México, Peña Nieto y la política del espectáculo

México, Peña Nieto y la política del espectáculo

El país se tornó en un plató donde narcotráfico, olvido, prensa rosa y Hollywood son protagonistas.

notitle
24 de noviembre 2015 , 06:44 p.m.

Bulla: tambores, matracas, cornetas, danza. Una calavera gigantesca sobresale entre un maremágnum de ‘muertos’ que desfilan por una de las calles que conducen a la Plaza de la Constitución. Segundos después, un helicóptero hace piruetas a pocos metros del Zócalo. Todo ocurre en pleno desarrollo del Día de Muertos.

Los anteriores son algunos visos de la primera escena de Spectre, la película más reciente de James Bond, el quincuagenario agente 007 que emergió de la literatura del inglés Ian Fleming y que, por primera vez, fue rodada en México.

Noviembre ha sido un mes taquillero para México: la película de James Bond y la carrera de la Fórmula 1 le han dejado réditos suficientes como para desviar, por un tiempo, la atención que la comunidad internacional tiene sobre su polémico gobierno. Hollywood y los monoplazas han sido los ingredientes perfectos para el coctel de un ‘evento social’ al que no fue invitado el pueblo. México es cada vez un reflejo más fiel de la disertación que el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, hizo hace tres años en su libro ensayístico, ‘La civilización del espectáculo’.

Pero, ¿cómo se evidencia lo anterior? En la ausencia del presidente Enrique Peña Nieto en los momentos clave que, recientemente, han sacudido la estabilidad de su país. Él ha popularizado a México a través de la cinta del legendario agente del servicio secreto británico, el MI6, y de la ruidosa Fórmula 1, en lugar de hacerlo con acciones certeras que demuestren su lucha en contra de la supuesta corrupción, la lánguida institucionalidad y las violaciones de los Derechos Humanos.

En primer lugar, Peña Nieto prefirió hacer lobby, presuntamente, ante Sony para modificar el guion de Spectre y vender a México como un país seguro, moderno y atractivo para hacer turismo. Lo anterior surge de las pesquisas que varios medios de comunicación mexicanos han hecho, con base en las filtraciones devenidas del escándalo de espionaje que sufrió esta productora hace un año.

Ante el ‘brillo’ de la alfombra roja en la que parte del elenco de Spectre apareció en el D.F., los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, en Iguala (Estado de Guerrero), se enceguecían, pues llevan más de un año esperando respuestas claras e investigaciones serias sobre este hecho. En este caso, Peña Nieto desempeñó el papel de un actor mudo: todos sabían que aparecería en escena, pero no dijo nada.

Al igual que esos padres de familia, el pueblo mexicano quedó atónito porque aún desconoce el origen de la ‘casa blanca’ de Peña Nieto, una lujosa mansión construida en Las Lomas, un sector residencial exclusivo de la capital mexicana. La gente aún no sabe cómo se ‘pagó’ la construcción de ese inmueble, el mismo que inspiró la investigación del equipo periodístico de la reportera Carmen Aristegui. De hecho, esta se publicó recientemente en un libro con los pormenores de las pesquisas hechas por Rafael Cabrera, Daniel Lizárraga, Irving Huerta y Sebastián Barragán. Frente a esta situación, Peña Nieto repitió el papel del mutismo. (Vea las fotos de la lujosa vivienda)

Y en segundo lugar, Peña Nieto vendió internacionalmente la imagen de México con un ‘ruidoso’ mecenas: la Fórmula 1, para ‘silenciar’ las voces de protesta en contra de su gestión, luego del escándalo surgido por la fuga de Joaquín el ‘Chapo’ Guzmán, un ‘ topo’ que urdía los planes subrepticios del emporio narcotraficante del Cartel de Sinaloa.

La máxima categoría del automovilismo no competía en México desde hace 23 años. El Grand Prix de los hermanos Rodríguez fue el escenario perfecto para desviar la atención sobre la fuga más famosa de la cárcel de El Altiplano. En este caso, Peña Nieto interpretó el papel de un extra: ‘irrelevante’ y opacado por el protagonismo de Lewis Hamilton y compañía.

El presidente de al menos 122 millones de mexicanos es un artista. ¡Claro! No de la talla de connacionales históricos suyos como Frida Kahlo, Roberto Gómez Bolaños o María Izquierdo. Pero sí de la talla de los actores de telenovelas más afamadas de su país; quizás su esposa, la afamada actriz Angélica Rivera, lo haya aleccionado en el último lustro sobre cómo manejar las cámaras para mantener el suspenso hasta el final de esta telenovela presidencial que culminará en 2018.

JUAN CAMILO VELANDIA A.
Profesor Facultad de Comunicación
Universidad de La Sabana
@jcmvelandia

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.