionales en la ciudad, para proponer la realización de un foro con el gremio de los periodistas deportivos, Acord Atlántico, para buscar la construcción de una pista de calentamiento de atletismo. La respuesta de este periodista fue clara: ¿Por qué no la gestiona como dirigente?

La persona que debe hablarle con autoridad al gobernador en materia deportiva es el director de Indeportes, pero este carece de carácter para hacerlo. Y ante la insistencia de José Antonio Segebre de construir una pista de bicicrós en el sur del Atlántico, con motivo de Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2018, el director le confesó a la prensa que no se atrevía a contradecirlo, como debía, porque era un deseo de Segebre. Menos mal Odecabe rechazó esa propuesta.

El desconocimiento general del deporte es tal que en enero le preguntaba a Helmut Bellingrodt, el primer medallista olímpico del país, quién era Edgardo Schmell, barranquillero y mítico árbitro internacional de boxeo y béisbol.

No le paró bolas a Manuel de la Rosa, uno de los hombres de confianza de la presidencia de la República en materia deportiva, cuando en compañía de un funcionario de Coldeportes fueron en el primer semestre del año hasta la Universidad del Atlántico por la posibilidad de levantar allí el soñado Centro de Alto Rendimiento Deportivo de Barranquilla.

Y su insensibilidad quedó demostrada el 11 de junio, con motivo de un Zonal para Ciegos, ante la solicitud de estos para apoyo, respondió: “pueden hacer lo quieran: esto no es una cajero automático”.

La incompetencia llega a todos los niveles. Para los Juegos del Caribe, en San Andrés, no fue capaz de contratar buses para el desplazamiento de los deportistas al aeropuerto. Algo de simple logística.

Y sobre los Juegos de la isla hay otra ‘perla’ suya para el recuerdo, emitida en el programa Deporte Espectacular, de Radio Alegre, el 8 de mayo cuando Bolívar duplicaba al Atlántico en medallas de oro: “Bolívar debe estar preocupado por nosotros”.

En dos años y un mes bajo su dirección se perdió el tiempo en el deporte del Atlántico. Con miras a Juegos Centroamericanos y del Caribe no se hizo nada ni se le pidió un plan de acción de asesoría al Comité Olímpico Colombiano, cuyo primer vicepresidente, el cordobés Ciro Solano, estaba presto en apoyar.

En los Juegos Nacionales Intercolegiados Supérate 2015, efectuado en Bogotá, Atlántico también tuvo la peor actuación de su historia: apenas cuatro medallas de oro, ocupando el puesto 15, ¡por debajo de Casanare!

Ese es nuestro futuro inmediato que quedó cimentado bajo esta oscura dirección de Indeportes…

Estewil Quesada Fernández
Redactor de EL TIEMPO
Barranquilla

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