Medellín inicia plan para buscar a desaparecidos en cementerios

Medellín inicia plan para buscar a desaparecidos en cementerios

En el Universal de Medellín, donde se estima hay 3.000 NN, diseñan ruta para ubicar restos.

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22 de noviembre 2015 , 11:54 a.m.

Ana Virginia Mesa, de 52 años, decidió que ella se haría la prueba de ADN cuando por televisión vio que las Farc y el Gobierno acordaron buscar a los desaparecidos en el conflicto armado.

Ella perdió a su hermano y a su esposo. Al primero en 1993, cuando los paramilitares lo sacaron de un bar en el centro de Medellín. Al padre de sus dos hijos se lo llevaron las Farc en el 2006 de su propia finca en Anorí (nordeste de Antioquia), amarrado con bestias y todo.

“Estos años he esperado que me digan si están vivos o muertos, qué pasó con ellos, por qué se los llevaron”, dice.

Fue a la Fiscalía porque Antioquia podría cerrar este año con un nuevo hito: se convertirá en una de las primeras regiones del país donde empezará esa búsqueda de los sin nombre.

Ana Virginia Mesa busca a su esposo y a su hermano, desaparecidos en Antioquia hace casi una década. Foto: EL TIEMPO

Por una razón sencilla. Es el departamento que más muertos ha puesto en la guerra: el 23 por ciento de los asesinatos selectivos, 18,5 por ciento de los secuestros, 30 por ciento de masacres y el 27 por ciento de los combates.

Así lo documenta el informe ‘Basta Ya’, publicado por el Centro de Memoria Histórica, creado en el 2011.

En ese mismo año en que el Gobierno sancionó la Ley de Victimas y Restitución de Tierras que pretende reparar a más de siete millones de afectados por el conflicto armado.

La historia muestra que una de cada cinco víctimas del país vivía en Antioquia y que cualquiera que sea la modalidad de victimización, esa zona siempre ocupa el primer lugar con dos o tres veces más víctimas que el Cauca, el segundo departamento con más afectados.

Con tanto muerto junto, ¿cómo va a hacer esa búsqueda? No será fácil. Por ejemplo, en Chile, durante la dictadura militar (1973 – 1990) se registraron 1.297 detenidos desaparecidos y solo han encontrado 200, la mayoría aún sin identificar.

En Colombia, la cifra de desaparecidos en 50 años de conflicto es de 150.000, según el informe ‘Basta Ya’.

En los cementerios, la búsqueda será aún más compleja, porque en esos sitios borraron muchas evidencias.
Así lo revelan los libros del cementerio Universal de Medellín, donde hay unos 3.000 restos sin identificar que muestran que allí se profanaron tumbas y que durante la época del narcotráfico, los sicarios cavaron fosas clandestinas.

Eso no es lo único, en una fosa hay hasta cinco restos humanos, porque anteriormente así se acostumbraba. Además, hay mezcla de víctimas del conflicto y de desastres naturales como el deslizamiento de Villatina (1987), que dejó más de 500 muertos.

También, las placas y cruces enterradas, que dicen en qué punto hay un cadáver fueron arrancadas por el vandalismo y ahora no se sabe dónde están los cuerpos.

Como si fuera poco, en el pasado se incineraron algunos NN y otros fueron trasladados de bóveda y de fosa varias veces. Algunos muertos están sin la custodia de cadena, que documenta lugar, fecha y todos los datos de la inspección del cuerpo, claves en la investigación.

Eso no pasó solo en Medellín, tal y como lo explica Yenny Martínez, coordinadora del diagnóstico de cementerios que adelanta el Ministerio del Interior en los 32 departamentos del país para ver el estado de los sin nombre.

Hasta ahora, el Ministerio ha revisado 255 cementerios 23 departamentos y encontró que en la mayoría hubo errores como cremación de restos y cambio de sitio una y otra vez. “Todo eso dificulta un proceso de recuperación a futuro”, advierte la funcionaria.

En los cementerios, habría más de 12.000 registros de NN pero, precisamente, por la irresponsabilidad en administraciones de esos lugares, el Ministerio solo ubicó 6.036 restos. De esos, cerca de 1.000 son de Medellín.

Por ello, el Universal, que tiene unos 2.000 restos extraviados, trazó una ruta para ubicarlos y darles nombre.

José Muñoz, coordinador de ese lugar, explica que primero hay que mapear el terreno y reunir información con sepultureros para diseñar un plano, tarea que empezó hace seis meses.

En este momento, trazan 32 zonas en 55.000 metros cuadrados para buscar a los NN y recuperar toda la información posible, que todavía no está sistematizada. Precisamente, la ruta también propone excavar la zona con Medicina Legal y verificar si cada cadáver tiene la custodia de cadena, si no, buscarán reconstruir con Policía Judicial el contexto en que murió cada persona.

Para dar con la identidad de los restos, el último paso es que la Fiscalía, a través de Codis, un software de perfilación y cruce de información, coteje los restos con bases de datos de los perfiles genéticos de familiares de desaparecidos.
Eso tardaría décadas.

Víctimas como Ana Virgina no sólo esperan que le entreguen los restos de su familiar para iniciar su duelo, sino también encontrar verdad y justicia.

DEICY JOHANA PAREJA
EL TIEMPO
MEDELLÍN

 

 

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