Tres años de negociación con Farc: el cronograma para sellar la paz

Tres años de negociación con Farc: el cronograma para sellar la paz

Se trabaja para dejar listos 4 de los 6 puntos de la agenda. En Año Nuevo no habría cese bilateral.

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17 de noviembre 2015 , 08:41 p.m.

Tres años atrás, cuando arrancaron en La Habana las negociaciones con las Farc, pocos colombianos creían en un final exitoso del proceso de paz. (Ver infografía: Los hechos del proceso de paz)

Sobre todo, porque tenían fresco en la mente el combativo discurso de ‘Iván Márquez’ un mes antes en Oslo, la capital de Noruega, donde dijo durante el lanzamiento de la negociación que esa guerrilla no llegaba “vencida” y que quien debía “someterse a un marco jurídico para responder por sus delitos atroces” era “el Estado”. (Lea también: Las cinco claves del acuerdo sobre justicia con las Farc)

Pero a pesar del pesimismo del país por este difícil arranque y por los altibajos de los diálogos, contra lo cual ha batallado el presidente Juan Manuel Santos desde el 19 de noviembre del 2012, el proceso de paz cogió vuelo.

Hoy, en vísperas de los tres años del comienzo de la negociación, ni los más severos críticos de los diálogos de La Habana ponen en duda que habrá acuerdo de paz con la guerrilla de ‘Timochenko’. Más de la mitad de los colombianos, el 52 por ciento, según la última encuesta de Gallup, lo cree así.

Si bien no fue un proceso de paz de meses, como planteó al comienzo el presidente Santos, la duración de los diálogos ya es un asunto menor ante la inminencia del fin del conflicto con las Farc.

De hecho, más allá de las recientes y reiteradas objeciones de esta guerrilla a la comisión legislativa para la paz, al plebiscito para que los colombianos se pronuncien sobre los acuerdos y al interés del Gobierno en precisar varios puntos sobre el acuerdo de justicia, sigue en pie el compromiso de las partes de firmar el acuerdo final el 23 de marzo de 2016.

La muestra es que en la última carta abierta de ‘Timochenko’ a Santos, fechada el martes, el jefe guerrillero, tras quejarse de “un propósito” del Gobierno de demorar decisiones, terminó diciéndole al mandatario, en referencia a esa fecha, que “con voluntad todo acuerdo es posible”.

Incluso este martes, después de un descanso de solo tres días, los negociadores del Gobierno regresaron a La Habana –habían venido de Cuba el viernes– para continuar trabajando en los dos temas pendientes del punto de víctimas: reparación y reconocimiento. Según quienes están vinculados a los diálogos, eso está listo en un 80 por ciento.

Y se espera que también lleguen este jueves a la isla los equipos jurídicos de las partes que asesoraron el acuerdo sobre justicia –anunciado el pasado 23 de septiembre– , para trabajar en las precisiones que ha pedido el Gobierno.

Entre ellas, la de los sitios de restricción de libertad de los jefes de las Farc acusados de delitos graves y el tiempo que deben permanecer en ellos. Además, los alcances de las penas restaurativas.

Estas últimas son las que obligan a los guerrilleros a participar en el desminado, en la sustitución de cultivos ilícitos o en la construcción de una obra que servirá a las comunidades que han sufrido el conflicto. (Lea también: Guerrilla dejará armas dos meses después del acuerdo)

El cronograma del 2016

La meta de los negociadores de lado y lado es concluir este año con cuatro puntos de la agenda listos y dejar para el arranque del 2016 los dos que quedan faltando: los sitios de ubicación de los frentes guerrilleros para el desarme y el mecanismo de refrendación (ver infografía).

Lo que ya es poco probable, según fuentes cercanas al proceso de paz, es un cese bilateral del fuego para Año Nuevo con concentración de los guerrilleros y verificación, como lo había propuesto el presidente Santos.

La complejidad operativa de la verificación, que será hecha por Naciones Unidas y Unasur, y la falta de definición sobre las regiones y número de puntos donde se ubicarían los 63 frentes que dicen tener las Farc, hacen muy difícil que los colombianos comiencen el 2016 con un cese bilateral del fuego verificable.

Aunque este no vendría con el Año Nuevo, es un punto en el que la subcomisión de fin del conflicto ha logrado avances sustantivos en los últimos meses. “Ya está en obra negra”, afirma una fuente que conoce bien el estado de la negociación.

Por esto es que un cese bilateral del fuego con concentración de guerrilleros y verificación sí puede darse antes de la firma del acuerdo final.

Regreso al país de jefes de Farc

Si el Gobierno y las Farc cumplen la meta de firmar el acuerdo final el 23 de marzo, en mayo estaría comenzando el desarme de las tropas guerrilleras en territorio colombiano.

Esto, como es obvio, implica el regreso al país de los jefes de la organización armada para asumir el liderazgo sobre sus bases y conducirlas en su transformación en un movimiento político.

Y de ahí lo que sigue es el desarme gradual de los guerrilleros. Es el momento que Colombia espera y al que las Farc, en todo caso, le temen, porque en los hechos significa dejar atrás una forma de vida que han tenido, en muchos casos, por generaciones.

Kristian Herbolzheimer, acompañante del proceso de paz de Filipinas, explica que si bien la dejación de armas “es el principal paso de la guerra a la paz”, es natural el resquemor que ese acto genera en la guerrilla porque “para muchos combatientes el arma posiblemente es su principal posesión” y con su entrega inicia “el tránsito de un pasado conocido a un futuro lleno de incertidumbres”.

Y una de las principales incertidumbres de las Farc es cómo el Estado garantizará su seguridad una vez que se desarmen. Persiste el temor a que se repita la historia del exterminio de la Unión Patriótica.

Pero la subcomisión del fin del conflicto –de la que hacen parte militares y policías y comandantes rebeldes– también ha avanzado en el diseño del esquema de protección que tendrán los combatientes desmovilizados.
Según las fuentes consultadas, a pesar de los reclamos públicos de las Farc al Gobierno por sus supuestas tácticas dilatorias, en la mesa de La Habana hay un “buen ambiente” y el ánimo de avanzar con celeridad en los temas pendientes.

De acuerdo con el cronograma que prevén los negociadores, paralelo al inicio del desarme guerrillero estaría ocurriendo el plebiscito por la paz.

Incluso si el Gobierno y las Farc acuerdan un mecanismo de refrendación diferente, el plebiscito se haría para probar la legitimidad a los acuerdos de paz ante la opinión.

La transición esperada

Y para septiembre o comienzos de octubre del 2016 deberían estar ya en marcha la Comisión de la Verdad y la Jurisdicción para la Paz, ante la cual deberán comparecer los jefes de las Farc y otros actores del conflicto que han cometido delitos graves.

Lo siguiente será la esperada transición de esta guerrilla a movimiento político para hacer parte del Congreso –probablemente con curules especiales al comienzo– y participar en otras instancias democráticas. Este escenario, que parecía remoto hace tres años, es el que se perfila en Colombia tras el final de una negociación que habrá de concluir con un histórico acuerdo de paz, a pesar del escepticismo inicial del país.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: @MarisolGmezG

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