Australia, ¿un modelo a seguir en materia de refugiados?

Australia, ¿un modelo a seguir en materia de refugiados?

Hace tan solo días potencias occidentales criticaban a Australia por su férrea política migratoria.

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23 de noviembre 2015 , 10:39 p.m.

Hace tan solo unas semanas, más de cuarenta países, entre los que se incluían Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Canadá y Francia, criticaron fuertemente la política migratoria del gobierno de Australia, e instaron a la nación oceánica a cerrar los centros de detención de inmigrantes que mantienen en islas del Pacífico como Nauru, Manus y Papua Nueva Guinea.

La discusión se llevó a cabo en el marco de la reunión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que se llevó a cabo en Ginebra (Suiza), y en la que la delegación de Suecia destacó que Australia es el único país en el mundo que recurre a la detención mandatoria de quienes tratan de llegar en botes en busca de asilo sin haber obtenido dicho estatus antes de dejar sus hogares. Más grave aún, la detención se lleva a cabo por fuera de Australia.

En semanas previas a la reunión del organismo de las Naciones Unidas, el recién depuesto primer ministro australiano, Tony Abbott, levantaba ampolla en Europa y en su propio país cuando en un discurso en Londres advirtió a Europa que el continente “podría cambiar para siempre” si se empeña en abrir sus puertas a refugiados de Siria y otros países.

El exmandatario fue más allá, al aconsejar a los europeos que repliquen el modelo australiano de lucha contra el tráfico de personas y destacó con orgullo cómo en los últimos 18 meses ni un un solo bote de inmigrantes ilegales ha logrado llegar a las costas de Australia gracias a que este país envía a las fuerzas navales a devolver a su lugar de origen cualquier embarcación procedente de países en conflicto.

Tan solo unos días después del rechazo de Europa a la política de migratoria de Australia, y al discurso de Tony Abbott en Londres, cabe preguntarse si el reciente ataque terrorista a París no generará un cambio de posición entre quienes tanto han criticado a los australianos. Lo cierto es que, independientemente de la posición que se tenga frente al tema, las palabras de Abbott ahora suenan premonitorias cuando advirtió ante una audiencia compuesta de ministros conservadores (Tories) y miembros del partido Conservador británico el peligro de abrir las fronteras a los refugiados: “El (excesivo y equivocado) altruismo está llevando a Europa a cometer un error catastrófico”, señaló Abbott y advirtió que “ningún país o continente puede abrir sus fronteras sin debilitarse a sí mismo”.

La política migratoria australiana ha sido blanco de una fuerte división al interior de la sociedad en ese país, que se debate entre brindar una mano y ayudar a quienes lo necesitan, por una parte, y, por la otra, en el rechazo absoluto a permitir el ingreso de refugiados tildados de inmigrantes ilegales al territorio australiano.

Estos últimos justifican su negativa con el argumento de que abrir la puerta a quienes cruzan la frontera sin haber tramitado previamente su estatus de refugiado termina beneficiando a los traficantes de personas y agrava el problema para los países que los reciben.

A comienzos de septiembre, la política de Abbott fue objeto de un demoledor editorial en el New York Times , que concluyó que lo único cierto es que los países en guerra solo continuarán generando refugiados e inmigrantes por razones económicas en los próximos años. “Es entendible que estas personas buscarán llegar a naciones más prósperas, con la esperanza de reconstruir sus vidas. Y es imperdonable que algunas de ellas se encuentren en una situación de mayor desesperanza y degradación que la que los obligó a huir”.

La pregunta que surge es si los recientes acontecimientos en París, y las nuevas amenazas lanzadas por Estado Islámico contra Canadá, Australia, Estados Unidos y Bélgica, llevarían al consejo editorial de este medio de comunicación a mantener la misma línea frente a la política migratoria de Australia.

No deja de ser irónico que Australia, un país construido por una gran base de inmigrantes, tenga en Tony Abbott una voz que rechace su acogida, especialmente cuando éstos proceden de países en los que predomina el islam.

Tampoco deja de serlo que justamente esta política inhumana y cruel fuera una de las razones por la cuales el liderazgo de Tony Abbott fue desafiado por su copartidiario, Malcolm Turnbull, quien a mediados de septiembre y con el voto de la mayoría de parlamentarios del partido de gobierno, se convirtió en el nuevo primer ministro de Australia (Ver también: Australia, el país que 'devora' primeros ministros). Si bien Turnbull se ha mostrado más abierto hacia los musulmanes radicados en ese país, cada vez enfrenta mayores presiones de una buena parte de la sociedad que exige medidas más fuertes en contra de quienes huyen de sus pueblos en busca de una segunda oportunidad.

Es de esperarse que de presentarse nuevos ataques de ISIS en Europa o Norteamérica, aumentará la presión para que se sigan cerrando las fronteras a los refugiados y un número mayor de gobernantes ponga sus ojos en Australia como un posible modelo en materia de política migratoria y de refugiados.

ÉRIKA ÁVILA*
* Magíster en Relaciones Internacionales de la Universidad de Carleton (Canadá).
Townsville (Australia).

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