Conductor de magistrado se retracta de visitas secretas de Pacheco

Conductor de magistrado se retracta de visitas secretas de Pacheco

"Pretelt me dijo que me ayudaba, pero que le tenía que colaborar": dice conductor de Vargas.

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28 de noviembre 2015 , 04:40 p.m.

En septiembre pasado, el escándalo del presunto intento de soborno en la Corte Constitucional se agitó por una grabación que hizo y difundió el principal salpicado en el caso, el magistrado Jorge Pretelt, de una conversación con Jhon Soler Rodríguez, conductor del también magistrado Luis Ernesto Vargas.

Vargas ha dicho que no conocía a Víctor Pacheco –quien señaló a Pretelt porque, supuestamente, le pidió plata por favorecer la tutela de Fidupetrol– y que la primera vez que habló con él fue cuando el abogado fue a la Corte a denunciar a su colega. En la grabación, Soler dice, en cambio, que el abogado Pacheco visitó a su jefe el año pasado, subrepticiamente. Ese supuesto contacto previo, de acuerdo con Pretelt, sería la prueba reina de que las acusaciones en su contra formaban parte de un plan para sacarlo de la Corte.

Lo que no se conocía es que, hace pocas semanas, el conductor estuvo en la Fiscalía hablando de sus dos citas con Jorge Pretelt. Ante los investigadores, Soler aseguró que mintió. Aunque sus explicaciones sobre cómo creó esa primera versión están bajo lupa, asegura que la inventó porque Pretelt, a través de su conductor, habría ofrecido ayudarlo con un proceso por un accidente de tránsito en el que la víctima pide $ 680 millones. Esa misma declaración la reiteró en entrevista con EL TIEMPO.

Este diario consultó al magistrado Pretelt, quien prefirió no pronunciarse sobre el tema y remitió a su abogado.

Usted dijo que el magistrado Vargas se reunió el año pasado con Víctor Pacheco y que luego le pidió sacarlo de la Corte por una puerta sin cámaras. ¿Esto ocurrió?

Todo lo que dije en esa grabación, lo que yo aseguro ahí, son mentiras. Yo no distingo al señor Víctor Pacheco, y en la Corte no hay una puerta sin vigilancia, todas son públicas. A Pacheco nunca lo he visto.

Entonces, ¿cuál es el origen de esa afirmación que usted hace y que llega a medios?

El origen de todo esto es que yo, hace tres o cuatro años, tuve un accidente de tránsito con lesionados. Uno de ellos estaba pidiendo 680 millones, una cantidad que la aseguradora no iba a reconocer. Empezaron a llegarme citaciones y yo asistí, y de un momento a otro se pararon. Entonces, una persona me dijo que todo lo que tuviera a mi nombre lo vendiera porque todo me lo iban a quitar, y que posiblemente eso me daba cárcel. Y, de un momento a otro, el conductor de Pretelt, Santiago, no recuerdo el apellido, me empezó a invitar a almorzar. En una ocasión me dijo que su jefe me necesitaba y yo le dije que no tenía nada que hablar con él. Y aclaro, fue él (Pretelt) el que me mandó a buscar, no fui yo el que lo buscó.

El escándalo estalla en febrero. ¿Cuándo fue esto?

Eso fue en mayo o abril, no podría decir exactamente. (La primera vez) me llama el conductor, presionándome; yo dejo mi camioneta en un parqueadero público que no está muy lejos del apartamento de Pretelt, y el conductor me recoge, me dice que me haga en la parte de atrás para que la cámara no me vea, y me deja en el ascensor para subir. Cuando llegamos al apartamento, Pretelt me recibe; me dicen que no puedo entrar con el celular, que había que dejarlo en la entrada.

¿Qué le dijo el magistrado?

Me saluda, me pregunta cómo estoy y me dice que él sabía que yo había tenido unos problemas de tránsito y que me podía colaborar, pero que yo también tenía que ayudarlo. En ese momento le digo que cómo lo podía ayudar, y me dice que si recordaba si Pacheco había ido a la Corte, que cuándo y cómo fue. Entonces me dice que lo piense.

Pretelt ha dicho que hubo una segunda cita...

En agosto, un domingo, estando en mi casa, Santiago me llama y me dice que el magistrado Pretelt me necesita. Yo le digo que no iba a salir, que estaba en piyama. Le puse trabas, pero me insistió en que ya estaba llegando. Me dijo que trajera de una vez las carpetas (del proceso de tránsito) y que me fuera atrás. Llegamos allá y lo mismo: vuelvo y dejo el celular en el lugar de la primera vez. Me saluda Pretelt y me dice que necesitaba que le dijera cuándo es que vino Pacheco. Entonces le dije: sí, el vino como en octubre o noviembre. Así quedó en la grabación. Yo escogí los meses al azar, a sabiendas de que estaba diciendo mentiras. Eso nunca pasó.

¿Entonces por qué lo dijo usted? ¿Cuál es la razón para que usted mintiera?

Yo estaba seguro de que me iba ayudar, y además el señor Pretelt nunca me dijo que me iba grabar. Esa fue una grabación que él manipuló y es ilícita porque cuando habla del tema de las carpetas, eso sí no sale en ningún momento.

¿Pretelt le ofreció ayuda con el asunto de tránsito?

En la primera entrevista me dijo que él me podía ayudar si yo lo ayudaba. En la segunda oportunidad, él me empieza a bombardear preguntas, y yo le respondo a sabiendas de que son mentiras. Ya cuando le digo: “Doctor, y lo de mis carpetas, ¿qué?”, me dijo en un tono irónico: “Saque unas fotocopias y déjelas ahí”, como diciéndome ‘yo ya no lo necesito porque ya escuché lo que quería escuchar’. Yo no sabía que me estaba grabando. Y a partir de ahí no me volvió a buscar él ni su conductor, ni nadie cercano, para ayudarme con lo de tránsito. Pero sí sacó esa grabación que me hizo a escondidas.

¿Si usted mintió la primera vez, si le dijo mentiras a Pretelt, por qué no estaría diciendo mentiras hoy?

No estoy diciendo mentiras: yo vine aquí a aclarar lo que dije. Quiero aclarar esto porque yo iba ciento por ciento seguro de que me iban a ayudar con lo de tránsito, con el caso en el que me cobran 680 millones. Es que en el momento en que me imputaron cargos por el accidente, solo ese día, supe que eso da de 3 a 9 años de cárcel, y yo no soy un delincuente.

¿Usted le contó a Vargas de esas citas con Pretelt?

No, él se enteró cuando salió la grabación en El Espectador. Yo le dije que no sabía en qué momento me habían grabado y que me habían dicho que me iban a colaborar con los casos del tránsito. Y le pasé mi renuncia.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com

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