Los aprendizajes que quedan tras la primera etapa de viviendas gratis

Los aprendizajes que quedan tras la primera etapa de viviendas gratis

Hacer más casas y menos edificios, entre las enseñanzas del proyecto inicial, según Minvivienda.

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25 de noviembre 2015 , 08:21 p.m.

“Llegar a miles de familias en condiciones de extrema pobreza fue el mayor logro del programa de gratuidad”, reiteró el ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, sobre la entrega de las 100.000 viviendas gratis; sin embargo, reconoció que, como todo proceso, es susceptible de mejorar.

A eso, precisamente, le apuesta el Gobierno con la segunda fase de la iniciativa que –aseguró– “cada día nos dio sorpresas y cosas nuevas. Sin duda, fue un aprendizaje al que, insisto, se le podrían hacer ajustes”.

Proyectos pequeños

Por ejemplo, uno de ellos es que “no haría proyectos tan grandes. Considero que sería mejor construir, por ejemplo, 200 viviendas y no 2.000 o más, como se hizo en algunas ciudades”, señaló Henao.

¿La razón? “Porque habría más posibilidades de trabajar el tema social que, finalmente, es el que garantiza el éxito de la iniciativa”.

Por ejemplo, en un proyecto de 1.000 apartamentos, con un promedio de 4 miembros por unidad, se tiene que atender 4.000 personas lo que es muy dispendioso, a pesar del acompañamiento social que se está haciendo.

Gustavo Aristizábal Botero, gerente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), regional Risaralda, reconoció las bondades de la iniciativa, pero expresó su preocupación por la falta de control después de la entrega.
“Considero que el acompañamiento se está haciendo de forma tardía y, por eso, esto debería revaluarse para la segunda fase”, anotó el directivo quien, incluso, reveló que conoce el caso de 17 personas que habitan un apartamento, ¿cómo?, “no sé, pero el Gobierno debería tomar nota del asunto”.

El ‘después de’

El Ministro reconoció que el programa realmente comienza después de la entrega.

“Siempre hemos dicho que no se trata de dar las casas únicamente, sino de hacerles acompañamiento a comunidades que, por ejemplo, nunca han vivido en el régimen de propiedad horizontal ni han pagado tarifas de servicios públicos”.

Esto significa reforzar planes como el ‘Pacto para el fortalecimiento social del programa de vivienda gratuita’ realizado con la Asociación de Fundaciones Empresariales, apoyado por el Departamento para la Prosperidad Social (DPS) que, además, maneja la iniciativa ‘Mi casa, nuestra comunidad’.

Incluso, Camacol maneja desde el 2013 ‘Comunidad somos todos’. Estas ideas surgieron para atender necesidades similares, entre ellas, la resolución de conflictos, la convivencia, la seguridad de los beneficiarios y la inclusión productiva y financiera, entre otros.

Más casas que edificios

El funcionario agregó que si estuviera en sus manos, otra decisión sería hacer más casas y menos edificios.

“Sin embargo, tengo claro que es algo difícil por el tema del suelo. Aun así, no estaría de más evaluar posibilidades”, afirmó.

De hecho, la escasez de la tierra, que es el principal insumo para construir, hace que las ciudades se desarrollen en altura y es algo complicado de cambiar.

Y es que Henao considera que vivir en unifamiliares sería una buena alternativa que, incluso, aportaría a una mejor convivencia.

El jefe de la cartera de Vivienda también señaló que reforzaría la relación con los demás ministerios. “Aunque lo hicimos en la primera fase, la magnitud y el alcance del programa obliga a integrarnos mucho más”.

Esta fue una gran enseñanza, pues hubiera sido ideal hacerlo desde el mismo comienzo del proceso. Sin embargo, en la medida en que avanzamos todo se fue ajustando.

Finalmente, el Ministro aseguró que “con esto aprendido, el siguiente paso es seguir aplicando y perfeccionando lo aprendido para la segunda fase del programa”.  

Ministerio sugiere bajar tiempo de permanencia mínima en la vivienda

La casa solo se puede vender luego de 10 años.

Actualmente, la Ley de Vivienda dice que los beneficiarios del programa de gratuidad deberán permanecer en la casa o en el apartamento adjudicado por lo menos diez años después de su transferencia, salvo por razones de fuerza mayor, previa autorización de la entidad otorgante. Es decir, si quieren venderla, deberán esperar ese tiempo.

Ante esta situación, el ministro Luis Felipe Henao reveló que va a proponer la disminución de ese tiempo a tres años.
La idea –agregó el funcionario– es que la persona pueda vender o, por qué no, arrendar.

Según el Ministro, no dejar ‘atadas’ a las personas por tanto tiempo en la vivienda generaría movilidad social. “Puede suceder que algún miembro de la familia consiga un trabajo en otra ciudad y es injusto que tenga ese inconveniente”, explicó.

Otra cosa piensa Carlos Alberto Barberi, presidente de la compañía Prabyc Ingenieros, que construyó el proyecto Nando Marín, en Valledupar.

“Yo estoy en el grupo de quienes piensan que el objetivo del programa es que la gente habite las viviendas. Esa es la filosofía de la iniciativa”, dijo el directivo, quien reveló que ha conocido casos de actuales propietarios que han arrendado habitaciones. Sin embargo, para llegar a consensos, “creo que cinco años sería un buen plazo”, concluyó.

Impulsaron ventas de concreto y cemento

Las cifras del Dane respecto a productores de cemento, concreto, transformadores de la madera, pisos y los de las llamadas varillas indican en los 9 primeros meses del año, frente a igual periodo del 2014, sus ventas reales crecieron entre 4 y 10 por ciento, en contravía con el sector industrial, donde solo subieron 0,8 por ciento.

“Pasamos de colocar 8 metros cúbicos de concreto del sistema convencional a 14 metros del industrializado, en una vivienda de 45 metros cuadrados, lo que es un incremento de 1,8 toneladas de cemento por cada una”, dice el presidente de Cémex Colombia, Carlos Jacks. También recuerda que, en el 2013, el año más fuerte del programa de gratuidad, los despachos nacionales de cemento crecieron 4,3 por ciento y en el 2014 el 14 por ciento, pero ya impulsados por las obras viales.

Por su parte, el presidente de la Cámara Fedemetal de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), Juan Manuel Lesmes, dice que los beneficiados fueron los productores de acero para las vigas que sostienen las edificaciones. El acero es del 5 al 7 % de los materiales de obra.

“Participamos en el 72 por ciento de las viviendas con gratuidad, atendimos 194 proyectos y entre 2013 y 2015 hemos despachado 204.000 metros cúbicos de concreto y 137.000 toneladas de cemento”, afirma por su parte el presidente de Cementos Argos, Jorge Mario Velásquez.

 

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