Negociación de paz, entre La Habana y los medios de comunicación

Negociación de paz, entre La Habana y los medios de comunicación

En este punto del diálogo, los mensajes de las partes en los medios son una táctica de negociación.

notitle
21 de noviembre 2015 , 08:36 p.m.

Incluso en un proceso de paz hermético, como el que se ha dado con las Farc desde hace tres años en La Habana, hay momentos en los que ventilar las diferencias de manera pública se convierte en una táctica de negociación. Y este parece ser uno de esos momentos.

El hecho de que las Farc lleven más de un mes poniendo en duda ante los medios de comunicación el cumplimiento de la fecha del acuerdo final, pactada por ‘Timochenko’ y el presidente Juan Manuel Santos para el 23 de marzo del 2016, terminó llevando al Gobierno a flexibilizar la confidencialidad del proceso de paz.

La prueba contundente de esto es que el presidente Santos reveló el viernes que su hermano Enrique estaba en La Habana hablando con ‘Timochenko’. Entre otras cosas, para proponerle que las delegaciones de paz de las partes entren en una negociación permanente hasta que “tengan todos los puntos resueltos”. En una especie de “cónclave”.

La noticia no es que Enrique Santos se haya reunido con el máximo jefe de las Farc, pues esto ha ocurrido de manera ultrasecreta en otras ocasiones. La noticia es que, de manera inusual, el Presidente lo haya hecho público.

La revelación pone en evidencia la intención de Santos de demostrarle al país que él está haciendo su mejor esfuerzo para cumplir el plazo que se puso con 'Timochenko'’ para firmar la paz.

De hecho, el viaje del hermano del Presidente a La Habana se dio solo tres días después de que el jefe guerrillero dijo en una carta pública dirigida a Santos que le preocupaba que “del lado del Gobierno” estuviera prosperando “cierto propósito de ralentizar” las negociaciones.

Los nudos actuales

Es una realidad que subsisten diferencias entre el Gobierno y las Farc en la interpretación de algunos puntos del acuerdo de justicia anunciado el 23 de septiembre.

Esto, no obstante que los equipos jurídicos de las partes han estado trabajando en el tema. Estuvieron reunidos en Colombia a finales de octubre y tenían previsto encontrarse esta semana en La Habana.

Y el viaje de Enrique Santos a la isla deja ver que sigue habiendo dificultades para resolver las diferencias. EL TIEMPO sabe que uno de los puntos de mayor discusión es quiénes, además de los jefes guerrilleros, y en qué condiciones, deberán comparecer ante el Tribunal Especial para la Paz. Otros temas por definir son los delitos conexos al delito político –que serán amnistiados– y los alcances de la restricción efectiva de libertad.

En medio de este debate interno, es claro que tanto Farc como Gobierno trasladaron parte de la negociación a los medios y que ninguno de los dos quiere quedar ante la opinión pública como el responsable de un eventual incumplimiento de la fecha para el acuerdo final de paz.

“No queremos que se diga que las Farc estamos anunciando faltar a la palabra pactada. Por el contrario, al poner de presente las actuales trabas esperamos del Gobierno Nacional una actitud positiva que nos permita concluir cuanto antes con este largo conflicto”, dijo ‘Timochenko’ al comienzo de la semana.

De inmediato, el presidente Santos respondió: “No es por culpa del Gobierno que se retrasan las negociaciones. Por parte nuestra hay toda la voluntad y todo el interés de llegar lo más pronto posible a esos acuerdos”, enfatizó.

Pero, más allá de los mensajes públicos, el viaje de Enrique Santos a La Habana para reunirse con ‘Timochenko’, como “mensajero personal” del Presidente, también demuestra la voluntad del mandatario para superar las actuales dificultades en la negociación.

Hay que recordar que el papel del hermano del Presidente ha sido decisivo en el proceso de paz, desde su gestación. Y que su intervención en momentos de tensión ha logrado impulsar los diálogos cuando parecen empantanados.

Fue justamente una gestión de Enrique Santos con ‘Timochenko’ la que sacó adelante, en septiembre pasado, la negociación del tema de justicia, que llevaba año y medio sin resultados.

En todo caso, ni al Gobierno ni a las Farc les conviene un retraso en la fecha acordada para cerrar el proceso de paz, por el costo político que esto tendría.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: @MarisolGmezG

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.