Lo que se mueve en las profundidades del galeón San José

Lo que se mueve en las profundidades del galeón San José

¿Cuál es su historia real y qué es fantasía alrededor del naufragio más importante del mundo?

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05 de diciembre 2015 , 07:17 p.m.

El hallazgo del galeón San José por parte del Gobierno colombiano es, sin duda, el más importante del mundo, en términos de naufragios.

No solo por la carga avaluada en millones de dólares, sino también por la historia que lo rodea e involucra a tantos países: Gran Bretaña y España, que estaban en guerra para el momento del hundimiento; Colombia, Perú y, más recientemente, Estados Unidos. (Lea aquí: Grupo de la Armada halló el San José, el tesoro más buscado del Caribe)

“Este es uno de los más grandes hallazgos e identificaciones de patrimonio sumergido en la historia de la humanidad”, aseveró el presidente Juan Manuel Santos ayer, durante la rueda de prensa en la que dio detalles del hallazgo cerca de la península de Barú.

El galeón San José era un barco de guerra de la Armada española que fue hundido el 8 de junio de 1708, cuando las tropas inglesas lo atacaron en cercanías de las islas del Rosario, en Cartagena. Tras esa batalla, conocida como la de Barú, casi 200 toneladas de piezas de oro, plata y esmeraldas quedaron en las profundidades del mar Caribe hasta el hallazgo que Colombia anunció este viernes, 307 años después.

Ayer, Santos agregó que el descubrimiento lo hizo directamente un equipo de alta tecnología del Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas de la Dirección Marítima de la Armada (Dimar), en asocio con científicos de “talla mundial”, entre los que hay un experto en la exploración del Titanic. Aunque todo indica que se trata de Andrew J. Sherrell, quien no solo hace parte de la investigación de la tragedia de Malasia Airlines y lo hizo en el Titanic, una fuente oficial negó que lo fuera.

“La investigación científica (sobre el San José) se ha realizado a partir de estudios cartográficos, meteorológicos e históricos, desconocidos en Colombia, y (con) la más alta tecnología disponible a nivel mundial”, dijo el mandatario, y agregó que todo lo concerniente al galeón tiene “reserva de ley, por tratarse de un asunto de Estado.

Aunque se dio a conocer este viernes, el hallazgo fue el 27 de noviembre pasado, al amanecer.

Ernesto Montenegro, director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), reveló que el galeón fue encontrado a una profundidad de 600 metros y que se pudo constatar que es el San José por los cañones, que fueron fundidos exclusivamente para esta embarcación. (Además: Colombia: potencia de patrimonio sumergido)

“Durante la búsqueda del San José se hallaron unas 30 anomalías y 5 naufragios, uno de estos el San José, que está recostado al lecho marino”, señaló el arqueólogo y agregó que se encontraron armas personales, vasijas de cerámica, algunas de porcelana, frascos de vidrio.

Sueño de riqueza

El San José había partido desde Panamá con la producción de oro y riquezas acumuladas en Perú durante seis años, debido a la guerra de Sucesión, entre España y Reino Unido.

Se dirigía a Cádiz (España), y en Portobelo (Panamá), recibió la carga para continuar ruta hacia La Habana. Sin embargo, al pasar por Cartagena fue atacado por las tropas de Charles Wager, primer lord del Almirantazgo Británico, que no solo hundió al San José sino que capturó el galeón Santa Cruz e hizo huir a otras embarcaciones españolas. El San José llevaba 400 pasajeros y 200 tripulantes, de los cuales sobrevivieron once.

Desde entonces, como aseguran varios expertos, ningún otro naufragio ha generado tanta ilusión de riqueza como el San José. Se ha llegado a decir que, con su tesoro, Colombia podría pagar la deuda externa. (Lea: 'Cartagena debe ser la más beneficiada con el hallazgo de la nave')

Hay quienes le han endilgado valores de entre 5.000 a 10.000 millones de dólares, pero, para historiadores como Rodolfo Segovia y el abogado Gonzalo Castellanos, gran parte de esos cálculos son fantasía.

“(…) del San José se insiste por cazatesoros que podría albergar uno de los cargamentos de joyas, metales y piedras preciosas más fabulosos extraídos del continente, pero del que a Colombia le quedan solo multimillonarios litigios por parte de firmas extranjeras que, sin haber proporcionado datos siquiera exactos de su ubicación, libran y ganan batallas judiciales en una suerte de aquelarre contra la riqueza cultural”, dice Castellanos en su libro sobre patrimonio arqueológico.

Y es que, desde 1989, la empresa estadounidense Sea Search Armada demandó al Estado colombiano, pues argumenta que ellos descubrieron el hundimiento en 1982 y, años después, el Gobierno de la época expidió un decreto ley que les redujo su participación del 50 por ciento en los tesoros encontrados al 5 por ciento para los descubridores.

En teoría, con el descubrimiento terminarían también años de pelea jurídica; sin embargo, como indicó Danilo Devis, abogado de la Sea Search Armada (SSA) en Colombia, “inevitablemente tendrán que negociar con nosotros porque desde 1982 dimos el lugar de las coordenadas”, dijo.

¿Quién es el socio de Colombia?

Durante la alocución presidencial, Santos no se refirió al litigio con la firma estadounidense, así que las consecuencias jurídicas de ese caso apenas están por saberse. El mandatario tampoco reveló el nombre del socio privado con el que se hará la exploración y el rescate del San José.

“Me dicen que los criterios para seleccionar el socio del Estado colombiano fueron ante todo científicos, de preservación de nuestro patrimonio, y no solo un criterio monetario. Se desecharon muchos cazatesoros y se escogió un equipo de base científica”, dijo Santos.

Esta es una de las cuestiones más importantes, pues, según indicó la Ministra de Cultura durante la rueda de prensa, gracias a la Ley de Patrimonio Subacuático, que se aprobó en 2013 y se reglamentó en 2014, se ha podido hacer una alianza público privada para esos procedimientos.

“Esta es tal vez la alianza público privada más importante que ha realizado el Estado colombiano. Eso nos permite tener los recursos para esta primera fase de exploración y, posiblemente, para todo lo que viene”, dijo Garcés.

Daniel de Narváez, historiador náutico, dice que aún hay muchas preguntas pendientes. “¿Demandarán España y Perú a Colombia?, ¿lo reclamará el Gobierno español como una nave de Estado, sujeta a la inmunidad soberana? Esto va a sentar un precedente jurídico”.

Pone como ejemplo el caso de la fragata de Nuestra Señora de las Mercedes, que tenía en disputa a España y a la empresa cazatesoros Odyssey Marine Explorations, que se dirimió a favor de España, al ordenársele a la empresa devolverle los tesoros que había extraído del mar.

Durante un encuentro sobre patrimonio sumergido en el Programa de Arqueología de la Universidad Externado, su rector, Juan Carlos Henao, alertó sobre ese tipo de litigios internacionales. “Hoy muchos de los conflictos que dirime la Corte Penal Internacional están relacionados con pleitos entre países, relacionados con bienes patrimoniales”, dijo.

Más si se tiene en cuenta que, de acuerdo con la Unesco, en el mundo hay un millón de navíos de todas las épocas sumergidos y Colombia tendría 1.200 de ellos.

Un asunto de Estado

El abogado de la SSA asegura que “el galeón San José es un tema que durante estos 30 años siempre han manejado los presidentes de la República” y que no hay persona importante en Colombia que no tenga que ver con el patrimonio sumergido.

El propio Santos indicó que, por tratarse de un asunto de Estado, él será el único funcionario que podrá hablar sobre el galeón.

En efecto, el mundo de los galeones ha estado rodeado no solo de políticos reconocidos, sino también de cazatesoros como el famoso Tommy Thompson, capturado por la policía de Estados Unidos, este año. En 1982, Thompson participó de un contrato para verificar el lugar donde estaba el galeón San José.

El estadounidense era el fundador de la exploradora marina Columbus Exploration Limited Partnership y Columbus America Discovery, en las que aparece Fabio Echeverri, como su representante en el país.

En su momento (2013), Echeverri, quien hacía parte de la Comisión de Antigüedades Náufragas le dijo a EL TIEMPO que “esa empresa nunca intentó rescatar el Galeón” y que él solo prestó una asesoría.

También en 2001, la Unidad Investigativa de EL TIEMPO registró un hallazgo del Cuerpo Técnico de Investigaciones CTI, que durante un allanamiento en Cajanal encontró en el escritorio de su director dos proyectos para rescatar galeones, que nada tiene que ver con la salud.

En uno de ellos el firmante se comprometía a lograr que el Gobierno contratara a una empresa danesa para sacar un galeón y el otro era un borrador que fijaba las reglas entre otra multinacional y el gobierno para hacer lo mismo. Debía ser aprobado por la Comisión de Antigüedades Náufragas.

Y es que durante varias décadas existió un vacío jurídico alrededor del patrimonio subacuático. Durante ese tiempo se presentaron tres proyectos de ley para regularlo pero todos terminaban hundidos en el Congreso de la República, tal como el galeón. Hasta que, en 2013, la administración de la ministra Mariana Garcés, logró que le fuera aprobada la Ley 1675, de patrimonio sumergido.

“Llegamos hasta aquí por cualquier cosa distinta al azar. Ha sido un trabajo planificado. Lo primero fue llegar al Congreso para la aprobación de la Ley y de su decreto reglamentario. Luego vinieron unas demandas por una supuesta inconstitucionalidad, que fueron todas falladas a favor del Estado. Hoy no cursa ninguna demanda contra la ley de patrimonio sumergido”, aseguró la Ministra de Cultura Mariana Garcés.

En 2014, la Corte Constitucional dio vía libre a que se pueda “remunerar al contratista” con los bienes que no sean patrimonio cultural de la Nación y declaró exequible el artículo 3 que era el de la polémica y hablaba sobre el criterio de repetición de las piezas que se encuentren en los naufragios.

Ese punto generó controversia entre arqueólogos y académicos del país, durante el desarrollo de la Ley, pues se señaló que esta apuntaba a resolver casos escamosos como el del galeón San José.

“Esto apenas empieza –dijo Santos–. Todavía nadie ha tocado ninguna pieza, pero de lo que sí no hay ninguna duda es de que se trata del galeón que fue hundido hace 307 años”.

Por eso, para todos, historiadores, arqueólogos, exploradores, cazatesoros y varios países, llegó el momento de saber si la embarcación realmente tiene tanto oro como han soñado o si durante años persiguieron una quimera.

CATALINA OQUENDO B.
Cultura y Entretenimiento
@cataoquendo
* Con reportería de Juan Carlos Díaz desde Cartagena.

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