84, el número mágico de la elección en Venezuela

84, el número mágico de la elección en Venezuela

Con este número de escaños se obtendría la mayoría simple que determinará el futuro del parlamento.

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05 de diciembre 2015 , 06:51 p.m.

Los venezolanos solo pensarán hoy en un número: 84.

Esa es la cifra de diputados que conforman la mayoría simple de escaños de la Asamblea Nacional. De obtenerlos, el chavismo definirá el afianzamiento de la ‘revolución bolivariana’. De hacerlo la oposición, propinaría la primera gran derrota al Gobierno y la apertura a un cambio político.

Los escenarios comienzan a dibujarse a partir de los resultados de las encuestas. Estos concluyen que la oposición –de la mano de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)– obtendrá la mayoría de los votos a nivel nacional y al menos la mayoría simple de curules.

El último sondeo de Datanálisis, que da a la oposición un 55,6 por ciento contra un 36,8 de apoyo a los candidatos oficialistas, y concluye que el 89,5 por ciento de los venezolanos están descontentos con la situación del país, le permite a la oposición incluso pensar en la posibilidad de hacerse con las tres quintas partes del parlamento (100 curules) y hasta soñar con la mayoría calificada o dos terceras partes (111 curules). “Si gana la oposición la mayoría simple, se abriría el juego político e institucional en Venezuela”, afirma el rector de la Universidad Católica, el padre Francisco José Virtuoso. “Se abriría un espacio clave dentro de la organización constitucional del Estado, actualmente bajo control total del Gobierno”.

De hecho, algunos partidos como Voluntad Popular, liderado por Leopoldo López, estiman que de hacerse con la mayoría de escaños, la oposición debe emprender pronto el proceso de nombrar nuevos integrantes de los poderes (Judicial, Moral y Electoral), una opinión que –con matices– comparte el resto de la alianza reunida en la MUD. También está entre los planes inmediatos de la oposición la redacción y aprobación de una ley de amnistía para los presos políticos que además permita el retorno de los exiliados por razones políticas.

¿Pero puede ocurrir esto tan fácil como suena? El analista político y columnista Manuel Malaver le aseguró a EL TIEMPO que todo dependerá de lo abultado de la victoria opositora, en caso de que ocurra. En ese sentido, Malaver destaca que si la pizarra marca una ventaja opositora de más de cinco por ciento o una estrecha ventaja oficialista, se impondrían escenarios de conflicto.

“En el primer caso, es previsible que el chavismo despliegue su maquinaria para tratar de reducir la brecha –sostiene–. Si la oposición llega a perder, aunque sea por dos puntos porcentuales, sería también un golpe de efecto tremendo, un mensaje de que las masas respaldan a Maduro, algo que el ciudadano opositor no está en capacidad de aceptar en vista de la situación del país”.

El significado de una victoria oficialista sería el mantenimiento del statu quo tanto a nivel político como económico, pues, a menos que ofrezca posibilidades para una concertación nacional, no tomará decisiones para corregir el rumbo de la estropeada economía. Sobre la capacidad real del chavismo de boicotear, siendo minoría, la actuación de una oposición mayoritaria, los analistas recuerdan que la actual Asamblea Nacional está prácticamente diseñada para ejecutar su labor legislativa y contralora con una mayoría simple. De hecho, el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, Jesús María Casal, señala que una victoria opositora significaría cambios concretos: “Desde el primer día, una directiva parlamentaria opositora puede tomar decisiones que generen alto impacto. Permitir nuevamente el ingreso de los periodistas a los debates, que circulen libremente las propuestas de leyes, que haya un debate respetuoso, incluso que el chavismo tenga el espacio al que tiene derecho”.

En la Asamblea actual, aunque la oposición ocupa 48 por ciento de los escaños, ninguno de sus miembros fue elegido como parte de la directiva parlamentaria (aunque le correspondería una vicepresidencia) ni le fue adjudicada la presidencia o vicepresidencia de alguna de las quince comisiones permanentes, aunque proporcionalmente le tocaba presidir seis.

Por hechos como esos, los analistas coinciden con que el verdadero peso de esta elección es simbólico. “La importancia simbólica del triunfo opositor es que demostraría que es posible un cambio transicional, sin guerra civil. Es posible una mejor forma de hacer política”, dice Virtuoso en una opinión compartida por Malaver: “Si gana la oposición en circunstancias en las que el Gobierno ha hecho lo posible por evitarlo, denotaría que el chavismo-madurismo está en una suerte de crepúsculo, quizá hacia su desaparición”.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas.

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