Por qué el Consejo de Seguridad

Por qué el Consejo de Seguridad

El trámite sería expedito en el Consejo de Seguridad, donde Colombia tiene el apoyo de sus miembros.

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28 de noviembre 2015 , 08:22 p.m.

La verificación internacional de acuerdos de paz, y en particular de acuerdos de cese del fuego y de hostilidades, es un componente establecido y reconocido de la terminación exitosa de enfrentamientos internos. Son muy pocos los procesos de resolución negociada, en particular de conflictos prolongados, que no hayan contado con el acompañamiento de una verificación internacional. Su presencia genera confianza en el cumplimiento de lo pactado en transiciones siempre difíciles, donde persisten dudas inevitablemente en la mente de quienes se han visto como enemigos durante décadas.

¿Quiénes son los llamados a cumplir esa tarea de verificación? No parecería que exista un actor mejor posicionado que las Naciones Unidas, de la cual Colombia fue signataria y protagonista desde hace 70 años. Y en ese organismo no hay sino dos instancias: la de la Asamblea General o la del Consejo de Seguridad. Ambas sobre la base de la petición formulada por las partes al Secretario General.

Tomar la vía de la Asamblea General implicaría buscar consenso entre los 193 Estados miembros. Si no se obtuviera, implicaría someter el acompañamiento del acuerdo de paz colombiano a una votación hasta obtener dos tercios de los miembros, donde cada uno puede y debe ser escuchado en aras de sus propios puntos de vista y sus sugerencias de modificación incorporadas a una eventual resolución de la Asamblea General. Este solo hecho implica un largo periodo de negociaciones, hasta lograr su aprobación formal. Trámite que sería más expedito en el Consejo de Seguridad, donde Colombia cuenta ya con el apoyo de sus actuales miembros. La pertinencia del Consejo en estos temas se manifiesta por el hecho de que de las 16 Operaciones de Mantenimiento de la Paz y de las 38 Misiones Políticas Especiales, solo tres han entrado por vía de la Asamblea General.

¿Y qué resolución se llevará allí? La que Colombia diseñe, como base del trabajo que recogerá el Consejo de Seguridad tomando en cuenta el respeto al hecho de no haber sido impuesta por ajenos, sino libremente pactada entre las partes, como una medida de confianza mutua. Y hoy, este hecho es inédito en las Misiones frente al Consejo de Seguridad.

Varios observadores han notado que el proceso de paz de Colombia no requiere de cascos azules. Y tienen razón. Para esa labor de creación de confianza en el cumplimiento de los compromisos adquiridos, la verificación internacional del acuerdo del cese del fuego negociada en La Habana, entre colombianos, no necesita de contingentes armados, es decir, de una Misión de Mantenimiento de La Paz, sino de una Misión Política Especial, de naturaleza fundamentalmente civil, con contingentes preferiblemente de la región latinoamericana, y con una duración delimitada en el tiempo.

La agilidad del Consejo para establecer una misión y la tendencia de los mecanismos de la ONU y de los propios países que contribuyen con observadores son un factor definitivo frente a la inminencia de los plazos muy cortos que impone la decisión de la mesa de llegar a un acuerdo final de paz en los próximos meses. Pero ¿qué decir de la dimensión política, donde se expresan las preocupaciones sobre la soberanía? Es esencial reiterar que el Gobierno de Colombia se dirige voluntariamente a las Naciones Unidas, para que el acuerdo con las Farc sirva para que la ONU ponga todos sus esfuerzos al servicio de la finalización del enfrentamiento armado mediante los mecanismos de verificación internacional en las condiciones y por el tiempo que sea necesario para el afianzamiento de la paz. Ni más, ni menos.

El prestigio del presidente Santos en la comunidad internacional ha facilitado la colaboración de los jefes de Estado y de Gobierno, miembros del Consejo, en el acompañamiento reflexivo de una resolución que consulte de manera adecuada los intereses de Colombia. Es más, es una oportunidad para el propio Consejo de mostrarle al mundo una historia de éxito en la resolución del más antiguo y único conflicto existente en América Latina, y poder así afianzar el término de Continente de paz.

MARÍA EMMA MEJÍA
Embajadora ante Naciones Unidas

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