Reñidas, abiertas e impredecibles...

Reñidas, abiertas e impredecibles...

Son series en las que no se impone el mejor, quizá sí el más efectivo.

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30 de noviembre 2015 , 01:18 p.m.

Las series de ida y vuelta de cuartos de final de la Liga comenzaron con emoción, con esa sensación, para algunos, de ganar y sentir que quizá no fue suficiente; de perder y sentir que, por fortuna, no fue por tanto; de empatar y quedar con una confusa expectativa. Así son estas eliminaciones directas. Dramáticas.

Santa Fe y Once Caldas ganaron de locales, pero con una ventaja tan mínima que es de máximo riesgo. Cali y Nacional empataron y dejaron la llave más reñida que como empezó. Solo Medellín, que venció de visitante al Alianza Petrolera, sacó una diferencia real, 0-2.

En general, todo transcurrió más o menos como se esperaba. Aparte de la llave del Medellín, las otras se presentían muy parejas y así lo fueron. Quedaron muy abiertas, no solo por el resultado, sino porque en la cancha no hubo superioridades.

Caldas y Tolima libraron un juego en el que cualquiera podía ganar, y empatar también era una posibilidad. Santa Fe, con su equipo alterno, pudo perder 0-2 y terminó ganando 2-1 con mucho coraje, pero le falta ir a Barranquilla... Cali y Nacional se sacaron chispas en un juego que pareció muy estudiado. Con mucha precaución. Al fin y al cabo se trataba del campeón y del favorito. Incluso Nacional falló un penalti de último aliento como para no quitarle el encanto a la serie, como para mantenerla en estado de máxima expectativa.

Las llaves se tornaron propicias para remontadas heroicas, que lo piense así Alianza, que aún tiene armas para pelear; que se entusiasmen, de paso, Junior y Tolima, porque en su casa pueden dar vuelta. Tienen cómo. También están perfectas para defender la ventaja con alma, corazón y músculo, que debe ser la consigna del Once Caldas y de Santa Fe. Y está la llave de los verdes, esa en la que parece que ser local o visitante es indiferente.

Nada está dicho aún porque en este sistema de llaves –que ya fue aprobado para el 2016– el resultado de ida no suele ser definitivo. Siempre está esa otra oportunidad, la de la revancha, la del desquite, la de la épica, los 90 minutos que sí son finales.

La posibilidad de la emoción es permanente. Son series en las que no se impone el mejor, quizá sí el más efectivo, el más concentrado, el más inteligente. Por ahora el DIM sacó ventaja, las demás llaves están reñidas, abiertas e impredecibles.

90 minutos…

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
@PabloRomeroET

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