Bradley Cooper cocina para redimirse

Bradley Cooper cocina para redimirse

El actor encarna a un chef que busca ponerle sazón a su vida agridulce en el 'Una buena receta'.

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05 de diciembre 2015 , 07:05 p.m.

Al actor estadounidense Bradley Cooper le encanta alcanzar la redención a través del drama. Lo hizo con ‘Silver Linings Playbook’ y un poco con ‘Limitless’, en un ejercicio en el que parece querer demostrar que sus dotes actorales están por encima de la comedia o la imagen de supergalán que le ha impuesto Hollywood. Por eso no es extraño que en la cinta ‘Una buena receta’ (‘Burnt’), que se acaba de estrenar en Colombia, interprete a Adam Jones, un chef con muchos problemas y que ha tocado fondo, hasta que tiene la oportunidad de recuperarse con la apertura de un nuevo restaurante.

Aunque la película tiene el sabor de la gastronomía, en realidad se acerca más a la búsqueda de la reinvención de Adam Jones (Cooper), en un papel en que pone todo su empeño en exponer el carácter ambivalente de su personaje.

El protagonista conversó con EL TIEMPO acerca de este viaje culinario y de sus experiencias reales en ese mundo. En el filme, contó con la compañía de la británica Sienna Miller, el francés Omar Sy y el hispanoalemán Daniel Brühl.

La cocina es un elemento importante dentro de la historia. ¿Qué le llamó tanto la atención para interpretar a un chef?

Cuando era niño quise ser muchas cosas, desde ninja y vaquero hasta policía. Pero si había algo que estaba siempre en el centro de mi mundo en casa era la cocina, porque es el sitio favorito de mi madre y ella viene de familia italiana, por lo que ese lugar es fundamental para socializar. Por eso aprendí a amarla. Yo trabajé en restaurantes en mi adolescencia, eso es algo que de una u otra forma ha estado conmigo. Pero interpretar a un chef de alta cocina es otro nivel, es como jugar en la Serie Mundial de béisbol.

En el filme usted sueña con tener estrellas Michelin. ¿Qué tan familiarizado estaba con esa calificación de alta cocina?

Supe que existía luego de ver algunos documentales de la BBC como ‘Punto de ebullición’, que seguía a un chef que iba por su tercera estrella Michelin, y resultó que era Gordon Ramsay.

¿Se sintió nervioso ante un reto tan especializado?

Sabíamos que hay una audiencia muy inteligente para este tipo de temas, por lo que era necesario hacer la historia lo más auténtica posible. Así que John Wells (el director) creó un ambiente donde, además de los actores, había chefs reales que trabajan en restaurantes con esa calificación.

¿Cómo manejó el estrés de la cocina?

Sentí la presión por tratar de no hacer el ridículo, pero eso no tiene comparación con lo que los chefs reales deben pasar en restaurantes de ese nivel.

¿Vio cómo trabajan los mejores chefs?

Sí, fui con Claire Smythe, quien es una chef muy importante, y estuve sentado un día, entre las dos de la tarde y las tres de la mañana, para verla con su equipo. El nivel de detalle, perfección, limpieza, afinidad de tiempo entre platos –desde su concepción hasta la llegada a las mesas– era simplemente increíble.

¿Se puede comparar a un buen cocinero con un gran actor?

Estoy totalmente de acuerdo con esa comparación porque la actuación y la cocina son formas de arte cuando se hacen al más alto nivel, y uno tiene que estar abierto al proceso creativo y los cambios repentinos que puedan surgir a su alrededor, tanto en el set de grabación como para un chef en la cocina con su equipo de trabajo.

Aprovecho para preguntarle: ¿es de los que se entusiasman con la comida exótica?

Siempre he sido abierto a probar las cosas más extrañas en diversas partes del mundo, mientras sean seguras a la hora de comerlas. Pero, extrañamente, no me gustan mucho las almejas.

¿Qué se puede encontrar en su nevera?

Si abren mi nevera, seguramente encontrarán calamares y camarones, con alguna botella de jugo de naranja y algo de espinacas y apio.

Una carrera brillante y en ascenso

Bradley Cooper tiene 40 años y comenzó su carrera como actor tras graduarse del Actor Studio Drama School, en Nueva York. Sus primeros papeles frente a las cámaras los hizo en la televisión. Apareció en series como ‘Alias’, ‘Kitchen Confidential’ o ‘Nip/ Tuck’, hasta que en el 2009 protagonizó la comedia ‘The Hangover’, que lo convirtió en una estrella en todo el mundo.

Un año después protagonizó el drama ‘Limitless’ y luego participó en otras dos cintas de la saga que lo hizo famoso. Estuvo nominado al Óscar por ‘American Sniper’ como mejor actor principal, al igual que en ‘Silver Linings Playbook’, junto a Jennifer Lawrence. También compitió en la categoría de mejor actor de reparto por ‘American Hustle’.

MARIO AMAYA
Para EL TIEMPO

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