Tamara, la transgénero que quiere ser diputada en Venezuela

Tamara, la transgénero que quiere ser diputada en Venezuela

Entre sus propuestas está la mejora de los derechos a los que comunidad LGTBI puede acceder.

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05 de diciembre 2015 , 06:52 p.m.

Este domingo cuando los votantes se acerquen a las urnas en Venezuela para las elecciones legislativas, el nombre de Tomás Mariano Adrián aparecerá en los tarjetones, aunque no ha sido él en realidad el que ha hecho campaña por Caracas y quien ha tocado puerta a puerta las casas de la capital venezolana. (Lea también: Tamara Adrián, la primera diputada transgénero en la historia de Venezuela)

Quien ha hecho todo eso es Tamara Adrián, una activista por los derechos de la comunidad LGBT y la primera candidata transgénero en la historia política de Venezuela, cuyo pedido para cambiar su género en la cédula y, recientemente el nombre Tomás de las papeletas de votación, no ha tenido respuesta desde hace 11 años.

“Hace 20 años inicié mi transición y no tengo ningún secreto en ese sentido. Me he encontrado en un país que necesita de la acción política y por eso estoy aquí. Mi identidad de género no pasó por mis consideraciones para lanzarme (…) aunque sigo esperando una contestación de mi caso ”, cuenta a EL TIEMPO esta abogada de 61 años, candidata a diputada por Caracas por el partido Voluntad Popular, uno de los 27 que integran la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Adrián no es una recién llegada a la escena pública venezolana. Desde hace más de 15 años es defensora de Derechos Humanos y preside varias ONG como la Asociación Internacional de Lesbianas, Gay Bisexuales, Transexuales e Intersexo y la Acción Global contra la transfobia, entre otras.

Fue candidata a magistrada del Tribunal Supremo de Justicia en ese país, tiene dos hijos de 28 y 26 años de su primera unión heterosexual, y es una fuerte activista por los derechos de la comunidad LGBT.

Sólo hasta 2010 dejó atrás su acción “no gubernamental” para pasar al complejo terreno de la política venezolana, en el duro lugar de la oposición.

“Me uní hace cinco años a una idea porque bajo las circunstancia actuales es prácticamente imposible abstenerse de participar en política. Es más, me parece una irresponsabilidad no querer hacer, en el contexto que vive Venezuela, acciones políticas”, explica.

Esa idea a la que se unió tiene nombre y apellido: Leopoldo López. El opositor del régimen chavista más visible, condenado a casi 14 años por las protestas que dejaron 43 muertos en 2014, es el fundador y líder del movimiento político que respalda la candidatura de Adrián.

Su campaña, al igual que la de la mayoría de candidatos de la oposición, se ha centrado en una estrategia más fuerte y certera hacia la “necesaria transición”, que le apunte al cambio “con todos, por todos y para todos” y que saque a Venezuela de la crisis económica y termine con la marcada polarización del país.

"Venezuela prácticamente está quebrada y yo sé exactamente que hay que cambiar. Pero eso no es todo lo que necesitamos. El chavismo dividió al país y para reconstruir ese tejido propongo una ley de amnistía y reconciliación social, que libere a los presos políticos, y donde deje de reinar el ‘medalaganismo’, o sea que el gobierno si le da la gana me quita o si le da le gana me pone”, afirma.

Adrián, quien por mantener la identidad masculina ante el Estado logró casarse con una mujer hace 21 años, insiste en que su programa de gobierno no se centrará solamente en los temas de diversidad sexual, pero que sin duda tendrán un espacio importante dentro de su agenda.

“Venezuela no sólo es el país más pobre de la región, sino que desafortunadamente se quedó atrás en todo los debates de derechos sociales. Se quedó atrás de Colombia, Uruguay, Brasil, Chile, Argentina y parece no querer involucrarse en las discusiones del siglo XXI”, explica.

Un informe presentado este año por la Red de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex de Venezuela ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) afirma que esa comunidad “sufre de discriminaciones e impunidad que les coloca como un grupo vulnerable para la tortura y malos tratos, lo que incluye: asesinatos, agresiones físicas y verbales, chantaje, extorsión, persecución, detenciones arbitrarias, especialmente de cuerpos de seguridad del Estado.”

El documento afirma que Venezuela “no cuenta con una ley específica que obligue al Estado a garantizar y proteger el derecho a la igualdad y no discriminación” del colectivo LGBT.

Eso también afirma Yonathan Mateus, presidente de la organización Venezuela Diversa, quien le dijo a EL TIEMPO que “la carencia de políticas públicas del Estado venezolano y la inacción de la Asamblea Nacional, que en reiteradas ocasiones se ha negado a legislar en favor de la comunidad, ha dado pie a impunidad principalmente en crímenes de odio, y discriminación en matrimonio igualitario, y el derecho a la identidad de las personas transgénero.”

Dentro del oficialismo chavista, dos figuras del colectivo LGBT también quisieron adentrarse en el ruedo político.

Rummie Quintero, una transgénero echavista que aspiraba ser candidata a la Asamblea Nacional por el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), al igual que su compañero Leandro Viloria, no recibieron a último minuto el apoyo de las filas de la revolución bolivariana, a pesar de haber recibido la promesa del presidente Nicolás Maduro de tener un espacio político.

Mientras tanto la carrera de Adrián por una curul en el Parlamento continúa, con unas “expectactivas altas, pero realistas sobre los resultados”, como ella lo dice.

Y con todo lo que pasa en Venezuela, la elevada inflación, las expropiaciones de industrias, la irregularidad de los salarios, el desempleo, ¿el país está listo para este tipo de discusiones?

“Yo creo que hay que dar todos los debates. Venezuela está en un momento en que debe guiar el futuro social, pero insisto las expectativas deben ser realitas y si ganamos este sólo será un paso. Será como una nueva transición”, asegura.

Cindy A. Morales
Subeditora ELTIEMPO.COM
cinmor@eltiempo.com

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