Papa Francisco recalca en República Centroafricana su mensaje de paz

Papa Francisco recalca en República Centroafricana su mensaje de paz

El pontífice habló desde la capital Bangui, primer destino al que quiso ir en su viaje a África.

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29 de noviembre 2015 , 08:13 p.m.

Visitar República Centroafricana era una prioridad para el papa Francisco. Quería poner todo su peso como líder espiritual para llamar la atención del conflicto que vive este país y tratar de impulsar la reconciliación nacional. Su capital, Bangui, de hecho, fue el primer destino al que quiso ir en su viaje a África. Las etapas en Kenia y Uganda se añadieron después.

En sus calles, el Papa fue aclamado como si se tratara de un mesías. “Esperamos todos que su visita traiga un nuevo aire al país, que pueda cambiar los corazones y nos lleve de una vez a la paz”, contaba Marcelin Ngueremoundjou, uno de los 4.000 scouts voluntarios que echaron una mano en la seguridad. Marcelin vivió en primera línea la visita del Papa a un campamento de desplazados levantado junto a la parroquia católica de Saint Sauveur.

Situada en la zona céntrica de la capital, acoge a cerca de 4.000 personas, en su mayoría mujeres y niños. Los pequeños recibieron al Papa formando un pasillo y mostrando en las manos pañuelos en los que habían escrito palabras como “paz”, “reconciliación”, “amor”, “justicia" o “educación”. Llevaban en sus manos los anhelos del país.

En su breve saludo, el Papa hizo un llamamiento a favor de la paz y la reconciliación, el mismo mensaje que dejó en su discurso tras reunirse con la jefa de Estado de la transición, Catherine Samba-Panza.

El pontífice tuvo en Bangui otro gesto de gran valor simbólico al abrir la Puerta Santa de su catedral, dando así comienzo al Jubileo de la Misericordia. Nunca antes un obispo de Roma había comenzado un Año Santo fuera de la Ciudad Eterna.

En su misa en la catedral utilizó palabras gruesas, dedicadas a intentar poner fin al enfrentamiento. “Lanzo un llamamiento a todos los que empuñan injustamente las armas de este mundo: depongan estos instrumentos de muerte”, afirmó Francisco, en una jornada marcada por un hecho que lo inquietó.

Juan José Aguirre, obispo de Bangassou (sureste), le había manifestado que habían matado a tres jóvenes cuando salían del campo de refugiados que hay en la parroquia de Fátima, en Bangui.

Esta iglesia se encuentra situada en una de las zonas más peligrosas de la capital y en la que son continuos los enfrentamientos entre los rebeldes musulmanes Seleka y las milicias cristianas y animistas Antibalaka, que han provocado miles de muertos. Finalmente se supo que no eran tres, sino dos las víctimas y que habían sido secuestrados, no asesinados.

DARÍO MENOR TORRES
Para EL TIEMPO
Bangui.

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