El vallenato en la lista de la Unesco es una alerta para preservarlo

El vallenato en la lista de la Unesco es una alerta para preservarlo

Este fue el camino para nombrar esta música como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

notitle
01 de diciembre 2015 , 11:26 p. m.

Un trino vía Twitter del presidente Juan Manuel Santos anunció este martes por la mañana que el vallenato tradicional había sido incluido en una de las listas de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en Necesidad de Salvaguarda Urgente, cuando casi se había perdido la esperanza de que este folclor fuera considerado por la Unesco.

La mirada de los gestores culturales que participaron en la postulación de esta expresión tradicional colombiana estaba puesta con preocupación en la reunión de esta semana en Windhoek (Namibia, África), en la que el Comité Intergubernamental de Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Unesco reuniría a representantes de 23 países que deliberarían a favor o en contra de esta inclusión.

Dudaban porque pocos días antes hubo una evaluación previa desfavorable. “El comité evaluador de los proyectos para postulación dijo que no recomendaba al comité intergubernamental la postulación del vallenato tradicional aduciendo que no estaba clara la situación geográfica donde se había producido esta manifestación cultural”, dice Carlos Llanos, director ejecutivo de la Corporación Clúster de la Cultura y la Música Vallenata que lleva cuatro años trabajando en pos de esta declaración que Colombia ha tomado como la realización de un sueño dorado.

Pero detrás de la euforia de la designación hay más bien un llamado de emergencia por salvar las raíces de la música que hoy se identifica, paradójicamente, como la más fuerte y más visible, comercialmente hablando, de un país que se ha erigido como potencia musical.

Por algo la lista en la que se incluyó al vallenato tradicional es una de tres listas de la Unesco relacionadas con patrimonio inmaterial, y lleva en su nombre estas palabras claves: “necesidad de salvaguarda urgente”, es decir, no es exactamente la misma donde está clasificado, por ejemplo, el Carnaval de Barranquilla, que está en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural e Inmaterial. (Lea también: El medio ambiente, esencial en las letras vallenatas: Santander Durán)

“Fueron días de tensión –recuerda Llanos, quien no deja de agradecer el apoyo que el Ministerio de Cultura le dio a este proyecto–. Lo revisamos todo. Estábamos seguros de que cumplíamos los requisitos de fondo y concluimos que debió existir alguna interpretación errónea porque la postulación se tradujo al inglés y al francés. Pero el director de Patrimonio del Ministerio, Alberto Escovar, fue muy bien documentado a sustentar la postulación y ayer vimos que aclaró el tema y la inclusión en la lista fue aprobada y hoy estamos en ella”.

El significado es que se trata de un patrimonio en peligro. La Unesco incluyó el vallenato en esta lista porque la sustentación enviada, basada en el PES –Plan Especial de Salvaguarda– aprobado por el Gobierno Nacional y que sirvió de base a la declaración de patrimonio nacional en el 2013, daba cuenta de cómo las más bellas expresiones de la cultura vallenata (no solo la música)se han ido perdiendo.

Expresión regional

El informe presentado a la Unesco habla de una expresión que surgió por la necesidad de los pobladores de la zona del antiguo Magdalena Grande (que abarca los departamentosde La Guajira, César y Magdalena) de dar cuenta de sus vivencias a partir de cantos con “relatos realistas y fantásticos entremezclados, expresados mediante cantos nostálgicos, anec-dóticos, plenos de lirismo, alegría, sarcasmo y humor”.

Habla de inolvidables pero ahora irrepetibles parrandas vallenatas que duraban varios días en una constante creación de espacios sociales ahora perdidos por la urbanización de la región, entre otros motivos. También habla de la pérdida de difusión de la música tradicional a partir de la fuerte difusión comercial de “nuevas músicas asociadas al vallenato, simplemente porque utilizan el acordeón como instrumento principal, pero que se alejan de sus normas y contenidos tradicionales”.

Añade que fenómenos como el auge comercial de la “nueva ola” del vallenato generaron a la larga “un desconocimiento paulatino de la música tradicional”.

Sobre lo más urgente por salvar, Llanos dice: “Hay que salvarlo todo, empezando por los cuatro aires: son, paseo, merengue y puya. No se están interpretando en la radio ni se están grabando”. (Vea: 'El vallenato ya no es provinciano': grupo Kvrass)

Resalta que esos ritmos están bien definidos, “pero en la radio se escucha otra música, que llaman vallenato simplemente porque utiliza los instrumentos, pero no interpreta las matrices.Así que esa música que llaman equivocadamente vallenato ha puesto en peligro de desaparición a los cuatro aires”.

Entre las distorsiones de la tradición frente a la rama comercial de la música vallenata también está el mensaje de las letras, que han perdido lo histórico, narrativo y costumbrista que hacía parte de su esencia desde los primeros juglares y que se ve cada vez menos.

El informe presentado a la Unesco para su deliberación resaltó la importancia del vallenato tradicional como función social, explicó Llanos: “Esa función social se ve en la integración que tiene una parranda vallenata, donde encuentras a todos los estratos sociales, conviviendo sin problema y compartiendo”.

Las oportunidades

Sin embargo, la presencia del vallenato en este listado implica sobre todo una gran oportunidad, así lo resalta Llano: “La de internacionalizar verdaderamente la música vallenata tradicional –explica–. Muchos dicen que el vallenato es internacional, pero no es cierto. Que algunos artistas vayan a fiestas privadas en el exterior o se presenten en discotecas en Europa no es internacionalización, porque no lo están masificando. Pero ahora sí tenemos la oportunidad de hacerlo ya que estar en esta lista da mayor acceso a recursos y a promoción”.

De hecho, para obtener la inclusión en el listado de la Unesco debía presentarse no solo la historia y el diagnóstico de los peligros. Fue necesario incluir las líneas de acción y medidas ya realizadas, por lo mismo fue tan importante la existencia y trabajo previo en torno al PES, cuya aplicación, según informó el Ministerio de Cultura, generó proyectos como el Congreso Nacional de Festivales Vallenatos y Vallenato al Parque (2014), así como otros programas.

Por eso se resaltaron cuatro grandes puntos: la transmisión de la tradición (que puede traducirse en formación, investigación y memoria); la creación de políticas y normas que ayuden a la preservación de este folclor; la búsqueda de canales de difusión de su música, y la evaluación de las acciones realizadas con este objetivo. Sin embargo, según Llanos hay muchas propuestas por someter a consideración de diferentes instituciones relacionadas con la comunidad vallenata que deberían congregarse en torno a esta intención de salvaguarda.

“Tenemos una propuesta para el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones: que así como existe la emisora Radiónica, que emite jazz, blues, rock y músicas extranjeras las 24 horas, exista una emisora que difunda la música tradicional colombiana, incluido el vallenato. Pero no nos han atendido. Creo que con esta declaración es posible que nos atiendan”.

No es la única cita pendiente solicitada por el Clúster. Llanos dice que a lo largo de estos cuatro años (desde antes de la declaración como patrimonio nacional) han sido varias las citas y ayudas prometidas que han quedado en suspenso.

“Se pueden hacer cantidades de cosas –agrega–. En el pasado Festival de la Leyenda Vallenata se inscribieron más de 300 acordeoneros, pero la gente termina por conocer solo cuatro o cinco. Esto permite promoción y circulación del talento. Esto nos lleva a dignificar el oficio, a que tengan figuración y que pueda mejorar el nivel de vida de los músicos”.

Se refiere a cantantes,acordeoneros, cajeros, guacharaqueros, hacedores de instrumentos tradicionales. Esto no quiere decir que sea motivo para abrir más la brecha con artistas del estrellato comercial, como Silvestre Dangond o Martín Elías.

“También ellos podrían vincularse –agrega el gestor cultural–. No es sino tener disposición.

Silvestre Dangond es un enamorado de la música vallenata tradicional, pero tiene una visión comercial porque es lo que él hace, pero a él le gusta. Y así son todos los que interpretan ese tipo de música. Claro que pueden apoyar, cuando asuman la importancia que tiene estar en esta lista, grabarán música tradicional dentro de sus CD”.

El llamado es para todos. De hecho, a la hora de hacer el documento que sirvió de base se habló de beneficiar y convocar a toda la comunidad vallenata, entendiéndola como la cadena productiva en torno a la música tradicional, que va desde los músicos hasta los hacedores de instrumentos, medios de comunicación, casas disqueras, promotores de espectáculos musicales y, por supuesto, los festivales y concursos vallenatos.

Las diferentes listas de la Unesco

La convención de la Unesco sobre Patrimonio Inmaterial de 2003 pasó por una importante reingeniería en el 2008, cuando las manifes- taciones que hasta entonces habían sido declaradas “obras maestras” –como el Carnaval de Barranquilla y el Espacio Cultural de San Basilio de Palenque– pasan a configurar la naciente lista de patrimonio representativo de la humanidad. Palabras más, palabras menos, la Unesco reconoció entonces que tales declaraciones perjudicaban a las expresio- nes culturales más de lo que las favorecían. Así, nació un sistema de tres listas: la de patrimonio representativo, la de mejores prácticas de salvaguarda y la de patrimo- nio cultural que requiere medidas urgentes de salvaguarda. En esta última se inscribe desde ayer el vallenato tradicional. Cabe resaltar que es la primera vez que una manifestación cultural colombiana figura en esta lista. Las demás expresiones colombianas hacen parte de la lista de patrimonio representativo de la humanidad, categoría que recoge la mayor cantidad de candidaturas exitosas.

Cada lista busca fines diferentes. La inclusión del vallenato significa reconocer internacionalmente el peligro que corre la transmisión de algunos de sus aspectos vitales. También implica la incursión en un área de la salvaguarda que, según el marco de la Unesco, estaba inexplorada para el país.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
Cultura y Entretenimiento

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.