María Luisa Flores habla de su accidente y la creación de su fundación

María Luisa Flores habla de su accidente y la creación de su fundación

Tras el difícil trauma, la modelo ahora ayuda a personas que enfrentan la misma situación.

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24 de noviembre 2015 , 11:56 a.m.

Catalogada como una de las más bellas actrices y modelos de su país, hace 5 años, cuando visitaba su casa materna en Caracas (Venezuela), María Luisa Flores sintió el ardor de aquella explosión provocada en la cocina cuando intentó prender una vela con un encendedor de gasolina que produjo chispa al golpear contra la hornilla de la estufa.

A partir de ese momento comenzó su lucha por recuperarse de las quemaduras de tercer grado que sufrió en parte del rostro, cuello, pecho y el brazo derecho. “El proceso físico de un paciente quemado es muy largo; el mío afortunadamente solo duró cuatro años. Podría haberme hecho otras cosas, pero llega un momento en el que no quieres más. Fueron siete cirugías, tres de ellas grandes y dolorosas, y las infiltraciones también son terribles. La única manera de sobrellevarlo es dando un paso a la vez, sin pensar en cuánto camino queda por recorrer.

“Por otro lado, lo emocional comenzó en el mismo momento en que me quemé. Lo primero que sentí fue ira; no entendía por qué a mí. Después vinieron la angustia, el miedo por el futuro y un día te despiertas y para sobrevivir debes afrontarlo porque ya no eres el mismo y no sabes qué viene. Empecé a meditar y a darme cuenta de lo afortunada que había sido. ¡Seguía completa y rodeada de amor!”.

El tiempo ha corrido, pero María Luisa lleva las marcas de este doloroso episodio en el torax frontal, el hombro, parte del brazo y la mano derechos. “Durante ese proceso tuve la fortuna de conocer a Jennifer Gaona, mi cirujana, amiga y socia de la Fundación Inti (que es la que inaugura), quien siempre me hizo sentir que iba a mejorar y que era posible salir adelante”.

¿Cuál es el objetivo de Fundación Inti?
Queremos brindar rehabilitación física y psicológica a personas víctimas de quemaduras de cualquier etiología.

¿Desde cuándo este fue su propósito?
Surgió la primera vez que visité con Jenni (como cariñosamente llama a la doctora Gaona, creadora de un método innovador para producir injertos de piel) el Hospital Simón Bolívar de Bogotá. Ese día sentí que todo lo que había aprendido podía compartirlo con otros y tal vez ayudarles en el proceso. La segunda vez fui con Adriana (Liévano, quien a los 14 años también fue víctima de un accidente que le ocasionó quemaduras de tercer grado en el 60 por ciento del cuerpo, y quien es su otra socia) y también quiso sumarse a la causa. Cuando uno está allí es muy valioso ver a alguien que ha pasado por lo mismo porque te da esperanza y comprensión de las cosas.

Cuando Natalia Ponce de León fue agredida con ácido, las tres socias retomaron la idea que surgió en esos momentos y la convirtieron en lo que hoy es una realidad. “La verdadera belleza está por dentro y cuando el alma brilla no hay nada más deslumbrante”.

CRISTINA ESTUPIÑAN

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