Meluk le cuenta... (¡Está servida, seguro!)

Meluk le cuenta... (¡Está servida, seguro!)

Santa Fe mandó en la estrategia, en la táctica, en lo físico y en el juego.

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02 de diciembre 2015 , 10:16 p.m.

Si Santa Fe no se gana esta Copa Suramericana el próximo miércoles en Bogotá, no sé, entonces, cuándo podrá agarrar la gloria continental. Lo tiene todo, pero todo, para levantar este trofeo, que, para decirlo en buen romance, es la Liga de Europa, la antigua Copa de la Uefa a la americana. Ganarla es un lujo. ¡Un honor!

Y ese ‘lo tiene todo, pero todo’ del que hablo empieza antes del 0-0 de visitante. Nace en lo más simple y fundamental: Santa Fe fue más equipo, tuvo más fútbol y jugó mejor.

Este miércoles, el primer tiempo fue correctísimo: con una defensa muy segura (¡es que una buena defensa es una buena defensa!), lo jugó a su antojo y así moldeó con calma a un Huracán de barro.

Si bien en los primeros 10 minutos el local tuvo la bola y puso intensidad e iniciativa ofensiva, jamás le creó una verdadera opción de gol a Santa Fe, que, en cambio, casi parte el arco con un cabezazo de Angulo, como una pedrada, que no partió el horizontal porque era de aluminio y disparó una bala de cañón del botín de Seijas que estalló en las manos del portero Díaz.

Santa Fe mandó en la estrategia, en la táctica, en lo físico y en el juego. Fue cerrado atrás, no se colgó debajo del palo, apretó en las bandas y tiró la red en el mar del campo rival a ver si se enredaba por ahí el pez gordo del gol. Pero ni Angulo (que las tuvo) ni Morelo, que no las encuentra, la meten.

Mientras tanto, Huracán, con un fútbol muy limitado, que se reduce, en la práctica, a correr y tirar la pelota adelante a ver qué puede hacer Ábila, un tanque, un ‘9’ de esos fastidiosos, que estorban, empujan, se rebuscan y rematan. Así, hacia el borde del descanso, en una jugada más aislada que una enferma en cuarentena, se revolvió en un giró y disparó una media vuelta alta.

En el segundo tiempo, Santa Fe fue menos claro, pero se mantuvo muy cerrado, correteó cada pelota y cada rival, raspó... Defenderse es también un mérito. Sin embargo, Huracán, este muy limitado Huracán, peloteó más; le tiró más balones a Ábila, que tuvo tres aproximaciones muy serias: un tiro ladeado que desvió Zapata, un remate potente, pero muy desviado; un machuconcito mal definido tras un pase filtrado a espaldas de los centrales santafereños, que aunque en el segundo acto tuvieron más trabajo, fallaron apenas un par de veces: Mina y Meza fueron, a mi gusto, los mejores del campo.

Ojo: Santa Fe, eso sí, y si bien tuvo como evidente prioridad defenderse, está sin gol. No tiene filo en las 18. Hoy quiere cortar un filete con un cuchillo de untar mantequilla.

Santa Fe lo tiene todo, pero todo, para ser campeón de la Copa Suramericana el próximo miércoles en El Campín porque es más equipo, con mejores jugadores, con más fútbol, más idea de juego, un técnico claro...

Santa Fe tiene todo servido para la vuelta olímpica histórica. Sacó el empate, termina en casa, se ve más fuerte, hecho y armado. ¡Es una oportunidad inmensa y quizás única, pues este Huracán es apenas un vientecito...!

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
@MelukLeCuenta

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