Editorial: El Papa va a África

Editorial: El Papa va a África

Su objetivo es el de recordarle al mundo que es en la miseria en donde empiezan las guerras.

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27 de noviembre 2015 , 10:20 a.m.

 Ha dicho el Papa que lo único que le preocupa de su visita a África, calificada como “de alto riesgo” por el Ejército francés, son los mosquitos. Ha querido, por supuesto, sacudirle al mundo –cubierto de noticias sobre los ataques del Estado Islámico– el fantasma de un atentado al popularísimo jefe de la Iglesia católica. Y, de paso, ha buscado centrar la discusión donde a él le interesa, donde debe ser: el sentido de su gira, según ha afirmado, es el de recordarles a los líderes que la principal lucha entre todas es la que se emprende contra la pobreza, contra la desigual distribución de la riqueza, porque “la experiencia demuestra que la violencia, los conflictos y el terrorismo que se alimentan del miedo, la desconfianza y la desesperación nacen de la pobreza y la frustración”.

La presencia del papa Francisco en Nairobi (Kenia), últimamente asediada por el terrorismo del Estado Islámico, ha exigido un enorme esquema de seguridad –se habla de 10.000 agentes que protegen al sumo pontífice–, pero también se ha tomado como un alivio para la situación de un planeta que ha estado en suspenso desde los brutales atentados en París. Resulta importante mencionar que el Jueves Santo pasado, en abril, fueron asesinados por el grupo terrorista Al Shabab 140 estudiantes cristianos de la Universidad de Garissa que celebraban la oración matutina. Y que la idea del Papa es encontrarse con unos 70.000 jóvenes para renovarles el mensaje de la esperanza.

Seguirá la caravana papal a un paraje africano en el que la Iglesia ha llevado a cabo una importantísima labor humanitaria: Uganda. Está claro que su objetivo es el de recordarle al mundo entero que es en la miseria en donde empiezan las plagas y las guerras de la Tierra, que las religiones deben seguir enseñando la compasión y trabajando para que se comprenda que la violencia no es un fenómeno de generación espontánea. El papa Francisco se encontrará con enfermos de VIH y sobrevivientes de las persecuciones recientes. Dirá que no hay que dejarse acorralar por el miedo, que no hay que temerles, sino, acaso, a los mosquitos.

editorial@eltiempo.com

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