¿Por qué son buenos los cobros por congestión? / Opinión

¿Por qué son buenos los cobros por congestión? / Opinión

Los desincentivos económicos son más efectivos que las prohibiciones, escribe Darío Hidalgo.

29 de noviembre 2015 , 07:23 p.m.

El Gobierno Nacional, a través del Plan Nacional de Desarrollo, autorizó a los entes locales el cobro por congestión y de estacionamiento. Aprovechando ese marco legal, la administración de Bogotá presentó a consideración del Concejo dos proyectos de acuerdo.

¿Por qué son buenas? Porque la gestión de la movilidad necesita de oferta de infraestructura y servicios y de herramientas para moderar el uso excesivo de vehículos particulares. Por 17 años hemos usado la restricción pico y placa, y ya sabemos de sus limitaciones. Fue útil por un tiempo, pero varias familias compraron un segundo carro y otras consiguieron carros blindados. Ellos pagaron por no tener la restricción, pero los recursos no fueron útiles para mejorar la movilidad de la ciudad. Fueron pagos egoístas.

Avanzar en estas medidas nos pone en la senda de Singapur, Londres y Estocolmo. Allí, donde las medidas tienen aprobación mayoritaria, han entendido que los desincentivos económicos son más efectivos que las prohibiciones. Y usan los recursos en mejorar sus sistemas de transporte público.

¿Son oportunas? Si bien se presentan a la salida de la actual administración, son necesarias para que en algún momento futuro se hagan realidad. Después de la aprobación del Concejo se debe reglamentar el detalle de los cobros, para lo cual deben completarse estudios que ya han sido realizados con profesionalismo y buen criterio. Sin la autorización quedamos en el limbo.

¿Son injustos los cobros? Los automovilistas (representamos el 12 % de los viajes) somos los principales responsables de la congestión y la accidentalidad. Los impuestos que hoy pagamos son insuficientes para ampliar y mantener la malla vial y para mitigar las externalidades. Hoy estamos pagando en tiempo de viaje excesivo. Lo que no pagamos en dinero lo perdemos en el trancón. La idea es que quienes queramos circular y estacionar en ciertas zonas de alta actividad contribuyamos con pagos para apoyar el transporte público organizado, que moviliza el 72 por ciento de los viajes. Este mecanismo es redistributivo, señal de una sociedad solidaria.

¿Las aprobará el Concejo saliente? Independiente de la tensión que caracterizó las relaciones entre la Administración y el Concejo en este cuatrienio, yo espero (aspiro) que sí. Es una oportunidad para dejar de lado diferencias políticas y actuar en favor de la ciudad. Queda poco tiempo para el debate, pero es una discusión útil. Sin estas herramientas, los grados de libertad para gestionar la movilidad son menores.

¿Qué piensa la administración entrante? Enrique Peñalosa expresó durante su campaña reservas frente al cobro por congestión, por ser Bogotá una ciudad multicéntrica. Creo que puede ver los estudios disponibles que sugieren un sector de alto ingreso y con buena oferta de transporte público (que él quiere mejorar). Las cuentas de la movilidad indican que necesitamos 30 billones que no tenemos para lograr lo que necesitamos. Él ha propuesto, desde su primera administración, peajes de entrada y se ha mostrado positivo con las APP.

Aprobar los cobros es responsable con la Ciudad. En el caso del cobro por congestión, ¿será la tercera la vencida?

DARÍO HIDALGO
Experto en Transporte

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