La vida sin cables o cómo se descubrió el sistema wifi

La vida sin cables o cómo se descubrió el sistema wifi

Un ingeniero eléctrico, que en los años 70 trabajaba en radioastronomía, patentó la tecnología.

25 de noviembre 2015 , 09:07 p.m.

Acercarnos a la observación del universo puede impactar de maneras inimaginables a la humanidad. Así le sucedió a John O’Sullivan, ingeniero eléctrico que hace parte de los más de 6.000 empleados de CSIRO, la agencia estatal para la investigación científica en Australia.

En los años 70, O’Sullivan lideraba un pequeño grupo de radioastronomía, rama de la astronomía a través de la cual se pueden investigar propiedades del cosmos captando la radiación en el rango de las ondas de radio que emiten estrellas en formación, las galaxias activas, y otros cuerpos.

Las ondas de radio son en realidad luz, pero con un tamaño –longitud de onda– mayor que la luz visible que percibimos con los ojos. Desde los años 30 se había comenzado a estudiar las emisiones en radio del universo; primero, del centro de nuestra galaxia, y luego del Sol. Este tipo de radiación se detecta con radiotelescopios, instrumentos que suelen tener la forma de platos, o antenas como las de los antiguos televisores.

O’Sullivan y su grupo trataban de mejorar la recepción de esas señales provenientes de diferentes rincones del cosmos eliminando, por ejemplo, el ruido que introducían las emisiones de la galaxia. Se dieron cuenta de una aplicación práctica que podía mejorar hasta mil veces el desempeño del sistema de transmisión inalámbrico local de información (wireless LAN), que era precario en ese momento.

La forma de lograrlo era esencialmente dividiendo la señal en ‘pedazos’ para poder transmitirla rápidamente, y luego volver a ensamblarla una vez recibida. El mismo sistema usado para limpiar las señales del cosmos era perfecto para asegurar que la transmisión de ondas de radio no tuviera interferencias producidas por el rebote de señales en las paredes de un lugar.

En 1996 patentaron su desarrollo, y así abrieron las puertas de la tecnología wifi, que seguramente usted está usando en este momento.

O’Sullivan sigue motivado por el universo y está trabajando en el SKA (Square Kilometre Array), un megaproyecto de radioastronomía que contará con cerca de 3.000 radiotelescopios de 15 metros de diámetro cada uno, y que en la próxima década nos permitirá detectar planetas similares a la Tierra a miles de años luz.

SANTIAGO VARGAS
Ph. D. en Astrofísica, profesor investigador de la U. Nacional.

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