Los líos que enredan a Noel Rodríguez, el 'zar' de raciones escolares

Los líos que enredan a Noel Rodríguez, el 'zar' de raciones escolares

Inspeccionan su emporio por nexos con cooperativa que falsearía contabilidad para ganar contratos.

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23 de noviembre 2015 , 08:47 p.m.

Disciplina y trabajo. A eso atribuye Noel Rodríguez Cubides el hecho de que haya pasado de vender arepas en una esquina de Palmira (Valle) a manejar un emporio empresarial que lo ubica como uno de los más grandes proveedores de raciones alimenticias del país a través de NRC, grupo que además tiene haciendas de caña, productoras de leche y constructora.

Sin embargo, las autoridades creen que puede haber otros factores que contribuyeron al rápido crecimiento empresarial de este tolimense, de 56 años, que factura 300.000 millones de pesos al año. De hecho, desde el jueves, Investigaciones Especiales de la Superintendencia de Sociedades registra sus oficinas.

EL TIEMPO estableció que Rodríguez es asesor de cabecera de Abasticoop, una de las cooperativas que el Gobierno acaba de intervenir, acusada de alterar sus estados financieros para hacerse con millonarios contratos con entidades públicas, incluidas el ICBF y el Ministerio de Educación.

Para participar en las licitaciones e invitaciones, mostró un supuesto músculo financiero por 18.800 millones de pesos, a pesar de que sus activos no superan los 100 millones de pesos.

Las comisiones de Noel

Camilo Enciso, secretario de Transparencia de la Presidencia, está detrás de esta investigación.

Según Enciso, se quiere establecer el vínculo real de Rodríguez con la cooperativa y saber si este se benefició de las presuntas trampas.

El punto de partida de la investigación fueron dos visitas de inspección que la Superintendencia de Economía Solidaria hizo a la Abasticoop en octubre.

Allí se descubrió que Rodríguez recibe millonarias comisiones mensuales a través de un singular ‘acuerdo de alianza estratégica’. En este, se compromete a asesorar a Abasticoop en contratación, elaboración de propuestas, inyección de capital y suministro de materias primas.

A cambio, la cooperativa se obliga a pagarle el 1 por ciento de la facturación mensual de todos los contratos celebrados con entidades públicas. Para ello, se le extendió a Rodríguez un pagaré en blanco.

La evidencia de que el empresario es uno de los principales proveedores de Abasticoop son siete cuentas por pagar que se encontraron en las visitas. Estas suman más de 11.000 millones de pesos y están a nombre de Quick and Tasty de Colombia, la planta de procesamiento del grupo empresarial de Noel Rodríguez. Además, hay dos cuentas por pagar a nombre del propio Rodríguez, por 2.412 millones de pesos.

A la comisión de la Superintendencia no le entregaron ni facturas ni contratos ni soportes de entrada al almacén de esos insumos. Tampoco aparece la fecha en la que Rodríguez se convirtió en el superasesor de Abasticoop. Lo que sí está claro es que el contrato se renueva anualmente.

ICBF y Mineducación

Para el Gobierno es evidente que Abasticoop violó sus estatutos y desbordó su capacidad jurídica para quedarse con, al menos, 10 millonarios contratos. Además, que para ejecutarlos subcontrata a terceros, en un ejercicio de intermediación comercial para el cual no está autorizada.

Entre los contratos figuran dos, suscritos este año, por 18.500 millones de pesos, con el Ministerio de Educación para los programas de alimentación escolar en el Valle del Cauca y en el Cauca. Hay otro más, con el municipio de Tuluá (Valle), sobre el que la Contraloría de ese municipio ya había hecho reparos por la calidad de las raciones.

Otro de los contratos suma más de 3.000 millones de pesos y fue suscrito con el ICBF para la recuperación nutricional de niños.

Desde hace cuatro días, este diario ha intentado hablar con Rodríguez sobre sus nexos con Abasticoop y las visitas de la Supersociedades, pero no ha respondido los mensajes.

En cualquier caso, la información encontrada en Abasticoop ya fue remitida a la Fiscalía.

‘Algo está podrido’: Enciso

Camilo Enciso, secretario de Transparencia, pide mano dura y respuestas en casos como el de Abasticoop.

“En este caso, algo está podrido: cooperativas que contratan con el Estado, facturando cientos de miles de millones; que subcontratan todo lo que ellas deberían hacer bajo los contratos; que operan con contabilidad falsa, y que, para completar, suscriben alianzas sospechosas con terceros”, dice Enciso.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com

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