¿Qué se espera de la COP 21 de París?

¿Qué se espera de la COP 21 de París?

El fracaso se anuncia porque las ofertas presentadas por cada país han sido insuficientes.

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21 de noviembre 2015 , 08:53 p.m.

Se acerca la fecha del comienzo de la publicitada cumbre de París sobre el cambio climático, la COP 21, la que se llevará a cabo entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre. La ONU ha recibido las contribuciones de 155 países expresando sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero. El interés de esta reunión es poder lograr un acuerdo vinculante, mediante el cual los países se vean obligados a cumplir unas metas que no permitan que las temperaturas del planeta suban más allá de 2 ºC. Pero tomando en cuenta que cada país tiene sus intereses muy particulares en este tema relacionados con sus metas de desarrollo, todos ellos ambientalmente inaceptables, ya se habla de topes de 3 ºC, que llevarían a este mundo a límites peligrosos para la sostenibilidad de la vida humana, animal y vegetal, como la tenemos hoy.

La mayor dificultad para reducir emisiones de gases de efecto invernadero la tienen los países más contaminantes, como China, Estados Unidos, India, Rusia, Australia, Canadá, Japón, los países europeos y otras naciones desarrolladas y del segundo mundo, que no van a someter sus economías a crisis para reducir los efectos que este fenómeno del calentamiento global está teniendo sobre el clima de la Tierra. Porque desde el punto de vista político es casi imposible lograr reducciones de emisiones.

Ninguna sociedad está dispuesta a reducir su calidad de vida para evitar el cambio insospechado del clima mundial. Prefieren hundirse hasta ahogarse, como ha sucedido en el pasado histórico con otras civilizaciones, que se vieron imposibilitadas para cambiar y desaparecieron. Esta civilización industrial está abocada a lo mismo y, por ello, es poco probable que haya luz verde luego de la COP 21. El fracaso ya se anuncia porque las ofertas presentadas por cada país en cuanto a las reducciones a las que podrían comprometerse han sido consideradas insuficientes por los expertos.

No hay sinceridad en las negociaciones, porque sinceramente nadie se puede sincerar. Los países petroleros argumentan, con razón, que de qué van a vivir si les limitan la producción y exportación de combustibles fósiles, al bajar el consumo mundial. Los países desarrollados dicen que quién se va a atrever a reducir el crecimiento económico y el confort de sus sociedades, sin “nada” a cambio.

Las ciudades crecen y crecen y el tema de sus basuras, el transporte, el consumo de energía y agua, los residuos químicos, las emisiones a la atmósfera de las industrias y viviendas, etc., se vuelven cada vez más complicados e inmanejables, especialmente en los países del segundo y del tercer mundo.

La hipocresía en estas cumbres es evidente. Por ejemplo, Colombia aporta solo el 0,37 por ciento (180.008,18 gigagramos) del total emitido en el mundo (49 gigatoneladas) de gases de efecto invernadero, en consideración de que no somos una nación industrializada por excelencia y nuestra producción agropecuaria dista muchos de los demás países.

Sin embargo, exportamos diariamente un millón de barriles de petróleo y más de 240.000 toneladas de carbón para que los quemen en otros lados del mundo, sin que seamos culpables de nada.

Pobre mundo y pobre clima. No hay arreglo plausible en París durante la COP 21 de finales de este mes.

MAX HENRÍQUEZ DAZA
Meteorólogo

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