Una vaca les cambió la vida a 1.000 niños

Una vaca les cambió la vida a 1.000 niños

Vicky llegó a un colegio rural de la localidad de Usaquén apoyar la formación de sus estudiantes.

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22 de noviembre 2015 , 09:25 p.m.

Victoria es una vaca lechera, pero –claramente, para los niños de Torca– no es una vaca cualquiera.

Hace cinco meses llegó a la sede rural D del colegio Nuevo Horizonte, de Usaquén, para enseñarles a los alumnos el valor que tienen los animales.

El ejemplar, de raza normanda y origen europeo, nació el 23 de abril del 2012, fue criado en La Calera y, a petición de las directivas y maestros de la institución a la Secretaría de Educación, pudieron comprarlo. Su especie es una de las más resistentes, lo que permite que sea acariciado y trasladado a diario por los alumnos.

Hoy, Vicky, como la llaman cariñosamente los niños, tiene dos años y está en gestación, por lo que los alumnos del colegio están aún más emocionados de poder recibir en enero del próximo año a su becerrito.

La llegada de una vaca al instituto solo produjo alegría entre los alumnos, pues desde hace más de ocho años el colegio no acogía ninguna clase de animal en sus instalaciones. Tan solo los que podían ver de lejos en la reserva, como ardillas, zorros y aves. Para Leonor Cubides, profesora de ciencias naturales del plantel y líder del programa, tener a Vicky allí ha ayudado mucho.

“No solo nos ha educado en biología, también ha sensibilizado a todos los niños; les ha enseñado la importancia de cuidar a los animales y el valor que tienen todos los seres vivos”, cuenta Leonor.

Y en eso está de acuerdo William Sánchez, alumno de noveno grado. “Yo soy uno de los estudiantes que más conocimiento tienen sobre estos animales, pues mis padres se han dedicado toda la vida a la ganadería, por eso he podido ayudar en muchas actividades como en su alimentación, pastoreo, mantenimiento y limpieza. Tenerla a ella ha sido un gran avance para nosotros. Al principio mis compañeros tenían mucho miedo de acercarse, de alimentarla, pero ya eso ha cambiado y ahora todos colaboramos”, afirma William.

Según Leonor, los padres de familia han sido muy activos en la adaptación y cuidado del animal. “Muchos padres se dedican al cuidado de fincas aledañas, por lo que tienen vastos conocimientos en ganadería. Nosotros no somos veterinarios, su ayuda ha sido indispensable para el mantenimiento de ella”, dijo.

Cuidando y aprendiendo

El proceso de aprendizaje a través de Victoria ha sido por igual para todos los cursos. Los niños de segundo, el menor grado de la institución, a diario la alimentan e hidratan en recipientes pequeños que puedan cargar, mientras aprenden sobre su sistema digestivo.

Todos los proyectos del colegio son interdisciplinarios; las materias como español, matemáticas y ciencias giran en torno a Vicky. Por ejemplo, uno de los trabajos de matemáticas, dirigido por la profesora Mónica Rincón, se basó en calcular el área del potrero y número de cercas que Victoria necesitaba para vivir bien.

Así mismo, los grados mayores, como décimo y once, desarrollaron un proyecto para la clase de seguridad alimentaria, en el cual elaboraron todo el proceso e investigación para saber cuál era la manera más adecuada de alimentarla.

El proceso de cuidado es el mismo todos los días. Antes de irse para las casas, a las 12:30 p. m., los estudiantes le dejan un tazón lleno de agua y otro con comida, y limpian sus excrementos. Y, al otro día, lo primero que hacen antes de iniciar la jornada es fijarse en que todavía le quede alimento.

Aunque profesores y alumnos todavía se encuentran en el proceso de sensibilización, pues hasta ahora llevan cinco meses con ella, ya han avanzado. Gracias a la docilidad de Vicky, el miedo ha ido desapareciendo.

Los planes hacia el futuro son poder realizar un proyecto agroindustrial en el que los estudiantes analicen el proceso de producción de la leche y la creación de productos lácteos como yogur y queso.

Esto, con el fin de dejarles una herramienta útil que pueda servirles a los alumnos cuando sean adultos.

A los niños, la mayoría habitantes de la zona rural de la ciudad, tener a Vicky en el colegio los ha hecho sentir privilegiados, pues hasta ahora es la única institución en todo Bogotá con una vaca. Tenerla, ha sido su victoria más grande.

CAROLINA MORALES
Especial EL TIEMPO ZONA

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