Detenido 63 veces por hurto y estafa solo tiene condena de un año

Detenido 63 veces por hurto y estafa solo tiene condena de un año

Casos como el de este hombre y otros 60 'reyes' de la reincidencia están en mira de las autoridades.

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21 de noviembre 2015 , 05:19 p.m.

Amílkar Horta Barroso, conocido como el ‘Costeño’, ha sido capturado 63 veces en los últimos 10 años por hurto y estafa en la Costa, Bogotá y Pereira. Este año fue detenido nueve veces; el año pasado, 25, y en el 2013 lo arrestaron en 21 ocasiones. A pesar de su prontuario, solo tiene una condena de 14 meses.

El ‘Costeño’ encabeza la lista de los 60 mayores reincidentes en el país, los mismos que, no obstante su historial criminal, poco tiempo han estado detenidos y sobre los cuales la Policía y la Fiscalía han puesto la lupa, en una nueva estrategia para sacarlos de las calles.

En el top de los que más han sido capturados también está Hebert Valencia Becerra: desde el 2012 ha sido detenido 39 veces por hurtos cometidos en Bogotá, Madrid, Mosquera y Soacha. Aunque no hay una sola condena en su contra, tiene 22 procesos activos en la Fiscalía. Según las autoridades, Valencia fue capturado 11 veces en flagrancia por la Policía, pero no se le abrió una noticia criminal en su contra.

Por casos como estos, en la Fiscalía y la Policía realizaron una radiografía del problema. Se concentraron en los delitos que afectan “el patrimonio económico del ciudadano”.

Un primer análisis arrojó el listado de los 60 delincuentes con más capturas en Bogotá, Cali, Medellín, Bucaramanga, Barranquilla y Cartagena.

Ese estudio señala que el mayor número de reincidentes está en Bogotá; que en Medellín la cifra de personas recapturadas va en aumento y que en Cali las mujeres son las que más veces han sido detenidas.

“Conocen el procedimiento y no sienten temor de ser llevados a una URI (unidad de reacción inmediata). Son registrados, presentados ante un fiscal, están unas horas detenidos y de vuelta a la libertad”, cuestiona un oficial de la Policía.

Y entonces, ¿qué hacer? Policías y fiscales se dieron a la tarea de analizar cada registro de captura de estos reincidentes para asociarlos con hechos, denuncias de víctimas, investigaciones, versiones de testigos y videos de seguridad.

Igualmente, se están acumulando los procesos activos que tienen en la Fiscalía para entregarlos al mismo grupo investigador. Lo que sigue es armar casos sólidos para que un juez emita orden de captura y lograr una condena. También se preparan campañas para promover la denuncia y que las víctimas sean testigos en los juicios.

El director de Fiscalías y Seguridad Ciudadana, Luis González, sostiene que el objetivo es que las personas que cometen delitos de alto impacto tengan condenas ejemplarizantes: “Es un pésimo mensaje que alguien que literalmente dedica su vida al delito no pague una pena coherente con el daño causado”.

Incluso, se tienen plazos para ponerlos tras las rejas: cuatro meses para los primeros 60.

En ese primer grupo hay ‘cosquilleros’, jaladores, estafadores y personas que acumulan hasta 30 denuncias por violencia intrafamiliar.

“La captura de reincidentes se ha convertido en un desgaste institucional. Para lograr que un delincuente común vaya a prisión, así sea un corto tiempo, nos toca hacer seguimientos de ocho meses, y nos encontramos con que esa persona, por ejemplo, tiene 45 entradas a las URI”, dice otro oficial.

Esta semana, el Ministerio de Defensa señaló que, al 31 octubre, las autoridades recibieron 118.521 denuncias por todo tipo de hurtos, 1.578 más que en el 2014. De ese total, 82.807 correspondían a hurto a personas, 1.918 más que el año pasado. Eso sin sumar las 28.150 denuncias por robo de vehículos, de las cuales 21.000 correspondían a motocicletas. La Policía dice que muchos de esos delitos fueron cometidos por delincuentes que se han salvado de ir a prisión.

En Bogotá, por ejemplo, hay un listado de delincuentes profesionales entre los que estaban los recientemente capturados por robar espejos en la avenida Caracas.

Un estudio de la Dijín sostiene que entre el primero de enero y el 12 de noviembre de este año se registraron 28.694 capturas de reincidentes, de las cuales 15.079 fueron por tráfico y porte de estupefacientes; 5.520, por hurto a personas, y 2.375, por hurto a entidades comerciales. Con una proyección de 200.000 personas capturadas por todo tipo de delitos al año, aquellos que repiten crimen representan casi la quinta parte de los detenidos.

Según el Inpec, en el país hay 168.324 presos, de los cuales 14.969 ya habían ingresado alguna vez a una prisión (el 8 por ciento). Y hay otros 1.382 reincidentes que, a pesar de repetir cárcel, gozan de detención domiciliaria.

¿Funciona la cárcel?

El general (r) Luis Ernesto Gilibert, exdirector de la Policía Nacional, dice que “una de las causales más significativas para la delincuencia que se vive en el país es que el delincuente le ha perdido el miedo a la justicia porque esta no se aplica”. Asegura que, a la par de construir más cárceles, hace falta “eliminar cualquier posibilidad de tener consideraciones y beneficios frente a los reincidentes”.

En ese punto concuerda el penalista Juan Carlos Forero, quien sostiene que el país debería pensar en la prohibición de beneficios para reincidentes: “No se les debería dar principio de oportunidad, o la rebaja de la pena”.

Por su parte, el exvicefiscal Wilson Martínez cuestiona la efectividad de las cárceles para lograr que el delincuente deje de serlo. “Como la cárcel es una universidad del delito, no sacamos nada con que cojamos al reincidente, le quitemos todos los beneficios y lo guardemos por el tiempo de la pena (...). Si no hay inversión en planes de educación que le permitan a la persona aprender un oficio legal, no solo artesanal, no estamos haciendo mucho”, dice.

El Gobierno, que le ha apostado a racionalizar, en general, las medidas de aseguramiento intramurales, también apuesta a agilizar la justicia en casos considerados delitos menores, con una justicia exprés que garantice procesos y juicios abreviados, lo cual está en discusión en el Congreso. De esa manera, se pretenden condenas más expeditas para sacar de circulación a los delincuentes que se roban la tranquilidad ciudadana.

Los ‘huecos’ que aprovechan en el sistema

1. La justicia lenta

A pesar de las capturas, la posibilidad de una condena es mínima porque la mayor parte de los casos se demorarán dos o más años en llegar a un juez. Para ese momento, el delincuente estará libre y sus víctimas usualmente no desean desgastarse en un proceso del que ya se habían olvidado.

2. Reincidir no cuesta

En Colombia, ser un delincuente consumado no representa una mayor penalización en caso de ser sorprendido de nuevo en el crimen. Por esto, incluso, es normal que los jueces dicten libertades a pesar de que se trata de personas con varias capturas. En otros países, reincidir se castiga con más cárcel.

3. La falta de denuncia

En muchas oportunidades, aunque el delincuente es capturado en flagrancia, las autoridades se encuentran con que las víctimas optan por no denunciar, bien por temor o, casi siempre, por la percepción de que es un trámite inútil. De esta manera se perpetúa la cadena de la impunidad.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com

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