El senador Horacio Serpa cumplió su palabra y se quitó el bigote

El senador Horacio Serpa cumplió su palabra y se quitó el bigote

Había prometido afeitarse si Rafael Pardo perdía en la pasada contienda a la Alcaldía.

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18 de noviembre 2015 , 11:45 a.m.

El espeso bigote que durante 53 años acompañó al senador liberal Horacio Serpa y que prácticamente lo identificaba desapareció.

El congresista tuvo que cumplir una apuesta pública que había hecho en el sentido de que si Rafael Pardo no ganaba las elecciones para la alcaldía de Bogotá, se rasuraría el mostacho. Y tuvo que hacerlo.

Si bien siempre dijo que cumpliría su palabra, hasta último momento pidió clemencia para su bozo. Para el tres veces candidato presidencial no fue sencillo quitárselo.

El punto, como él mismo se lo admitió a El TIEMPO, es que “sentía algo de temor” por saber cómo se vería sin su bigote.

Serpa se dejó el mostacho desde que estaba en segundo semestre de Derecho un la Universidad del Atlántico. Prácticamente nadie lo conocía sin bigote.

Incluso cuando conoció a su esposa, Rosita, ya lo tenía. “Ella nunca me había visto sin bigote y eso me generaba inquietud”, admitió este santandereano de 72 años.

Esta historia comenzó en medio de la campaña electoral que acaba de concluir, cuando en el programa Descárate sin evadir, de RCN Televisión, Serpa dijo que si Pardo no ganaba, él se quitaría el bigote. Y no ganó.

“Resistió todas las tormentas. No se doblegó nunca, ni en los peores momentos”, escribió el pasado 3 de noviembre el senador liberal en una columna que tituló ‘Réquiem por un fiel compañero’.

Pero en la mañana del martes, acordó la cita en la sede del canal RCN con las presentadoras del programa.
En la noche del martes, Serpa notificó a toda su familia de que su bigote desaparecería.

Sus nietos, de 10 y 7 años, le pidieron que hablara para que indultaran su mostacho. Su esposa estaba un poco incómoda, por la expectativa de cómo quedaría él.

Ella, de todas maneras, alistó un estuche con crema de afeitar, una máquina nueva, unas tijeras y una brocha.
La noche del martes no fue fácil. No durmió bien. Incluso, soñó que le estaban arrancando el bozo y que le dolía.
Pero a las 7 de la mañana de ayer, todo estaba resuelto. Salió rumbo a RCN acompañado de su esposa.

Pidió que primero le quitaran la parte derecha del bigote, porque él prefiere la izquierda. Con unas tijeras le cortaron lo que se pudo. Luego su esposa le ayudó a la afeitada.

Cuando Serpa quedó sin bigote, su señora le dio varios besos y le dijo que había quedado “muy lindo”. A él le pasaron un espejo, se miró y dijo que casi no se reconocía.

Serpa admitió que durante su historia política su bigote fue un símbolo de su personalidad. Por eso, nunca había pensado en quitárselo. Por eso, también, dijo que no volvería a apostar. “Ahora voy a ver si me acomodo sin bigote, y si no, pues vuelvo y me lo dejo crecer”, concluyó.

POLÍTICA

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