Un comparendo injusto

Un comparendo injusto

Es absurdo que el Estado exija revisión técnico-mecánica a vehículos inservibles.

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29 de noviembre 2015 , 09:48 p.m.

Una información publicada en la última edición de la revista Motor prende las alarmas sobre el nuevo recurso que algunos funcionarios del Estado se han ideado para sacarnos a los colombianos más plata del bolsillo. Ahora a unos funcionarios “ingeniosos” les ha dado por imponer comparendos a los propietarios de vehículos inservibles, esos que duermen el sueño de los justos bien en los patios de tránsito, o desbaratados en las chatarrerías, o guardados en parqueaderos por inservibles u ocupando espacio en los garajes porque los propietarios no tiene con qué repararlos. La medida será tomada inicialmente para Bogotá. Pero pronto será copiada en todas las regiones del país. Ningún alcalde va a dejar volar esta oportunidad de incrementar los ingresos para su municipio.

¿De qué norma se pegarán los funcionarios de Tránsito para cometer este nuevo atraco contra el ciudadano indefenso? Según Motor, la Ley 769 de 2002, conocida como Código Nacional de Tránsito Terrestre, dejó abierta la puerta para que los funcionarios de tránsito procedan a impartir comparendos a los propietarios de vehículos que estando varados en un garaje, o esperando ser reparados en un taller, o abandonados en los patios de Tránsito, no tengan al día la revisión técnico-mecánica. Algún mago empotrado en la Secretaria de Movilidad de Bogotá encontró en las palabras “no realizar”, que están escritas en la infracción C-35 del mencionado código, la oportunidad para sacarles una platica del bolsillo a los ciudadanos que tienen a su nombre carros en estas condiciones.

Por la inclusión en el Código Nacional de Tránsito de esa simple palabrita, a partir del primero de diciembre, a los propietarios de vehículos que, en Bogotá, estén abandonados en cualquier lugar sin haber sido dados de baja en el Registro Único Nacional de Tránsito, les va a llegar a su residencia, por correo, un comparendo por no tener al día este documento. La medida fue anunciada por la Secretaria de Movilidad. Óscar David Gómez Pineda, comentador del régimen jurídico del tránsito terrestre, dice que el legislador se cuidó para utilizar los términos. Explica que si en el texto de la ley hubiera quedado una palabra distinta, como circular, conducir o transitar, no habría cómo hacer efectiva la idea de exigir a los propietarios de estos vehículos el certificado de emisión de gases.

Lo grave de esta medida no es solamente el valor de la infracción que deberán cancelar los propietarios de vehículos en estas condiciones. Hay algo más grave: para que les hagan dicha revisión los dueños de estos carros deben presentar el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito. La pregunta, entonces, es: ¿cómo hace el propietario de un vehículo convertido en chatarra para llevarlo hasta un centro de diagnóstico automotor? El Estado debe recurrir a la lógica. Un vehículo que no se encuentra en circulación no debería está obligado a tener este documento. La razón natural enseña que un carro fuera de servicio no requiere este tipo de certificaciones. Exigirlas es imponerle al ciudadano un gasto que no tiene sentido.

¿Cuántos vehículos abandonados en los patios de tránsito puede haber en Bogotá? Miles. ¿Cuántos otros se encuentran en parqueaderos, olvidados por sus dueños, simplemente porque no tienen con qué repararlos? ¿Cuántos más puede haber en garajes? Las cifras son elevadas. Pero como no están en circulación, no se les debe obligar a tener al día la revisión técnico-mecánica. Las autoridades deben tener un poco de consideración con el ciudadano. Una campaña para convencer a los propietarios de estos vehículos de que deben hacer las gestiones para que sean canceladas las licencias de tránsito en el Registro Único Nacional brindaría oportunidades para que los colombianos se eviten comparendos por no tener esta revisión los vehículos inservibles.

La percepción que los colombianos tenemos del Estado es que siempre está buscando la manera de meterles la mano al bolsillo a los ciudadanos. Con la medida tomada por la Secretaría de Movilidad de Bogotá en el sentido de exigir la revisión técnico-mecánica de vehículos fuera de circulación lo que se va a cometer es un atraco contra personas indefensas. Es injusto imponer multas por vehículos que no están contaminando el aire, ni poniendo en peligro la vida de los colombianos. Lo que la dependencia oficial quiere hacer genera descontento. Con medidas como la que aquí se ha comentado, lo que se consigue es que cada día los ciudadanos sientan más la presión de un Estado ladrón que la de un Estado preocupado por su situación económica. Así de sencillo.

JOSÉ MIGUEL ALZATE

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