Grupo AVE se afianzará en la Alianza del Pacífico

Grupo AVE se afianzará en la Alianza del Pacífico

Cabeza del grupo cuenta cómo nació su negocio y los planes para los próximos tres años.

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06 de diciembre 2015 , 08:58 p.m.

En medio de las dificultades que se presentan en la mayor parte de los inicios, Marco Antonio Avella empezó a edificar su sueño empresarial hace 37 años, tras una infancia en medio de frascos y botellas del laboratorio farmacéutico que manejaba su padre.

Hoy timonea un poderoso grupo empresarial del sector de medicamentos genéricos, que arrancó con su primer proyecto, Vitrofarma, en 1978.

¿De dónde salió su gusto por la industria farmacéutica?

Mi padre tuvo el primer laboratorio farmacéutico veterinario en 1928. Con ese recuerdo me fui a Italia y entré a trabajar en una fábrica muy grande de ampolletas. Elegí esa empresa porque hacía lo mismo que la empresa de mi padre.

Con todo y mi formación académica, terminé con botas de caucho lavando los baños de los operarios de la planta que hacía ampolletas. Pero allí hice carrera en el tema farmacéutico.

¿Volvió al país a cumplir su sueño de hacer empresa?

Sí. En la fábrica italiana terminé ayudándole al gerente, quien me cogió cariño. Un día le dije que quería poner un negocio como el suyo y me ayudó.

Conseguí en Colombia una pequeñísima financiación con un banco. Me dieron una carta de crédito para traer unas máquinas usadas y empezar a trabajar. Este amigo, a su vez, me presentó al presidente mundial de laboratorios Schering.

¿Y todo fue más fácil?

No. Tengo un recuerdo imborrable del día que llegaron las máquinas; eran seis cajones. Uno de ellos se cayó al mar en Cartagena.

Recuerdo cómo iba vestido, detalle que no recuerdo del día de mi matrimonio.

Mientras el seguro respondía por la máquina, yo intentaba aplicar mi conocimiento en ingeniería mecánica para repararla, pero eso retrasó el proyecto.

¿Cómo se levantó otra vez?

La relación con el presidente mundial de Schering me sirvió. Esta compañía me daba trabajo. Empecé a generar confianza entre las multinacionales porque Schering me estaba dando trabajo. Les envasaba los inyectables que ellos tenían en el mercado. Empecé con dos empleados. El 15 de cada mes, cuando no podía pagar la nómina, yo no iba a trabajar el 16. El 17, ellos se presentaban en mi casa. Me tocaba decirle a mi esposa que redujéramos la carne en nuestro mercado para darles a ellos un abono y que pudieran comer también.

El momento más difícil…

No. Al comienzo, el flujo de caja se cumplía en las salidas, pero no en las entradas. Yo había hecho un crédito para comprar mi casa, pero no podía pagar las cuotas. Llegaron los jueces a embargar mis muebles, que no eran más que un Topolino y un par de televisores. Tan pronto se fue el juez y se llevó todo, mi mujer lloraba y me dijo: si no abandonas esa idea de Vitrofarma, me separo. Y en mi persistencia, le respondí que prefería separarme antes que abandonar mi sueño de empresario.

Empezamos a trabajar y les envasábamos a diez de las multinacionales que estaban en Colombia.

Pero el segundo gran inconveniente fue cuando el presidente César Gaviria decidió firmar el G3. Con esto, a los 10 años de firmado, los productos farmacéuticos entraban desde México sin impuestos. Todas las multinacionales tenían plantas en México y prefirieron abandonar a Colombia. Fue un terrible golpe.

¿La crisis lo hizo diversificar?

Sí. Se me ocurrió algo. Como yo sabía fabricar los productos de ellos, me permití preguntarles si podía usar ese conocimiento para hacer productos propios. Todos me dijeron que sí. Fue así como fundé la segunda compañía del Grupo AVE, Vitalis Pharmaceutical. Me convertí en uno de los primeros colombianos en hacer productos genéricos.

¿Cómo llegó a la expansión?

Tomé la decisión de expandir a Vitalis en mercados internacionales. Empecé en Perú, luego en Venezuela. Siempre entendiendo que el concepto de genéricos era bueno. Hoy estamos en 25 países, con nueve compañías filiales.

Trabajamos con distribuidores exclusivos o no exclusivos; estamos en cuatro países del Asia, en todos los países de América Latina, a excepción de Brasil y Argentina. Donde tenemos filiales comercializamos productos. Estamos en toda la cadena de valor de la industria farmacéutica.

¿Ahora qué más viene?

El Grupo AVE vendió el año pasado 120 millones de dólares y logramos un Ebitda de 34 millones. Tenemos 1.400 colaboradores.

En los últimos tres años hemos triplicado las ventas, con crecimientos anuales del 24 por ciento, y el objetivo es mantener ese ritmo.

También decidimos quedarnos con esos 25 países, sin expandirnos a otros, pero sí afianzarnos en los de la Alianza del Pacífico.

ECONOMÍA

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