Navidad sin maltrato animal

Navidad sin maltrato animal

La defensa de los animales nos lleva al surgimiento de una civilización más decente.

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01 de diciembre 2015 , 05:27 p.m.

Los cambios culturales son lentos, demasiado lentos, pero esperanzadores cuando van en la dirección correcta. Eso es lo que está pasando con el rechazo al maltrato a los animales, que acaba de ser convertido en norma nacional con la Ley de Protección y Bienestar Animal, como resultado de un proceso de la sociedad colombiana y mundial en la mirada de estos como seres sensibles en toda la expresión de la palabra.

Según la nueva ley, el trato a los animales se debe basar en el respeto, la solidaridad, la compasión, la ética, la justicia, el cuidado, la prevención del sufrimiento, la erradicación del cautiverio y el abandono, así como de cualquier forma de abuso, maltrato, violencia y trato cruel. Ella impone sanciones que van desde multas, tres años de pena privativa de libertad a quien maltrate a un animal y hasta cinco años de prisión si el animal muere producto de estos maltratos.

La ley, lamentablemente, no afecta a las corridas de toros y a las peleas de gallos por considerarlos “actividades culturales”. Pero hay que decir que estas dos últimas formas de crueldad contra los animales también desaparecen en forma lenta pero segura. Basta citar un ejemplo: Medellín y su tradicional temporada taurina que duraba dos meses en sus épocas de “gloria”, tendrá en el 2016 solo 3 corridas y una novillada y los organizadores cruzan los dedos para no perder mucha plata en el intento por mantener una “fiesta” que va mereciendo el repudio general.

Mahatma Ghandi decía que “un país se puede juzgar por la forma como trata a los animales”. Si esto es así, las noticias en torno a la defensa de estos, que se registran por estos días, podrían verse como esperanzadoras sobre el surgimiento de una civilización más decente, aunque acciones bárbaras como las del Estado Islámico nos hagan pensar lo contrario. No hay que perder la fe en que los cambios son posibles en todos los frentes. Es preciso insistir y persistir. Quienes iniciamos en los medios las campañas contra el no al consumo al cigarrillo en lugares públicos fuimos objeto de críticas muy fuertes, treinta años atrás. Hoy prácticamente nadie se atreve a encender un cigarro en un recinto cerrado y los ceniceros pasaron a ser objetos en desuso.

En Antioquia la campaña contra la pólvora se unió este año a la defensa animal: 10 municipios del área metropolitana convocaron a los dueños de mascotas a colocar las huellas de estas en un manifiesto que rechaza la pólvora en las navidades, por el daño que hacen a la salud física y mental de las especies vivas. De un total de 24.048 huellas de mascotas recogidas, el Guinness récord avaló 22.429, lo cual fue noticia en el mundo e indica un cambio cultural: rechazamos la pólvora no solo porque daña al ser humano sino porque hace insoportable la Navidad para los animales, nuestros compañeros de vida.

En el escenario mundial es motivo de grandes titulares la campaña lanzada por el Proyecto Gran Simio para que los grandes monos antropomorfos (bonobo, orangután, chimpancés y gorilas, que se encuentran en peligro de extinción) sean considerados por la Unesco como Patrimonios Vivos de la Humanidad. El Proyecto abrió un blog donde se irán introduciendo noticias y seguimientos de esta campaña a favor de los grandes simios y todas aquellas novedades que se produzcan en torno a esta petición internacional y que se puede consultar en www.proyectogransimio.org. En este escenario, desde Argentina llegó una gran noticia: por primera vez en el mundo, un sistema judicial, reconoció textualmente que una orangután llamada Sandra y que se encuentra en el zoológico de Buenos Aires, es una persona no humana y por consiguiente un ser con derechos que deben ser respetados y que ahora será llevada a un santuario para su protección. Sandra es un referente para otros fallos judiciales que buscan salvar a los grandes simios de la esclavitud a la que son sometidos en zoológicos y laboratorios del mundo.

Que está Navidad ni un solo perro sea atado como un reo, ni una sola ave entre a cautiverio. Que el nuevo año ponga fin a las corridas de toros en Colombia y que se cumpla en toda su extensión lo que reiteró Mauricio Gómez, director de Defenzoores, una entidad sin ánimo de lucro creada por estudiantes de la Universidad de Antioquia en una cata de un galardonado café de origen, de Buriticá, para recoger fondos contra el maltrato animal y a la que tuve la oportunidad de asistir: “Nuestra visión es una sociedad donde el respeto a los animales sea uno de los valores cívicos más importantes”. A propósito, en esta cata fue presentado un aperitivo hecho con pulpa de café. ¡Qué delicia y qué emprendimiento!


Sonia Gómez Gómez

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