¿Qué hay detrás de los atentados del Estado Islámico en Beirut?

¿Qué hay detrás de los atentados del Estado Islámico en Beirut?

El doble atentado es el ataque más mortífero en ese lugar desde la guerra civil que terminó en 1990.

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18 de noviembre 2015 , 08:13 p.m.

Además de ser una tragedia horrible, el doble atentado perpetrado por el Estado Islámico (EI) el jueves pasado en el barrio del Burj al-Barajneh, suburbio de Hezbolá al sur de Beirut, es el ataque más mortífero en la capital desde la guerra civil que terminó en 1990.

Analistas opinan que el ataque que acabó con la vida de 43 personas es simplemente la reanudación de una ola de atentados, como la que se desarrolló más o menos desde el verano de 2013 hasta el verano de 2014, llevado a cabo por varios grupos yihadistas, entre ellos el Frente al Nusra, como represalias por la intervención militar de Hezbolá en ayuda del régimen del presidente Bashar al Asad en Siria.

“No hay razón para tratar el ataque del EI como un caso aparte y novedoso”, indica a EL TIEMPO Bassan Lahoud, de la Universidad Libanesa Americana.

“Para empezar, los atentados anteriores estaban atados generalmente por sus autores a demandas políticas explícitas. Desde la retirada de los combatientes de Hezbolá de Siria a la liberación de los presos suníes de las cárceles libaneses como requisitos para que se detengan las explosiones”, continúa Lahoud. Por el contrario, la afirmación de la responsabilidad atribuida al EI por los atentados de la semana pasada “es sin exigencias y ofrece cero posibilidad de tregua ni piedad”, señala el analista libanés.

La declaración tampoco hace ninguna mención de la lucha de Hezbolá en Siria en absoluto. “Esto es menos sorprendente si se considera que, a diferencia de Al Qaeda, cuyos afiliados reclamaron 12 de 15 ataques en áreas predominantemente chiíes y alauíes en Líbano entre julio de 2013 y enero de 2015, el EI solo en raras ocasiones se involucra en combate directo con Hezbolá, ya sea en Siria o en otro lugar”. Por ese motivo, según Lahud, “no parece que haya ningún objetivo lógico”.

El EI “actúa exclusivamente como consecuencia del celo sectario, por lo que en este caso es posible que la explicación no se encuentre en el mensaje enviado a la comunidad chií, sino más bien en el apoyo de los combatientes suníes de línea dura al Frente al Nusra” (filial de Al Qaeda en Siria), sostiene el analista. Aunque esto es, por supuesto, solo una hipótesis.

Otros analistas ven una cierta relación entre el atentado de Beirut del pasado jueves con el ataque en la ciudad fronteriza de Arsal, la semana pasada, que mató a un número de clérigos suníes de línea dura.

“El uso de una motocicleta cargada de explosivos coincide con el 'modus operandi' del Arsal”, asegura el coronel retirado Nizar Abdelkader. La bomba de Arsal fue reivindicada por un oscuro grupo de la milicia Resistencia de las Brigadas de Hezbolá, lo que plantea “la posibilidad de que el atentado de Beirut sea la represalia por la muerte de los clérigos extremistas”, señaló Abdelkader. “El Líbano puede ser ahora el teatro de una competición grotesca entre líderes de las dos organizaciones yihadistas (al Nusra y el EI), cuyos enemigos son Hezbolá, Teherán y Damasco”, advierte.

El diario 'Al-Akhbar' informó ayer que un miembro del EI, basado en Raqqa, llamado Abu al-Walid, ha servido como oficial de enlace que ha ordenado a las células suicidas en el Líbano entrar en acción. Precisamente, este martes las fuerzas de seguridad detuvieron a un presunto suicida con un cinturón de explosivos que se dirigía a Jabal Mohsen, un barrio chií en Trípoli, norte del Líbano.

La posibilidad de nuevos atentados o que se reactive la lucha sectaria entre salafistas y alauíes en barrios rivales de Trípoli es un temor que reside en el corazón de los libaneses. Muchos vecinos de Beirut aún están desconcertados por la masacre y temen nuevos atentados. “No vamos a poder olvidar los atentados más violentos en el Líbano. Claro que tenemos miedo de que de nuevo no podamos sentirnos seguros al salir a la calle”, declara Mariam, una mujer del barrio cristiano de Ashrafiyeh.

“Nadie tiene derecho a matar a gente inocente. Los terroristas quieren atacarnos porque somos chiíes”, advierte otra mujer de Dahiye (feudo de Hezbolá).

ETHEL BONET
Para EL TIEMPO

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