Francia, menos derechos en la patria de la libertad

Francia, menos derechos en la patria de la libertad

Las medidas tomadas por gobierno de ese país restringen importantes libertades individuales.

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21 de noviembre 2015 , 06:21 p.m.

Para responder a los atentados en París que dejaron 129 muertos y 350 heridos, Hollande ha lanzado una serie de medidas legislativas y de seguridad excepcionales que han causado una gran sorpresa viniendo de un mandatario de izquierda.

La derecha las aplaudió y le reprochó únicamente la demora para tomarlas. En cambio en su propio bando algunos las han juzgado liberticidas. Inclusive un diputado las ha comparado con el "Patriotic Act" de Bush tras el 11/9.

A diferencia de otros países europeos en circunstancias similares, el presidente socialista decretó el estado de emergencia en todo el territorio nacional, lo que no se hacía en este país desde 1961 en plena guerra de Argelia.

En la Asamblea Nacional este dispositivo acaba de ser prolongado tres meses en una de las votaciones más unánimes de los últimos años.

Las fuerzas de seguridad dispondrán de mayores poderes en materia de detenciones para investigación, allanamientos y arrestos domiciliarios sin orden judicial. El texto aprobado incluye la posibilidad para el gobierno de bloquear portales de internet y redes sociales que hagan la "apología del terrorismo".

Hollande también ha propuesto modificar la Constitución para "poder actuar contra el terrorismo de guerra". Entre sus proyectos figura la retirada de la nacionalidad a los binacionales nacidos en Francia en caso de terrorismo.

¿Está Francia rindiéndose?

EL TIEMPO preguntó al politólogo Thomas Guenolé, profesor en Sciences Po, si estaba de acuerdo en que estamos ante un "Patriotic Act" a la francesa que privilegia la seguridad en detrimento de la libertad.

"Sí. Pienso sinceramente que es un gran adoptar una estrategia en materia de seguridad que consiste en una creciente vigilancia masiva, menos libertades públicas y más poderes de los servicios de seguridad sobre el conjunto de la población. Desde el punto de vista de la eficacia, estos métodos no funcionan, como demuestra el balance de la NSA y del Patriotic Act. Además, siguiendo este camino, Francia pasa poco a poco de un modelo de sociedad abierta a otro de sociedad policiva. Y esto significa rendirse ante el enemigo en términos de la defensa de nuestros valores de libertad".

Planeación externa, complicidades internas

Los atentados más cruentos en París desde la segunda guerra mundial fueron "decididos y planificados en Siria, preparados y organizados en Bélgica y perpetrados en nuestro suelo con complicidades francesas", declaró Hollande.

En Francia los servicios de inteligencia disponen de unas 11.000 fichas con personas susceptibles de radicalizarse o ya radicalizadas. Se estima que la mitad son islamistas radicales.

El nombre de uno de los terroristas que se hizo estallar en la sala de espectáculos el Bataclán figuraba en esa lista así como otros terroristas abatidos en los últimos años. El expresidente Sarkozy propuso restricciones de desplazamiento y brazaletes electrónicos para todos ellos, lo que parece materialmente imposible de poner en práctica.

Francia está ante una amenaza a largo plazo, como ha dicho el propio primer ministro Valls, quien no descarta incluso un atentado químico o bacteriológico. De ahí las críticas que compartió con El Tiempo el diputado de los franceses en el extranjero Sergio Coronado.

"El estado de emergencia es un estado de excepción. Por lo tanto, tiene que ser temporal. Sin embargo la amenaza es permanente, según dijo el primer ministro. El estado de emergencia suspende las libertades fundamentales, elimina la autoridad judicial que pasa a manos de la policía. Es incluso una suspensión del Estado de derecho. Además, desde un punto de vista operacional, no se ha demostrado su eficacia. Para actuar eficazmente contra los terroristas, no son necesarios los estados de excepción".

Tal vez el diputado Sergio Coronado tenga razón. Pero los franceses están dispuestos a renunciar a una parte de sus libertades a cambio de una mayor seguridad. Una aplastante mayoría aprueba el estado de emergencia, según dos sondeos (73% y 83%).

El hecho de que el gobierno adopte "medidas excepcionales" en el marco de una "situación excepcional" no escandaliza a la presidenta de Amnistía Internacional, Geneviève Garrigos, según confió a EL TIEMPO.

Lo que ella advierte es que "no deben ser medidas espectaculares para calmar una opinión pública traumatizada; hay que asegurarse de que las medidas van a aplicarse de manera proporcional en el momento oportuno. Los derechos fundamentales no se pueden pisotear en nombre de la seguridad. En Francia, como en el resto del mundo, hay víctimas de errores judiciales que necesitan recurrir a la ley para defenderse. En un régimen democrático no se pueden suprimir las leyes que defienden a los ciudadanos. Lo que pedimos son garantías de que estas medidas excepcionales serán excepcionales y no van a prolongarse indefinidamente".

Para Thomas Guénolé, la solución hay que buscarla del lado militar, pero en el extranjero, "montando de manera urgente una coalición que incluya las capacidades aéreas y balísticas de la OTAN por un lado y las tropas terrestres de la Liga Arabe del otro".

ÁSBEL LÓPEZ
Corresponsal de EL TIEMPO
París.

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