En el 50% avanza el llenado del embalse de Bucaramanga

En el 50% avanza el llenado del embalse de Bucaramanga

En su primera fase tuvo una inversión de $317.000 millones. Usuarios se beneficiarán en 7 meses

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30 de noviembre 2015 , 09:32 a.m.

A tan sólo 12 kilómetros del casco urbano de la capital santandereana, en el corregimiento Dos, se construyó la obra de infraestructura más grande que a la fecha se ha desarrollado en la ciudad, el Embalse de Bucaramanga.

Su propósito, albergar 18 millones de metros cúbicos de agua en 55 hectáreas para beneficiar a un millón 60 mil usuarios que tiene el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga en los municipios de Bucaramanga, Floridablanca y Girón.

Tal vez suene sencillo decir que la obra en este momento está terminada, que la presa va en un 50 % del llenado y que pronto el agua represada empezará a distribuirse entre los 247.685 predios suscritos al Acueducto, pero para llegar a este punto se necesitaron de 11 años de trabajo, estudios, exploración, vender el proyecto y, lo principal, conseguir los recursos para ejecutarlo.

Al frente de esta labor estuvo el ingeniero civil de la Universidad Industrial de Santander y director del Embalse de Bucaramanga, Álvaro Prada Arciniegas, quien dijo que desde febrero de 2004 nació la idea de construir un embalse en el río Tona que garantizara el agua para las futuras generaciones por lo menos hasta el 2050.

La obra, en su primera fase, tuvo una inversión de 317.000 millones de pesos.

“Con el geotecnista Jaime Suárez se hicieron los estudios de prefactiblidad, la geología y geotécnia. Y con el doctor en hidrología, Germán Gavilán, se hizo la hidrología y el estudio de sedimentos”, comentó el ingeniero Prada Arciniegas. Con el embudo perfecto, las montañas justas en su proporción y con el tipo de roca Gneiss como principal material de trabajo, se aprobó la iniciativa inicialmente. Para el 2007 se concluyeron los estudios de factibilidad y gestión de recursos económicos; en el 2009 se terminó la ingeniería de detalles y en el 2010 arrancó la obra.

Durante los años previos a la construcción del embalse se realizó la compra de 26 predios por valor de $7.000 millones, que conforman las 355 hectáreas de influencia del embalse y de las cuales 55 se inundarán mientras que el resto se convertirán en zona de protección.

“El agua de este embalse, a diferencia de otros, se utilizará para el consumo humano y uno de los requerimientos de la autoridad ambiental (CDMB) fue crear esa ronda de protección”, explicó el ingeniero Prada Arciniegas.

Con los predios en su propiedad llegó la hora de echar manos a la obra, o a las montañas mejor, porque el primer trabajo que hicieron los más de 1.500 personas, entre hombres y mujeres, que trabajaron en el proyecto, fue abrirle un hueco a una de las montañas para construir el túnel para desviar el río y permitir el espacio para armar la presa.

“Con el río desviado empezamos a romper con dinamita otra montaña de la que sacamos un millón 800 mil metros cúbicos de roca para armar, en capas de 80 centímetros, la presa que alcanza los 106 metros de altura y 300 metros en su base. La presa no tiene ni un solo kilo de cemento, tan solo en la cara que es el lado que sostiene el agua. Y el contratista de la obra no tuvo que traer material de otro lado, porque todo salió de la zona y esto disminuyó gastos”, explicó el ingeniero Prada Arciniegas.

Otra de las obras de gran envergadura fue la construcción del túnel de captación por otra de las montañas, con tres niveles por los cuales salen 3.200 litros de agua por segundo y son conducidos, por gravedad, a través de una tubería de 1.40 metros de diámetro y 4 kilómetros de longitud hasta la planta de Bosconia (construida) y la planta de Angelinos (en proceso de construcción).

A la primera llegarán 2.000 litros de agua para ser distribuidos entre Bucaramanga y Floridablanca, y a la segunda 1.200, que serán impulsados hacia el norte de Bucaramanga, la zona industrial y Girón.

“El vertedero es otra de las grandes obras que hicimos, un gran sifón de 20 metros de diámetro, que evacuará las aguas por un túnel de diez metros de ancho y 380 metros de largo en caso de que haya crecientes”, complementó el Director del Embalse de Bucaramanga.

Adicional a estas obras, se construyeron 3’2 kilómetros de vía pavimentada, para sustituir la que inunda el embalse, y un túnel vehicular de 140 metros de longitud.

Uno de los mayores impactos que generó el embalse fue el ambiental, porque se tuvieron que talar los árboles que estaban en las 55 hectáreas a inundar. Además, las especies nativas de animales fueron reubicados en la zona de protección.

La labor de mitigar esta afectación estuvo a cargo de los biólogos del proyecto, quienes recorrieron palmo a palmo la zona a inundar y cada una de las especies de animales que encontraban, la midieron, pesaron y le instalaron un chip para hacerle seguimiento una vez trasladados a la zona de protección.

“Esta zona será más fresca por el cambio del microclima debido al espejo de agua y porque acá se aprovechaban materiales de cantera y el área estaba deforestada, mientras que ahora hay abundancia vegetal”, precisó el ingeniero Prada Arciniegas, quien agregó que ahora se está viendo la llegada de aves que no eran del lugar.

El 28 de agosto de 2015 se terminaron todas las labores en el embalse, se cerró la compuerta del túnel de desvío e inició el llenado.

“Para mí es una gran satisfacción estar 11 años al frente de este gran proyecto desde sus inicios. Es una satisfacción del deber cumplido, sobre todo por la utilidad que tendrá para la ciudadanía”, señaló el ingeniero Prada Arciniegas.

Turismo, un impulso del Embalse de Bucaramanga

Pese al impacto que generó el embalse en las comunidades de las veredas Rosa Blanca, Retiro Grande, Monserrate, Bolarquí y Cuchilla Alta, del corregimiento Dos de Bucaramanga, y algunas del municipio de Tona, los vecinos de estos sectores se están organizando para apostarle al turismo como factor de ingresos para mejorar su calidad de vida.

Martha Forero, quien reside en la vereda El Gualilo en la zona de influencia del embalse, es una de las líderes que organiza a más de 32 personas para conformar lo que será una asociación que ofrezca servicios turísticos alrededor de la presa.

“Lo que queremos hacer es trabajar en comunidad, armar un plan de negocios entre nosotros y ofrecer un muy buen paquete de planes turísticos”, dijo Forero, quien agregó que el Acueducto en asocio con la Unviersidad Autónoma de Bucaramanga (Unab) los impulsaron para organizarse.

Forero cuenta que la construcción del embalse, desde su punto de vista, no fue algo malo y por el contrario les cambió la perspectiva, porque el proceso que ahora viven es evolutivo “para nosotros y para Bucaramanga”.

La asociación que lidera Martha espera el próximo año estar conformada y ofreciendo servicios de posadas campesinas, gastronomía, caminatas ecológicas, rutas de experiencia agrícola, de avistamiento de aves y especies vegetales. “Uno de nuestros objetivos es el beneficio común y conservar el recurso hídrico, porque es la riqueza básica que tenemos allá”, concluyó Forero.

El docente de la carrera Administación Turística y Hotelera de la Unab, Alex Garzón Contreras, sostuvo que desde hace 10 meses trabajan con las comunidades en la orientación para el proceso de proyección hacia el turismo.

“Tuvimos dos etapas, una de caracterización o inventario que involucra toda la cuenca del río Tona, pensada para los tres corregimientos de Bucaramanga y cinco veredas de Tona. Se caracterizaron líderes, rutas, caminos y atractivos naturales. Hay un gran potencial, sobre todo porque el turismo rural comunitario (el que se va a implementar allí) está cerca a Bucaramanga. Y la segunda etapa fue movilizar a las personas, capacitarlas y encaminarlas hacia mejorar su calidad de vida con el turismo”, explicó Garzón Contreras.

El docente destacó que pese al imaginario de inseguridad que está en la ciudadanía, la zona es muy segura, aunque falta inversión en vías de acceso y transporte frecuente hacia el lugar.

En la zona se han planteado cuatro rutas de caminatas, círculos de cicloturismo, avistamiento de aves, de orquídeas, entre otras. Los campesinos se están estructurando en temas como el café, cacao, cítricos, cabras, la vida campesina y ecoturismo.

“Allí hay un potencial alto, porque las comunidades no están esperando que les den, sino que se están organizando y quieren gestionar recursos para ser operadores turísticos y ofrecer sus paquetes”, finalizó el docente.

Por Luis Alfonso Cárdenas
Redactor ADN

BUCARAMANGA

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