Primera subasta para apoyar a soldados caídos o heridos en combate

Primera subasta para apoyar a soldados caídos o heridos en combate

24 de noviembre será la puja de los que quieren un auto clásico y apoyar a la Corporación Matamoros.

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21 de noviembre 2015 , 06:44 p.m.

Una camioneta que fue fabricada hace 72 años, original hasta en sus tornillos, y que se estrenó en medio de la Segunda Guerra Mundial, será uno de los 30 vehículos de la subasta del próximo martes en Bogotá.

Están exhibidos en una vitrina a cielo abierto para todo aquel que quiera verlos y hasta comprarlos. El sitio: la Escuela de Caballería, en el norte de la ciudad.

Parte del dinero obtenido en la venta de esta exclusiva colección de carros antiguos irá para las obras sociales de la Corporación Matamoros. Se trata de la entidad sin ánimo de lucro que desde hace 29 años trabaja en favor de los policías y militares heridos en combate y también por las familias de los que murieron.

La iniciativa ha sido bautizada como ‘Rueda por los héroes 2015’. Esta subasta y el corazón de ella están llenos de historias: tanto las de los carros y de cómo sus actuales propietarios los obtuvieron, hasta las de los militares que quedaron con lesiones de por vida por cumplir con su deber, y que serán los encargados de mostrarlos al público.

Gladys Sanmiguel, directora ejecutiva de la Corporación Matamoros, dice que la novedad es una obligación a la hora de buscar recursos para su causa. Luego de organizar carreras de automóviles y exposiciones de arte, hoy la Corporación sorprende con una singular actividad.

“La iniciativa de exhibir carros antiguos nace de buscar otra alternativa. Todos los años hacemos subastas de obra de arte, pero ya hay muchas en Bogotá. Esta nueva decisión va más allá de lo pensado, es un rotundo éxito”, dice Sanmiguel, quien habla con sentido de pertenencia sobre sus héroes de la Patria.

“Detrás de todo esto están estos hombres”, asegura mientras señala al soldado Juan José Florián, un militar que perdió sus brazos, una pierna y un ojo, en un atentado terrorista perpetrado por las Farc.

A Florián lo referencia porque es un ejemplo de vida. A sus 32 años y con las visibles limitaciones, ha salido adelante en sus aspiraciones gracias a la Corporación Matamoros. Florián se ganó en los recientes Juegos Paralímpicos el segundo lugar entre los nadadores. Y gracias a una beca que le otorgó la Corporación estudia psicología en la Universidad Sergio Arboleda. A su lado, sin dejar nunca de sonreír a pesar de las huellas de la guerra, están sus compañeros, a los que Sanmiguel abraza como si fueran parte de su familia.

Los héroes discapacitados observan la muestra de carros clásicos como otra puerta que se les abre. Entre ellos está el subintendente Edwin Alfredo Mora Perilla, quien lleva 13 años en la Policía. En un operativo contra paramilitares recibió tres heridas. Las balas estaban contaminadas y debieron amputarle sus piernas. Ahora, la Corporación cubre todos sus gastos como deportista de tiro al blanco.

La entidad ha invertido este año 250 millones de pesos para que 300 deportistas puedan competir en el país y el exterior.

Por todos ellos, un grupo de colombianos se desprendió de sus valiosos tesoros, los carros que por años han conservado como si fueran sus hijos. Los ofrecen en subasta para que los héroes no pierdan las ganas de sonreír.

“Es que hay seres valiosos que merecen que hagamos esto”, manifiesta Sergio Ocampo Cabal, el dueño de la camioneta militar.

Expresa esto sin dejar de mirar a Fabio Jaimes Orjuela, quien desde su silla de ruedas es un experto en competencias de tiro; o a Teodicelo Fajardo Pardo, quien en una persecución contra el ‘Mono Jojoy’ pisó una mina. Perdió una pierna, y a pesar de eso es un destacado atleta de pista.

El carro de Campo Cabal, un fabricante de muebles, llegó a Colombia donado al Ejército por el gobierno de los Estados Unidos.

Años después fue subastado. Cuenta que se lo encontró en una calle de Bogotá un día de septiembre de 1996. Se enamoró de él y lo compró. Estuvo seis años asistiendo a todas las ferias militares del mundo en busca de sus piezas originales. Y ahora está dispuesto a dejarlo ir para ayudar a que un soldado o un policía herido, o las familias de los que murieron, también sigan adelante.

LEO MEDINA JIMÉNEZ
Redacción Justicia
justicia@eltiempo.com

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