Editorial: Paso a paso

Editorial: Paso a paso

Gestos como el indulto a 30 guerrilleros pueden ser un avance igual o mayor al de pasos anteriores.

23 de noviembre 2015 , 06:55 p.m.

La noticia de la firma del decreto mediante el cual el Gobierno indultará a 30 integrantes de las Farc que pagan condenas por rebelión y delitos conexos recuerda aquel adagio según el cual toma décadas construir la confianza y apenas segundos destruirla.

En el caso de los diálogos que tienen lugar en la isla, ya son tres los años que acumula dicho esfuerzo común, cuya estructura en más de una ocasión ha estado a punto de desbaratarse, pero por fortuna ha prevalecido el interés mutuo de poner punto final a un conflicto de tantas décadas. Ayuda mucho el que ya se conozca en qué parte de la línea de tiempo está ubicada la llegada, luego del acuerdo que firmaron el presidente Juan Manuel Santos y ‘Timochenko’.

Esta vez estamos ante un gesto que, dada la coyuntura en la cual se produce, puede representar un avance igual o mayor al que han significado pasos anteriores, como el de facilitar la llegada a La Habana de los voceros de la guerrilla o, más recientemente, la decisión de suspender bombardeos.

Hay que destacar que, en esta oportunidad, los que salgan de la cárcel tendrán, por primera vez, acceso a un programa de reincorporación a la sociedad que incluye educación y apoyo psicosocial, entre otros. Sin duda, debe ser tomada esta experiencia como un ensayo piloto con miras a lo que vendrá en caso de que se produzca un regreso masivo de combatientes de las Farc a la civilidad.

Es bueno también recordar que el indulto es el instrumento por excelencia para negociaciones de este tipo. Y no sobra añadir que su efectividad es mayor mientras menos se haya desviado la causa insurgente de su motivación y métodos de lucha primigenios. En esta ocasión, si bien sirve para gestos como el que hoy nos ocupa, el que sean tan numerosos los casos de miembros de esta organización –sobre todo mandos medios y comandantes– incursos en procesos por delitos de lesa humanidad imposibilita su aplicación.

Importante tener en cuenta, así mismo, que no es la primera vez que se recurre a esta herramienta, presente desde 1998 en nuestro orden legal. A partir de allí, 267 procesados se han visto beneficiados por ella. El de más alto perfil, el llamado ‘canciller’ de esta organización, ‘Rodrigo Granda’, quien fue beneficiado por un perdón que el entonces mandatario, Álvaro Uribe, aseguró que obedecía a una petición de su homólogo francés Nicolás Sarkozy.


Es de esperarse que el círculo virtuoso no se detenga, y que esta señal del Gobierno sea correspondida por la guerrilla, la cual, por razones bien conocidas, está obligada a salir con demostraciones muy contundentes y, sobre todo, convincentes de su voluntad de perseverar en la búsqueda de un acuerdo. Mientras más se produzcan estos hechos más alto será el costo para cualquiera con ánimo saboteador de propiciar un hecho que, en un segundo, desplome lo construido.

En razón de lo anterior, se puede decir que más allá de todo lo que queda pendiente por acordar, y de las diferencias que persisten entre las partes respecto a temas cruciales, hoy reconforta saber que hay certeza respecto a la voluntad de los que están sentados en la mesa para que esta historia tenga el final feliz prometido y anhelado por tantos colombianos.

editorial@eltiempo.com


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