Aymee Nuviola es la 'Guarachera' en su época dorada

Aymee Nuviola es la 'Guarachera' en su época dorada

Esta exitosa actriz y cantante fue nominada a los premios Grammy Anglo y Latino.

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24 de noviembre 2015 , 11:56 a.m.

Celia se quitó sus aretes y se los ofreció a Aymee, quien instintivamente respondió quitándose los suyos y entregándoselos a la ‘Guarachera’. Johnny Ventura acababa de presentarlas en una fiesta a las que los tres estaban invitados y después de que días antes hubiera visto por primera vez a la mujer que con el grito de ‘¡Azúcarrrrrrr!...’ hacía estallar la euforia.

Vea aquí la espectacular sesión de fotos de Aymee para nuestra pórtada.

“Fue en el Auditorio Nacional del D. F., en México, en un festival que la vi cantar. Cuando ella lanzó su grito de batalla, todos querían caerse de los asientos y aplaudían como locos. Me entraron unos deseos inmensos de llorar de la emoción; yo la observaba como en shock mientras el público bailaba”.

Aymee era una de Las Nuviola, el dueto que junto a su hermana mayor, Lourdes, había salido de un concurso de TV llamado Todo el mundo canta. Las dos muchachas, Aymee de 15 y Lourdes de 17, habían superados varios meses de eliminatorias y de un día para otro se habían convertido en estrellas en la isla.

“Hasta ese día ellas eran las hijas de Adelaida y después de que ganaron el concurso yo era la mamá de las Nuviola”, contaba su madre, una maestra muy reconocida en los alrededores del barrio San Leopoldo, en el centro de La Habana. “Es un barrio intermedio entre La Habana vieja y Vedado”, cuenta la ahora actriz.

A Aymee la conocimos hace tres años, en una función de microteatro a la que asistimos cuando nos hablaron de que en la pequeña obra de 15 minutos estaba una de las mejores voces de Cuba interpretando la vida de La Lupe. La voz, la entrega, la fuerza... Aymee llenaba con su sola presencia el contenedor en el que se desarrollaba la pieza, en el Downtown de Miami.

Luego vino a Colombia por primera vez para cantar en un aniversario de la revista  y comenzaron a aparecer otros contratos, a la par que en Bogotá un equipo de producción intentaba conseguir a quien pudiera encarnar a Celia en la próxima novela. Cuba, Puerto Rico, Miami, Nueva York, España, Francia... habían buscado por cielo y tierra y no había una artista que pudiera llenar esos gigantes zapatos de la que fuera la grande de la Sonora Matancera, hasta que apareció Aymee Nuviola.

El regreso

Hace tres meses, Aymee y su productor, Paulo Simeón, quien además es su esposo, viajaron en avión privado a Cuba, acompañados por Sergio George.

De ese viaje salió un disco de clásicos que cantó Celia y que grabaron en el mismo estudio en el que ella trabajó cuando vivía en Cuba. “No pude contener la emoción, porque cuando llegamos al estudio volvieron los recuerdos de la adolescencia, cuando tenía con mi hermana tantos sueños y ganas de salir adelante”, cuenta Aymee. Mucho más cuando se enteró de que en ese mismo lugar había grabado muchos de sus éxitos la gran dama de la salsa. “Nos mostraron hasta sus grabaciones originales”, añade.

La casa de Celia, en el barrio Santos Suárez, los paseos por el malecón y el aire de La Habana le permitieron crear el álbum que saldrá a comienzos del año que viene y que incluye 11 cortes, entre los que están Te busco, La negra tiene ‘tumbao‘, Carnaval, Vieja luna, Burundanga, El yerbero moderno y hasta un tema en papiamento que la ‘Guarachera’ cantó con La Sonora y que se llama Ta mi so den boso. Justamente, hace dos semanas Aymee estuvo en Curazao rodando algunas escenas en la cinta Doble play, donde cantó ese tema y representó a la anfitriona de un centro nocturno.

Una vuelta por la nostalgia, esa fue la que se dio la cantautora y actriz en su isla. De su cuadra, la misma en la que corría al lado de los amigos, solo quedan memorias, pues la encontró muy destruida, y de los conocidos junto a los que creció quedan muy pocos.

“Mi hermana y yo montábamos obras de teatro y nos acompañaba mi prima Mercita al piano”, añade. Pero en esos tiempos a Aymee la ponían a cantar solo para reírse de un vozarrón que no parecía salir de esa niñita de 5 años. La llamaban ‘Voz de Trueno’ y hasta en los coros del colegio le decían que estaba muy bien que asistiera a las clases, pero que por favor no cantara. “Los niños tienen voces blancas, mientras que la mía siempre fue negra”, cuenta en medio de una de sus estruendosas carcajadas.

La muchacha creció escuchando artistas como Lucho Gatica, Omara Portuondo, Benny Moré y Vicentico Valdés. Desde muy chiquita escribía letras a todo, como a su gato, al hermano que se había enfermado... y las cantaba sin importarle que se rieran de la gravedad de su voz. “Yo no cantaba bien, sino que comunicaba bien. Veía que cuando me escuchaban, llamaba la atención”.

Su mamá cantaba pero de manera aficionada, y su papá, Nelson, sí tenía cierto reconocimiento en templos de ese género suave y pariente del jazz que es el ‘feeling‘, como el Pico Blanco.

En la vida de las dos Nuviola todo está atravesado por la música, pues Adelaida y Nelson se conocieron en una fiesta en casa de Moraima Secada (tía de Jon Secada). “Ella hacía lo que se llama descargas (como tertulias) a las que iban grandes como César Portillo de la Luz y José Antonio Méndez. Nelson tenía 18, terminaba sus estudios secundarios, y Adelaida ya era una maestra de 26. Se enamoraron y de la unión nacieron las dos artistas.

De gira por el mundo

Dos años después de ganar el concurso de TV, las Nuviola fueron contratadas por la Orquesta de Pachito Alonso y la vida soñada comenzó. Viajes por el mundo, entre ellos uno a España, donde uno de los asistentes al concierto le dijo que ella se parecía físicamente y que cantaba como Celia Cruz. “Yo no sabía quién era”, confiesa. Y no es raro, pues desde que Celia salió de Cuba su nombre fue desterrado de la memoria y de la historia. Al día siguiente de ese encuentro, el español le llevó un acetato para que escuchara a esa mujer de la que hablaba.

Hoy Aymee es reconocida por un afro exuberante, bien distinto al rapado total con el que ganó su primer concurso de TV: “Con todas las dificultades que había en Cuba, y por los problemas para encontrar un cepillo y champú, lo mejor fue cortarme totalmente el pelo”, vuelve a soltar una carcajada.

En el 95, en uno de sus viajes con la orquesta de Pachito Alonso, se fue quedando en Costa Rica por exigencias de tiempo de los contratos y sin haber tenido la intención de abandonar Cuba. Luego se pasó a vivir a México y ya lleva 12 años residenciada en la Capital del Sol.

En Miami, especialmente entre la comunidad latina, la ‘Sonera del Mundo’ es una celebridad y hace poco el alcalde le entregó las llaves de la ciudad. Siempre la han asociado con Celia Cruz, debe ser que la misma ‘Guarachera’ vio algo en ella cuando a la salida de la fiesta en la que hablaron por primera vez -pues hubo varios encuentros más- le entregó sus aretes.

Uno se lo robaron tiempo después y el otro lo tiene guardado en la casa materna, en Cuba. Aymee está por salir en la telenovela sobre la vida de Celia, allí la encarnará en su edad adulta, cuando ya es la famosa mujer del ‘¡Azúcarrrrrr!’ que tanto la impresionó: “Fue muy emocionante tomar durante cinco meses prestadas su alegría, su grito de batalla, sus pelucas, su vida; y hoy no sé qué me costó más trabajo: si adoptar todo eso o desprenderme de ello de un día para otro. Solo puedo decir que hay un antes y un después en mi carrera gracias a esta producción; y si Dios me dio esa oportunidad, pues tengo que hacerle honor”.

DIEGO LEÓN GIRALDO

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