La práctica hace al maestro

La práctica hace al maestro

Los maestros son el producto de un sistema de educación superior que requiere profundas revisiones.

notitle
30 de noviembre 2015 , 06:01 p.m.

Cirujanos expertos, músicos virtuosos, grandes arquitectos, artistas plásticos, escritores consagrados o diseñadores de prototipos aeroespaciales tienen una cosa en común: largos años de práctica iniciados en sus primeros años de estudios superiores. Esto, desde luego, no es extraño para ningún profesional cuya formación esté encaminada al ejercicio de actividades prácticas, y a ninguno de ellos se le ocurriría el exabrupto de objetar que ellas se inicien desde el comienzo mismo de sus estudios.

La pedagogía es una de estas profesiones cuya experticia se manifiesta en la práctica cotidiana y no en sesudos discursos. Concluido el período de formación superior, el graduado debe estar en plena capacidad de incorporarse a una institución y realizar todas las actividades que allí se requieran para asegurar el aprendizaje, la convivencia, la formación ciudadana y el desarrollo emocional de los niños, además de contribuir al desarrollo general de las actividades colectivas.

Corresponde a las universidades ofrecer las herramientas intelectuales propias de un profesional de alto nivel cuya responsabilidad es enorme, en tanto que debe garantizar el derecho fundamental a la educación a miles de niños a lo largo de su vida. Pero además de algunos conocimientos disciplinares (no siempre los mejores) y un conjunto de asignaturas indispensables para el conocimiento de la cultura universal y los procesos evolutivos del individuo (generalmente precarios), es imperativo que se les ofrezca una aproximación sistemática a la práctica desde el comienzo mismo de su carrera.

Es claro que los niños de los libros no se parecen a los de verdad y los colegios de los manuales y reglamentos difieren mucho de las instituciones del mundo real. Pero también son diferentes los doctos conocimientos académicos de los profesores universitarios –casi nunca maestros en la escuela básica– de los saberes acumulados durante largos años por quienes sí se desempeñan día tras día organizando sus grupos, haciendo evaluaciones, preparando materiales o descifrando las dificultades particulares de sus estudiantes.

Solo la práctica temprana y graduada, desde actividades de observación hasta el manejo de grupos en las etapas avanzadas, pasando por actividades de apoyo y ejercicios de discusión con sus tutores, permitirá subsanar las enormes deficiencias de saber práctico que hay en muchísimas facultades.

Este es uno de los elementos centrales del borrador de resolución del Ministerio de Educación que busca establecer unos parámetros más exigentes para los programas de formación de los profesionales de la educación. Este es el punto de partida para avanzar en un proceso de dignificación de la profesión. La opción de ser maestro no puede ser la última ni aquella para quienes tienen los peores resultados del bachillerato, ni los puntajes de las pruebas al concluir la universidad pueden seguir siendo los más bajos para quienes deben asegurar el desarrollo intelectual de las nuevas generaciones.

Es claro también que con mayores condiciones de formación y más altos estándares de ingreso a la profesión debe haber mejores condiciones salariales y estímulos de progreso a lo largo de la vida. Lo que no es razonable es continuar haciendo lo que se sabe que no funciona, porque la evidencia muestra que nuestros niños no aprenden al ritmo de otros niños de la región. Muchos responsabilizan de este atraso a los maestros, pero la verdad es que ellos son el producto de un sistema de educación superior que requiere profundas revisiones.

Ojalá este debate no quede restringido a unos pocos actores interesados, sino que motive a amplios sectores de la ciudadanía, pues la educación básica es un problema que nos afecta a todos y retrasa el desarrollo de la democracia y la lucha por la equidad.


Francisco Cajiao
fcajiao11@gmail.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.