La patria llama

La patria llama

Se extraña esta tierra convulsionada de la que tanto nos quejamos.

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30 de noviembre 2015 , 06:41 p.m.

Se llama Andrés. Lleva nueve años en España y trabaja en un enorme complejo gastronómico. Nació en un pequeño municipio de Boyacá, y a los 18 años abrigó el sueño europeo. No era este el sueño de tantos que añoraron poner un pie en Estados Unidos, de manera legal o ilegal, para establecerse allí y lograr para sus descendientes un futuro más prometedor.

El de Andrés y sus hermanos mayores, al igual que el de cientos de compatriotas, es el de colonizar un pedacito de tierra en la patria que varios siglos atrás nos colonizó, guiados, sobre todo, por la familiaridad del idioma y una herencia que va en la sangre.

Sonríe a toda hora, tiene siempre una palabra amable para sus clientes, se desenvuelve con propiedad detrás de una barra inmensa y muy visitada en donde pone en práctica lo que ha estudiado en sus clases nocturnas y en el día a día de agitado trajín.

Aunque son más los hermanos que viven en España que los que se quedaron en Colombia, no ha logrado que su mamá vaya a visitarlos. A ella no le gusta España, pues siente, sencillamente, que les robó a sus hijos. Que no le ha permitido disfrutar de sus nietos.

Andrés no es uno de esos inmigrantes que reniega del país del que vino ni reniega del país al que llegó. Agradece las oportunidades que le ha dado España, no obstante los tiempos difíciles que ha enfrentado esta nación, y está convencido de que en este país el que tiene ganas de trabajar y goza de buena actitud sale adelante.

Asegura que no es poco lo que ha aprendido, y tiene muy claro que más temprano que tarde quiere replicarlo en Colombia. Porque él, a diferencia de la mayoría de latinos que han llegado a España para hacer una nueva vida, quiere regresar a su patria.

Y tiene una estadística, por supuesto informal e imprecisa, pero que en todo caso da una idea de la situación de quienes han llegado provenientes de América del Sur: “El 90 por ciento de los ecuatorianos o de los peruanos que llegan no quieren volver a saber de sus países; en cambio, la proporción es inversa con los colombianos: el 90 por ciento quiere venir, aprender un oficio, ganar unos pesos y regresar”.

Porque la patria tira. Porque se extraña esta tierra convulsionada de la que tanto nos quejamos, pero la cual nos ha impreso nuestra identidad. Somos colombianos en donde quiera que estemos. Para bien o para mal.


Fernando Quiroz

@quirozfquiroz

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