Ecuador, ideal en la tabla y en el juego

Ecuador, ideal en la tabla y en el juego

Los números son brillantes. Justamente el sólido andar sugiere que no se va a caer.

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21 de noviembre 2015 , 03:35 p.m.

“¿Y pensar que querían echar a Quinteros…!” se asombra Nicolás Sierra, joven periodista colombiano que lamenta el presente de su selección y observa perplejo el andar arrollador de Ecuador. “Para nosotros es una muy mala noticia, porque Ecuador es un rival directo y ya vemos que se va, se va…” Y en marzo puede que se vaya más. Si vence a Paraguay en Quito en la quinta jornada, Ecuador igualaría el récord de victorias consecutivas en el arranque de una clasificación mundialista; marca que, aunque parezca increíble, estableció la Bolivia de Azkargorta en 1993 al ganar sus cinco primeros juegos (a Venezuela dos veces, a Brasil, Uruguay y Ecuador) y que luego igualó la Argentina de Bielsa en 2001(a Chile, Venezuela, Bolivia, Colombia y Ecuador).

Por ello es válido afirmar que el sensacional inicio del equipo de Quinteros no sólo es histórico para Ecuador, sino para cualquier equipo. “Es tan bueno el comienzo ecuatoriano que casi podríamos afirmar que aunque no ganara más en los próximos 14 encuentros, igual podría clasificar, empatando los 14”, sostiene otro colega, argentino en este caso. Y conste que en la jornada del martes no hubo empates, sino hubiese sacado más ventaja. Pero ya tiene un colchón de 7 puntos sobre el sexto, que es contra el que debe protegerse la clasificación. Y apenas dos goles recibidos, igual que Uruguay, cuyo rendimiento defensivo, ya sabemos, semeja la caja fuerte del Banco de Inglaterra. La diferencia de gol en la Eliminatoria equivale a un punto más en las Eliminatorias, que ya se han definido por un tanto (Uruguay sobre Colombia en el 2002).

Si los números son brillantes, el juego va a la par. Justamente el sólido andar sugiere que no se va a caer. Convincente en el funcionamiento, con autoridad para imponerlo y claridad para ganar. Una faceta refleja cabalmente que la idea ha sido captada: los que entran rinden tan bien como los ausentes, caso Fidel Martínez, transformado en una variante magnífica para el equipo y una tranquilidad para el entrenador. Eso es porque el conjunto respalda a la individualidad. No hay dudas flotando. Y dada la altísima cantidad de lesionados y suspendidos que caracterizan esta Eliminatoria, los técnicos necesitan disponer de un mínimo de 15 ó 16 elementos consolidados como jugadores de selección, que no siempre se da. Salvo Argentina y Brasil, al resto le cuesta llegar a ese número.

Quinteros halló un grupo notable de futbolistas como tal vez nunca tuvo Ecuador por calidad y cantidad, al que él ha potenciado, no hay duda. Si por los técnicos hablan sus equipos, puede afirmarse que su tarea es excepcional. El toque que distingue a esta selección es la gran novedad táctica de Ecuador. Mueve la bola, busca el claro por dónde meter el estiletazo. Hay mucha dinámica, lo que ofrece variantes en la descarga del pase. La prueba madre para saber si un equipo juega bien es si genera situaciones de gol. Las crea en abundancia, por eso llega fácil al gol. Se reúnen las tres condiciones para ello: la aptitud de los actores, la táctica colectiva y la vocación ofensiva. No tiene temor de ir hacia adelante Ecuador. Ni de regalarse. Muestra equilibrio, solidaridad de todos para recuperar el balón y luego vocación para jugarlo.

Desde fuera del medio puede sonar atrevido afirmar que nunca Ecuador jugó de esta manera. Pero al menos este cronista no lo vio. ¡Doce sobre doce…! El país futbolero va a dormir como un tronco en Ecuador de aquí hasta marzo. Y después también…

*Apareció Argentina. "Volvimos a mostrar el carácter que se necesita para jugar en la Selección", declaró Javier Mascherano tras la crucial victoria sobre Colombia en Barranquilla. Ese era el punto. Nadie cuestionaba el estilo de Martino (de fuerte parentesco con el de Quinteros), que es de posesión, toque, ataque con mucha gente. Inquietaba su capacidad para transmitir el mensaje y el énfasis para insuflar el temperamento con que debe jugar una selección, sobre todo la Argentina, que siempre está obligada a protagonizar y a la que todos quieren bajar. En Barranquilla se hizo banca. La realidad dice 1 a 0, moralmente ganó con más amplitud. Colombia tuvo una sola situación de gol, en el minuto 93, y no por una jugada de conjunto sino por un extraño pelotazo en el que el arquero Romero no hizo un buen cálculo en su salida. Antes de eso, nada. Argentina controló siempre el juego, anotó un gol, marcó otro perfectamente legal que no le validaron, Di María falló uno más estando solo, Dybala estrelló un balón en un poste… Por segunda vez Carlos Vera no dio un gol lícito a Argentina en una Eliminatoria. Antes fue frente a Bolivia, en un 1-1 en Buenos Aires. Fifa ha repetido una indicación hasta el cansancio: ante la duda, dejar seguir. Vera y sus líneas la interpretan al revés. Aquella vez le costó dos puntos al equipo de Sabella. En esta pudo ser grave si empataba Colombia. Lo peor –jugar sin Messi- parece haber quedado atrás.

*El Fair Play de Cavani. Parecía que Uruguay le preparaba una guerra a Chile en el Centenario. Hubo un clima espeso, la tensión se cortaba con cuchillo. Por suerte, comenzó a disiparse con el saludo de los equipos. La gran duda existencial era si Cavani (o si todo Uruguay) saludaría a Gonzalo Jara. Cavani le dio la mano y un golpecito en el pecho. Muy seriote el oriental, pero saludó y descomprimió la olla a presión que era el estadio. Archivó el rencor y eso habla muy bien de él. Luego empezó el juego y se alivió más la atmósfera de pelea, de revancha. El desquite fue futbolístico: Uruguay lo arrolló en la red a Chile, no en el juego, pero evidenció una contundencia tipo Mike Tyson, metió tres manos y noqueó. Una actitud impresionante de los Celestes, como si estuviesen juramentados. La de siempre en los equipos de Tabárez, no gustan, pero dejan la sangre en el campo.

*Brasil y un paso adelante. Ganó a lo Brasil de los últimos veinte años: sin jugar bien, gracias a su indiscutida eficacia en la red. Ante un Perú blando, aprovechó para ganar autoestima y sumar tres puntos. Un paso adelante del equipo de Dunga, que al menos en casa muestra un ciento por ciento de rendimiento. Como contra Argentina, muy flojo Neymar.

*Una pena. Lo de Venezuela. En solo cuatro fechas parece haber convertido en cenizas la evolución de veinte años. Ojalá que no. Por esta Eliminatoria Sudamericana, que es la más dura y competitiva del mundo.

Último tango…

JORGE BARRAZA
@JorgeBarrazaOK

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