Oportunidad ambiental

Oportunidad ambiental

¿De qué vivirá la especie, impreparada, o peor, desentendida de cuidar su residencia terrestre?

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27 de noviembre 2015 , 07:00 p.m.

El mundo está pendiente porque es materia grave: dónde y de qué vivirá la especie, impreparada, o peor, desentendida de cuidar su residencia terrestre. Un París herido alberga actualización de capacidad y más que todo de voluntad ante deterioro ambiental generalizado, del cual el climático provoca desastres cotidianos. De paso deberá comprobarse si la globalidad cuenta con institucionalidad para desafíos como este, o el bélico, el financiero, la droga, en los que la humanidad arriesga bienestar. Es probable que sincronizar intereses de 195 gobiernos sea tarea utópica, los poderosos, los más reticentes a perturbar el consumismo de sus electores, en alza la voracidad al respecto en los emergentes. Supondría regular la productividad, sujeto efectivo hoy de la historia por eso descerebrada e inmoral, en cuestión al tiempo reparto de responsabilidad entre pudientes y atrasados, desigual uso energético en China que en áreas preindustriales africanas.

Las cifras alrededor son elocuentes sobre incremento de la emergencia frente a lentitud del remedio. Aludido directamente el combustible, que compromete guerra, economía, ecología, la paradoja, la tecnología al tiempo culpable y solución. Está al alcance energía limpia o posibilidad de purificar la atmósfera, su implementación obstaculizada por intereses económicos por encima de decisión nacional e internacional. El sofisma es que un país no pueda disminuir su calidad de vida regulando su productividad, cuando esa cualidad significa producción inteligente y medioambiente sano; hoy hay aglomeraciones donde se necesita máscara, gasolina en vez de oxígeno, como la calle real capitalina de un país en manos del bus y exportador de petróleo, carbón, madera, donde de nuevo asoma el racionamiento de energía y el alza en la tarifa pone en aprietos al Gobierno, escasez de lluvia, aviso perentorio de la naturaleza. El calentamiento global es otro daño apenas en la disyuntiva falsa entre crecimiento irremisible o sostenible, este también rentable, lo real, privatización de la ganancia para unas industrias al costo de socialización del daño a cargo de las poblaciones, al final, si manda la política y si la economía respeta su nombre de ley de la casa.

Yendo al principio, la cuestionada es la cultura y el olvido creciente de su origen natural. Acudiendo a alegoría, la civilización avanza a ciegas hacia el precipicio. Mito fáustico, caja de Pandora, fuego de Prometeo, indicaron el poder de la ciencia para que el hombre según su albedrío la utilizara en perjuicio o beneficio, a la vista cómo lo empeña, la inteligencia como la Casandra que anunciaba la desgracia sin que le hicieran caso. El pesimismo puede estar equivocado, ojalá lo esté, en que no es el mejor de los mundos posibles. De pronto la misma ciencia depare otros domicilios, el universo ahí disponible, pero distinto. Se dice que la naturaleza es sabia y uno que otro humano lo prueba, pero presumible ahora que su conservación aconseje a la terrestre protegerse, de lo cual hay ya indicios dicientes. Buena noticia es que hay en París expectativa alta para compromisos y que todavía hay tiempo; mala, que no son suficientes y el tiempo, poco para reconciliar progreso y cuidado del planeta.


Jorge Restrepo

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