'Vivir en El Poblado' cumple 25 años en Medellín

'Vivir en El Poblado' cumple 25 años en Medellín

El periódico se proyecta desde la comuna 14 hacia el resto de la ciudad.

notitle
30 de noviembre 2015 , 10:50 a.m.

El primer medio sectorial de Colombia, Vivir en El Poblado, cumplió sus bodas de plata este mes.

Este semanario publica textos de investigación referente a la movilidad, infraestructura, obras y otros temas de interés para la comunidad de El Poblado y le dedica parte de sus páginas a la cultura de la ciudad.

Todas sus portadas exaltan manifestaciones artísticas. El 8 de noviembre de 1990 el comunicador Julio Posada comenzó este medio, que hoy está en manos de su hermana, Maria Eugenia Posada, ingeniera electricista de profesión y desde hace cinco años, directora del periódico de esta zona de la ciudad.

EL TIEMPO habló con ella sobre las transformaciones de su comuna y su medio.

¿Qué es lo que se conserva del enfoque inicial de ‘Vivir en El Poblado’?

Se conserva su origen: el periódico nació en la época de mayor crisis que pudo vivir esta ciudad, una muy violenta, donde la desesperanza fue enorme. Mi hermano Julio Posada fue el fundador, él era periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana y se marchó muy temprano, falleció en el año 2010.

Su idea era promover la participación, la civilidad y crear esperanza, porque en ese momento el emprendimiento del que hablamos hoy no era posible. Quería ayudar desde una mirada independiente, contar la ciudad desde un lado.

Él pensaba que esta sociedad desbordada invitaba a hacer un llamado a que nos miráramos de manera más cotidiana, y ver qué estoy haciendo desde mi entorno para mejorar. Porque no puedo probablemente ir a resolver la guerra de Siria pero sí educar a mi hijo en la tolerancia.

Esos principios se mantienen. Nosotros trabajamos desde lo social, lo ambiental y dándole valor al tiempo libre. Tenemos dos partes en el periódico: recorridos y obras de la comuna o que la impacten, y en ‘Vivir’, trabajamos cultura y entretenimiento con una gran amplitud.

Este trabajo con la cultura, ¿cómo se ve en el periódico?

Nos volvimos un medio de difusión del arte, las portadas son muy únicas y lo que buscan es abrir un canal nuevo para todas estas manifestaciones. No es solo una imagen: se hace con la idea de entender que esas manifestaciones culturales generan oportunidades en la ciudad. Se ha hecho desde miradas de expertos, con curadurías de museos formales. En este proceso, apoyamos los cambios que tuvo el Museo de Antioquia, que cumplió hace poco 15 años como Museo Botero, pero antes de eso nos tocó cuando estaba en un lugar deprimido. Después, con el Museo de Arte Moderno y su traslado a Ciudad del Río y ahora el seguimiento a su nueva sede.

¿Qué han hecho para celebrar sus 25 años?

Construimos unas ediciones especiales donde le regalamos a la ciudad un recorrido por todas las comunas y corregimientos, con el acompañamiento de un grupo de cronistas que tomaron el enfoque que consideraran y se apoyaban en fotografías. Hicimos un convenio con la Biblioteca Pública Piloto donde en lo posible vinculamos la actualidad con épocas anteriores. Trajimos personas de los barrios para que contaran lo que recordaban de estos.

Se hacía un mapa, una demografía y una editorial sobre lo que habíamos encontrado. Esto nos llevó a conocer todas las comunas y hallar cosas muy valiosas, en especial que todos los miedos son falta de acercamiento y de reconocimiento.

Fue un trabajo muy satisfactorio. Arrancamos con Laureles y terminamos con la propia comuna, trayendo a un tercero que nos vio con otro enfoque. Por los 25 años hicimos estas 22 salidas.

¿Y de dónde viene el interés por el resto de la ciudad?

Al periódico se le asocia como un medio hecho exclusivamente para un sector, pero eso no es cierto. A pesar de que somos Vivir en El Poblado, y que hay un seguimiento en infraestructura y seguridad de la comuna 14, tenemos una mirada incluyente de la ciudad, porque no queremos ser un guetto.

Al contrario, una preocupación de Julio, mi hermano, era que El Poblado fuera una parte activa y real de la comunidad, y lo miramos como una oportunidad porque en esta comuna viven muchas personas que toman decisiones, desde lo público y lo privado.

¿De qué cambios han sido testigos en El Poblado?

Cuando llegamos hablábamos más o menos de 23.000 habitantes y estamos en 123.000 según las cifras. La movilidad es crítica.

Vino la construcción en altura, se suscitaron los problemas con las laderas.

Tenemos momentos en que se observa que la construcción y la densificación en altura fue más allá de lo que incluso las normas permitían. Es una comuna que fue construida con una miopía. Pienso que había los recursos suficientes pero no las miradas necesarias.

El Poblado creció mucho y encontramos que se tocó bastante la tierra y lo ambiental pero adicionalmente no hay un tejido social claro construido. Hay otros lugares en la ciudad a los que uno teme, mirando desde afuera, pero nos encontramos que hay un tejido social muy sólido. Uno se pregunta cómo estas personas desde esas situaciones tan difíciles lo tejen, y la respuesta es que lo necesitan.

¿Cómo caracterizar la parte social?

Cuando llegas en paracaídas a un lugar y crees que tienes resueltos tus problemas no sientes esa necesidad, entonces mi gran conclusión desde el punto de vista humano es la carencia de tejido social. También encontramos que aquí hay reservas con las otras comunas por no conocerlas y nos dan miedo, pero de las otras también hay una mirada excluyente hacia nosotros, muy grande e injusta.

Hay un elemento intermedio muy bonito que es la población flotante. Nos acompañan a diario un montón de personas que llegan a hacer su tarea en estos lugares, porque la vigilia, que es la mayor parte de nuestras vidas la pasan acá. Aquí convivimos en perfecta armonía y nos respetamos pero cuando ya es en serio que vamos a ir al otro lado nos aislamos.

Nos falta mucho en cultura ciudadana, es decir, cómo ser capaz de considerar al otro. Hay un irrespeto por el otro en las vías. Se volvió natural y no hay un control ni el ejercicio adecuado de la autoridad para crear una comunidad en orden.

LAURA MONTOYA CARVAJAL
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.