Turquía se equivocó al derribar el avión ruso

Turquía se equivocó al derribar el avión ruso

Los turcos realizaron una acción provocadora actuando de manera contraria al derecho internacional.

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02 de diciembre 2015 , 08:01 a. m.

 Tras el derribamiento del avión militar ruso por parte de Turquía, Barack Obama reconoció que los turcos, sus aliados en la OTAN, tenían derecho a defender su espacio aéreo. Sus declaraciones se interpretaron como un respaldo a una acción que ha generado enorme tensión entre los presidentes de Rusia y Turquía.

Pero ¿tenía Turquía el derecho a defender su espacio aéreo derribando una aeronave militar rusa? Las palabras que parecen afirmarlo no necesariamente confirman su licitud. Después de todo, los Estados buscan constantemente legitimar su conducta invocando el derecho internacional, en no pocas ocasiones de forma errada.

A mi juicio, la acción turca no sólo fue irresponsable y provocadora, sino además contraria al derecho internacional.

Ciertamente, algunos Estados en su práctica favorecen la idea de que, en ocasiones puede derribarse un avión cuando incursiona en el espacio aéreo de un Estado sin autorización. La idea de la defensa del espacio aéreo concuerda con el hecho de que el mismo está bajo la soberanía de los Estados (artículo 1 del Convenio de Chicago sobre aviación civil internacional). Dicho esto, tener un derecho no permite defenderlo de cualquier manera, y afortunadamente hoy día se ha prohibido el uso de la fuerza en derecho internacional con dos excepciones: legítima defensa frente a una agresión y autorización del Consejo de Seguridad. Ninguna de ellas estaba presente en este caso.

Algunos autores y Estados contradicen esto, diciendo que en la práctica se permite atacar aeronaves que incursionen con un intento hostil, incluyendo acciones de espionaje (hay consenso en que sólo puede derribarse un avión no militar que ingrese sin autorización en el espacio aéreo de un Estado si este realiza un ataque armado en su contra). Si esta postura, con la que disiento, fuese cierta, la reciente acción turca sería en cualquier caso ilícita. ¿Por qué? Porque en modo alguno había una acción o intención hostil de la aeronave rusa contra Turquía, que ni estaba siendo atacada o iba a serlo por ella, ni era objeto de lo que esa noción de acción hostil sugiere.

¿Y si Turquía buscase en realidad defender a aldeas Turkmen, con la que tienen lazos étnicos algunos turcos, frente a supuestos bombardeos rusos? Aún habría un problema: la llamada intervención humanitaria (noción interesante pero riesgosa, en tanto se presta a manipulación y excusas para ejercer dominación) sólo se permite actualmente cuando hay legítima defensa o autorización del Consejo de Seguridad. Alguien podría preguntarse si acaso no habría una solicitud de legítima defensa colectiva por parte de rebeldes contrarios a Assad, apoyado por Rusia. Pero esto nos lleva al dilema de quién representa al Estado. La práctica parece decantarse por quien ejerza el poder efectivo, aunque el tema es debatido.

¿Pero qué otras razones pudo tener Turquía? Quizás para evitar que se debiliten rebeldes contrarios a su enemigo Assad, para evitar que adquieran poder kurdos en territorio Sirio, o por deseos de afirmar poder frente a acciones rusas contra los Tártaros de Crimea.

Sea cual sea la verdad, la conducta es inaceptable. Y los terceros Estados y la OTAN, con su animadversión a Rusia, han callado. Sí, se llamó a Rusia desde Estados Unidos para ofrecer condolencias, pero el discurso sugiere que Turquía obró bien. El Estado liderado por Erdogan habría tratado a los pilotos rusos como medios, desconociendo su dignidad incondicional.

Algunos autores consideran que, en este tipo de operaciones realizadas dentro del territorio del Estado que reacciona, no se aplican las normas sobre prohibición del uso de la fuerza sino que se trata de acciones policivas (aunque se admite que ellas deben ser proporcionales y no lo serían en este caso). No comparto esta postura, que me parece artificiosa, pues más que territorio, lo central es si se usa la fuerza (en las relaciones internacionales), y acá se usó contra agentes de otro Estado.

Otra cuestión que amerita análisis es lo referente a las alegaciones de que un paracaidista ruso del avión derribado fue atacado y asesinado con tiros mientras descendía. Creo que esto sería una violación del derecho internacional humanitario en tanto este aviador estaba fuera de combate.

Rusia no es ningún Estado que se caracterice por el respeto a la legalidad internacional, y en modo alguno justifico sus acciones de agresión contra Ucrania. Estamos en una situación donde distintos poderes intervienen en un conflicto interno para sacar tajada o buscar su provecho. El pueblo sirio ha sufrido mucho, y a los terceros les importa más su beneficio político que el padecimiento dramático de su gente. Tampoco pueden ignorarse alegaciones de que, por ejemplo, Rusia bombardeó un convoy con provisiones de Turquía a algunos rebeldes, lo que sería otro hecho ilícito. Las represalias armadas están prohibidas y violan la misma norma fundamental contra el uso de la fuerza. No podemos olvidar que Gandhi dijo que si todos aplican el ojo por ojo, el mundo acabará ciego.

En esta convulsa zona donde ISIS y otros operan, esperemos que aquellos que la prensa llama ‘el zar y el sultán’ recapaciten.

NICOLÁS CARRILLO SANTARELLI
Jefe del área de Derecho Internacional
Universidad de La Sabana

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