A desestigmatizar los territorios en el Llano

A desestigmatizar los territorios en el Llano

Piden comprensión y generosidad con las regiones azotadas por el conflicto armado.

20 de noviembre 2015 , 06:21 p.m.

Uribe fue conocido en el país porque allí Manuel Marulanda Vélez, alias ‘Tirofijo’ recibió las distintas delegaciones de paz del Gobierno nacional entre 1984 y 1989 y porque allí, en 1990, las Fuerzas Militares adelantaron la toma del campamento madre de las Farc: Casa Verde. A Mapiripán lo conoció el país por la masacre paramilitar de 1997.

Pero Uribe y Mapiripán y otros municipios del Meta que han sufrido por el conflicto armado no pueden seguir siendo estigmatizadas con el sello de la violencia o que a sus pobladores les nieguen en el interior del país las oportunidades laborales que necesitan.

Ese fue uno de los mensajes que dejaron este jueves los panelistas del foro organizado por la Dirección Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica, a través de su Regional Meta-Casanare, que se cumplió en Villavicencio, con motivo de la entrega del más reciente informe de Desmovilización Desarme y Reintegración (DDI).

Allí estuvieron presentes Álvaro Villarraga Sarmiento, director de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica; Gonzalo Agudelo, del proyecto de acceso a la justicia de la Usaid en la región; Andrés Sacristán, asesor de rutas del grupo territorial de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), y Lukas Rodríguez, enlace regional de la Dirección de Acuerdos de la Verdad.

De desestigmatizar los territorios, Gonzalo Agudelo dijo estar optimista por los acuerdos que se están concretando en La Habana y señaló la importancia de desaprender la guerra, es decir de empezar a mirar a las regiones y a los pobladores de las regiones que fueron azotadas por la violencia “con otros ojos, con los ojos de la comprensión y de la generosidad”.

También dijo que las Farc, una vez se inserten en la vida civil del país, tienen que hacer una tarea política muy grande en la región para enamorar a la gente porque como están las cosas hoy y de acuerdo con los últimos tres resultados electorales, sus posibilidades políticas son mínimas.

Finalmente, recordó que los espacios políticos que alcanzó el M-19 después que desmovilizó a sus 814 combatientes, en la Asamblea Constituyente, los logró solo sin pedirle curules al Gobierno nacional como en este momento lo están pidiendo las Farc.

Desmovilizados

Andrés Sacristán, dijo que de los 48.000 reintegrados de todo el país, del año 2003 al 2015, de los grupos paramilitares y guerrilleros, 3.400 son del Meta.

De esta cifra 776 han culminado todo el proceso que dura un promedio de seis años y medio. Señaló que es muy baja su reincidencia y esta es una buena noticia como aporte a la paz.

Sacristán aseguró que los retos son muy grandes porque el proceso de reintegración se está adelantando en medio del conflicto y la estigmatización es muy complicada.

Contó que la mayoría de reintegrados maneja un bajo perfil, para evitar ser estigmatizados. Y la seguridad jurídica también es un tema complejo porque algunos tienen antecedentes por temas diferentes al conflicto armado y les nieguen oportunidades laborales.

EL TIEMPO

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