Un proyecto inconveniente

Un proyecto inconveniente

Hace mal el Gobierno al tratar de manejar los recursos del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico.

04 de diciembre 2015 , 08:07 p.m.

El camino al infierno está sembrado de buenas intenciones. Ese es el caso de un proyecto de ley que cursa en el Congreso, y cuya votación definitiva está prevista para los próximos días. El proyecto busca vincular a la Nación a la conmemoración del bicentenario del sitio de Cartagena, aquella legendaria gesta en que la ciudad resistió durante 165 días los embates de tropas españolas a fines de 1815.

Está muy bien que la Nación se una a tan histórica a conmemoración. Sin embargo, el proyecto incluye un artículo que genera preocupación, al autorizar al Ministerio de Cultura a promover la escritura de un guion y la realización de un largometraje sobre la batalla, que se financiarían con dineros del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC) y otros recursos de la Ley del Cine.

Se trata de la Ley 814 del 2003, que transformó la actividad cinematográfica en el país. A partir de su expedición ha aumentado de manera vertiginosa la producción de películas colombianas, a tal punto que el año pasado se estrenaron 38 largometrajes nacionales, en contraste con los dos o tres que llegaban anualmente a las pantallas a fines del siglo pasado. Esa bonanza ha permitido la producción de filmes de gran calidad, como 'La tierra y la sombra' y 'El abrazo de la serpiente', que le significaron al país múltiples reconocimientos en Cannes y otros festivales en el mundo.

Dos factores explican el éxito actual del cine colombiano. El primero es la existencia del FDC, un instrumento parafiscal que recoge recursos del sector para el mismo sector. El segundo, la total autonomía con que se han administrado esos fondos, en cabeza de un Consejo Nacional de Cinematografía que representa a los subsectores de la cadena.

La intención de imponer un tipo específico de convocatoria viola los principios de autonomía que la Ley establece para el Consejo Nacional de Cinematografía. Y algo más grave: al proponer un direccionamiento específico de los recursos del FDC, el mencionado proyecto atenta contra la libertad de creación que debe caracterizar cualquier política cultural idónea y contra la libertad de expresión que consigna la Constitución Nacional. Así que los parlamentarios están a tiempo de recapacitar, para evitar que un propósito loable termine afectando una buena política cultural y violando principios esenciales.

editorial@eltiempo.com

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