Impresionistas: arte sensacional

Impresionistas: arte sensacional

A pesar del espanto que causaron en su época, estos artistas lograron intruducinos a la modernidad.

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27 de noviembre 2015 , 08:20 p.m.

En su primera exposición, en 1874, fueron tratados de locos. Los impresionistas se habían propuesto pintar lo que veían y no, como antes, lo que sabían de un objeto. Hasta el siglo XIX, el artista se preocupa más por captar lo universal y no lo particular, como ya ocurre con el primer cuadro de Claude Monet, sobre la impresión del sol naciente en el paisaje. Se iniciaba una revolución en la historia de la mirada, el nuevo artista no apuntaba a un espacio pictórico sino al tiempo. No dibujan la Catedral de París, sino los efectos del sol sobre ella a las 12 del día.

Varios años atrás el filósofo Kant (1783), fundador de la estética, había dicho en sus 'Prolegómenos', confrontando el pensamiento racional, que bello es lo que, sin concepto, place universalmente; se producen conocimientos no solo desde el saber, sino en el sentir; la sensibilidad abarca la percepción. Son luego los creadores del impresionismo francés quienes van a hacer valer esta designación kantiana de hacer un arte desde la sensación, preparándonos para un mundo moderno y actual que hace de la estética su gran mirada.

Fue así como una nueva función de arte fue naciendo, el artista le da al espectador cada vez más que hacer; esos cuadros que parecen incompletos, a veces como solo manchas, “lo atraen al círculo mágico de la creación”, exclamó el historiador Gombrich, permitiéndole experimentar algo del estremecimiento de hacer, que fue un día privilegio del artista. Esos nuevos espectadores irían descubriendo un arte inesperado de meras apariencias que los tocaba y les daba guías para ver el mundo de otra forma. Estamos nada menos que al frente del origen de la modernidad: que cada quien vea con sus propios ojos; la subjetividad como nuevo enfoque de la visión.

El filme que trae Cineco para comenzar diciembre, 'Los impresionistas', se basa en la reciente exposición de la National Gallery, de Londres, con una novedad: se cuenta desde la perspectiva de Paul Durand-Ruel, el hombre que reunió a los pintores e inventó las galerías comerciales de arte para poder darlos a conocer. A pesar del espanto que causaron a los ciudadanos de la época, los impresionistas impusieron un nuevo modo de ver que poco a poco se fue imponiendo, pues liberaba el arte de la academia y hacía que este se pareciese más a la vida. Sensacional.

Armando Silva
ciudadesimaginadas@gmail.com

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