'Los cristianos somos objetivos muy fáciles'

'Los cristianos somos objetivos muy fáciles'

Marc Fromager, de la ONG Ayuda a la Iglesia que Sufre, habló con EL TIEMPO sobre esta problemática.

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01 de diciembre 2015 , 11:33 p.m.

El francés Marc Fromager, director de la división francesa de la ONG Ayuda a la Iglesia que Sufre y miembro de su consejo directivo mundial, habló con EL TIEMPO sobre la persecución que sufren millones de cristianos en el mundo, agravada por los conflictos en Oriente Próximo.

¿Se puede hacer una relación directa entre filiación religiosa y victimización?

Cada dos años nuestra organización publica un estudio sobre libertad religiosa. Estudiamos cada religión y cada fenómeno de discriminación en 200 países, y la conclusión obvia que vemos es que los cristianos son los más afectados. Por varias razones: la primera es porque somos los más numerosos (más de 2.000 millones), casi un tercio de la humanidad; la segunda es porque estamos en todas partes, y la tercera es porque tenemos una cultura de la no violencia. Somos objetivos fáciles porque no respondemos violentamente. También somos atacados porque los valores cristianos se están promoviendo y esparciendo por el mundo, lo que está creando tensión en algunas culturas, como en la de India, la de China o la de Oriente Próximo.

¿Cree usted que las organizaciones yihadistas como el Estado Islámico ven a los cristianos de todas las confesiones como agentes de los ‘cruzados occidentales’, como ellos dicen?

Sí. Ellos lo dicen, mas no lo creen, porque saben que los cristianos locales estaban allí desde mucho antes de las Cruzadas y del islam. Esa siempre será una excusa que utilizarán para atacarlos, alegando que son como una especie de quinta columna de Occidente. (Lea también: Exclusión religiosa)

¿Cree usted que Occidente entiende al Estado Islámico y su proceder?

Claro que lo entiende, y quiero añadir algo: lo apoya. Sabemos que Estados Unidos, Reino Unido y Francia están apoyando a los ‘rebeldes’ sirios, que son yihadistas, y que a su vez trabajan con el Estado Islámico. En el noreste de Siria, uno de los grupos más grandes es Al Nusra, que es una rama local de Al Qaeda, y Occidente los provee con armas, que son pagadas por Arabia Saudí y Catar. Los rebeldes llegan a Siria desde Turquía. Todos están juntos en esto, la península Arábiga y Occidente. Todos están de acuerdo con destruir Siria, sacar a Bashar al Asad, poner en el poder en Damasco a los suníes, y esto es muy lógico tanto para los saudíes como para los cataríes. Para nosotros es más sorprendente porque somos, especialmente Francia y Reino Unido, totalmente dependientes de Estados Unidos, de Arabia Saudí y Catar. Necesitamos vender armas. Un ejemplo: Francia es el tercer exportador de armas del mundo y los saudíes son los primeros importadores. Eso crea lazos. Necesitamos que nos compren nuestras deudas, los árabes tienen demasiado dinero invertido en nuestros países, así que seguimos su estrategia.

Todos están de acuerdo con lo que sucede en Oriente Próximo, a excepción de Rusia e Irán. (Vea también: El Estado Islámico liberó a los cristianos asirios secuestrados)

¿Cómo ve la intromisión rusa en el conflicto sirio, como un país que abiertamente respalda el régimen de Bashar al Asad?

Estoy muy feliz de que eso suceda. Estuve en Siria hace dos meses. ¿Qué es lo que quiere la gente de Siria hoy? Su prioridad número uno es que acabe la guerra, y esto es muy simple: hay que apoyar al Estado sirio, pelear contra los rebeldes, contra el Estado Islámico, Al Nusra y contra los denominados rebeldes moderados, que no existen realmente. Rusia lo está haciendo.

¿Por qué dice que no existen los rebeldes moderados en Siria?

Al comienzo de la guerra, en el 2011, había una oposición moderada, pero muy rápidamente estas facciones fueron absorbidas por grupos extremistas. Sabemos muy bien que hemos enviado armas a estos grupos moderados, pero 24 horas después van a dar a manos de extremistas o se las han robado.

¿Piensa usted que la Europa cristiana va a volverse más musulmana en los próximos 50 años por los fenómenos de migración que causa especialmente la guerra en Siria?

Sí. Tal vez los actuales Estados no se conviertan oficialmente al islam, pero sí se verá a nivel demográfico. No se puede engañar a la demografía. La población europea está decreciendo, hay como una especie de suicidio demográfico masivo porque no tienen suficientes niños y, al mismo tiempo, tenemos un gran fenómeno migratorio desde África, el Magreb (norte de África) y, ahora, de Oriente Próximo.

No se tiene que ser un profeta para ver que la proporción de musulmanes va a crecer de forma exponencial, y esto va a traer consecuencias. Si se mira la historia, cada vez que en alguna región los musulmanes se volvieron minoría importante, siempre hubo problemas y siempre pelearon por el poder. No sabemos lo que va a suceder en 50 años, pero estos son los hechos. Si todo continúa como hasta ahora, tendremos un islam gobernante en Europa. Quizá haya otra opción: que los europeos despierten, y ya lo estamos viendo, con el regreso de algunos a su fe cristiana, o que al menos encuentren un interés en el cristianismo.

En el mapa que hace Ayuda a la Iglesia que Sufre sobre libertad religiosa, solamente hay en el hemisferio occidental un punto rojo, y es Cuba. ¿Por qué Cuba merece esta atención tras los acercamientos recientes con el Vaticano?

Aunque la situación está mucho mejor que antes, hay aún muchas restricciones en términos de libertad religiosa, y por eso mantenemos a Cuba con ese color. Podríamos mirarlo desde otra perspectiva, desde el lado de la evolución positiva. (Lea: Tribunal sudanés condena a muerte a una mujer por volverse cristiana)

El color que denota más gravedad en el mapa es el rojo oscuro, y ahí vemos a China, país que tiene una particular relación con el cristianismo: tienen una Iglesia católica propia, que no obedece al Vaticano. ¿Cómo puede explicar que, habiendo una iglesia oficial, haya tanta persecución y matanza de creyentes?

Porque el Partido Comunista le teme al cristianismo. Esta iglesia oficial, controlada por el partido, fue creada cuando Mao Zedong llegó al poder, en 1949, como una forma de cortar con Roma, como en la Revolución francesa, exactamente igual. Luego vino un segundo periodo, el de la Revolución Cultural de los años 60, en el que esta iglesia, incluso siendo oficial, fue prohibida. En un tercer periodo, los dirigentes pensaron que era mejor que se mantuviera una iglesia de forma oficial, para poder controlarla fácilmente, pero muchos se mantienen fieles al Vaticano de forma subrepticia. Así estamos en este momento. Desde el comienzo ha habido una división entre una iglesia fiel a Roma que opera en la clandestinidad y esta cismática oficialista, pero las cosas ya se están moviendo un poco, ya que el Vaticano quiere resolver este problema.

La mayoría de los clérigos de la iglesia oficial están públicamente en comunión con Roma, por lo que el cisma se está reduciendo, pero esto no le gusta al partido. Se está llevando a cabo una persecución no tan frontal ni tan abierta como antes, pero sí lo hacen un poco por debajo. Nombran a los sacerdotes y obispos más adeptos al Gobierno, así que fomentan una corrupción interna, como la de los políticos.

En China también hay muchos protestantes. De hecho, el índice de conversiones es impresionante. Algunos sociólogos dicen que el índice de chinos que se convierten por día es de 10.000, la mayoría de ellos hacia el protestantismo, porque es más fácil el trabajo para la Iglesia protestante. Para los católicos, la crítica principal del Gobierno es que ellos están trabajando para una potencia extranjera, que es el Vaticano. El cristianismo siempre ha sido una competencia para ellos, porque si eres cristiano, le obedeces a Dios. En la lógica del Partido Comunista, Dios es el partido. No se les puede servir a dos dioses.

El sur de Filipinas viene siendo sometido por una violencia islamista muy grande, y hay un temor de que la población católica de esa región sea exterminada. ¿Qué piensa de ello?

Estuve allí hace unos años. La región es constantemente atacada por un grupo islamista llamado Abu Sayaf, y que opera allí desde hace mucho tiempo. Cuando llegué a Ciudad Isabela, en la provincia de Basilan, llamé al obispo justo después de un ataque y le dije: “¿Puedo ir a verlo?”. Sabía que era peligroso. Me dijo: “Sí”. Fui, y al verme dijo: “¡Usted vino! Nadie viene acá nunca”. Los extranjeros no van, ni siquiera los filipinos.

Los clérigos católicos en esa región de Filipinas viven con miedo, con mucha presión.

Luis Alejandro Amaya E.
Subeditor Internacional

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