¿Cómo lograr un espacio individual estando en pareja?

¿Cómo lograr un espacio individual estando en pareja?

Cada uno tiene derecho a su vida privada y a sus propios planes.

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17 de noviembre 2015 , 04:51 p.m.

Conciliar el proyecto de vivir en pareja con el propio de desarrollo individua, es uno de los factores que les implica mayor desafío a las parejas de hoy.

Los nuevos objetivos parecen ser demasiado exigentes: hombres y mujeres buscan intimidad y compromiso, sin dejar de defender con ahínco sus espacios privados y su proyecto de realización personal independiente.

Las parejas contemporáneas desean construir el afecto en igualdad de condiciones, respetando la libertad personal y, al tiempo, fortaleciendo la relación. Este es un valor al que le adjudican un nivel de importancia muy alto. Pero esto no resulta tan fácil en la práctica y, con frecuencia, equilibrar ambos propósitos se convierte en un punto de conflicto que afecta la relación de pareja y tiende a generar desencuentros.

La tendencia actual de privilegiar la realización personal compite muchas veces con la condición de exclusividad y dedicación mutua a una relación y da pie a sentir que existe incompatibilidad de proyectos, y como consecuencia, a hacer menos manejable la convivencia.

En este punto, muchos añoran la libertad y la autonomía de cuando estaban de novios o solteros. Si esto no logra resolverse positivamente a favor de los dos, puede volverse un argumento de separación.

El tema va más allá e incluso podría llegar a decirse que cada vez se hacen más esquivos los compromisos afectivos, y unos y otros deciden no casarse porque desean conservar su libertad y porque su prioridad es el éxito individual.

Cuestión de tiempo

Además de estos nuevos mandatos sociales acerca del desarrollo personal, el manejo del tiempo se vuelve un factor determinante. Es una realidad que cotidianamente nos vemos abocados a atender a muchas cosas que implican tiempo de verdad y literalmente no se disponen de este para hacerlas.

Entre el trabajo y las ocupaciones del día a día, tomar un buen rato diario o algunas veces a la semana es un verdadero reto y aunque se tiene el deseo y la intención genuina de destinar un espacio para pasarla bien juntos, o para los planes personales, las parejas se ven obligadas a aplazar, tanto los primeros como los segundos, para otro momento, otro día u otra etapa de la vida.

Una premisa en la pareja es que el desarrollo individual no sucumba en aras de la relación. Cada miembro de la pareja tiene derecho a su vida privada y a sus propios planes, pero igualmente, un acuerdo específico de pareja es que construir una relación requiere una inversión importante en tiempo, dinero, energía y disponibilidad.

Es cierto que si uno o ambos miembros de la pareja orientan sus intereses a los amigos, al deporte o destinan una gran parte de sus recursos a estudiar o trabajar, esto puede quitarle espacio a la pareja y a la relación.

La idea es que mantener el espacio individual enriquezca y le aporte a la dinámica de la relación, dándole una nueva dimensión y no que se convierta en un riesgo que amenaza su estabilidad y bienestar, porque cada uno va por su lado en caminos diferentes.

Igualmente, se espera que las metas comunes también den satisfacción y realización a cada miembro de la pareja por separado, y que no solo se conciban en términos de un aporte para que la familia progrese o se fortalezca.
Muchas veces la dificultad para aceptar con agrado el que la otra persona dedique tiempo, dinero o atención a sus aficiones, amigos o gusto por los deportes tiene que ver con nuestros propios miedos a perder atención, cuidado o la presencia de la pareja.

Estas inseguridades pueden llevar a un apego excesivo, a prohibir al otro abierta o veladamente tener tiempo para sí mismo y a querer ejercer control sobre su vida privada.

También está relacionado con creencias equivocadas acerca de que para que una relación funcione es importante compartirlo todo, conocer y participar de la totalidad de la vida de la pareja.

De otro lado, también es importante revisar cuando el reclamo del espacio individual por parte de uno o ambos miembros de la pareja se vuelve una condición que está por encima de los intereses comunes. Esto puede responder a situaciones personales no resueltas o a rasgos de personalidad que se expresan en una actitud egoísta y caprichosa.

Para no equivocarse

La exigencia de entender los cambios propios de la convivencia, responder a los deberes, compromisos y responsabilidades, así como sortear las dificultades, los conflictos o las crisis vitales asociadas a los hijos o la edad, con frecuencia compite con algunos intereses personales y hacen que añoremos el espacio individual y se tenga la sensación de que no se ha dedicado suficiente tiempo, energía y recursos a sí mismo. Para muchos esto genera una gran inconformidad y aparece la pregunta ¿y dónde quedo yo?

Para lograr el equilibrio y dar respuestas a muchos interrogantes que surgen alrededor de esta situación, las parejas deben identificar y evaluar sus expectativas para dar el lugar justo a sus aficiones, amistades y sus propias metas personales, pero también al propósito de construir una pareja.

Es necesario hablar de manera franca y abierta sobre temas como en qué cifra cada uno su realización, qué es lo realmente importante, qué pasaría si fuera preciso aplazar los proyectos personales en aras de sacar adelante objetivos como pareja.

Revisar los planes personales y de pareja

Alinear los objetivos de cada uno y buscar los puntos en común para llegar acuerdos y consensos que atiendan a las necesidades de los dos son parte fundamental de vivir en pareja.

Apoyarse mutuamente en los proyectos de cada uno, respetar los gustos y preferencias del otro así no coincidan con las propias o disfrutar “que la pareja esté contenta sin mí” es un tema sobre el que se puede conversar, acordar y conciliar de manera que al tiempo permita crecer y enriquecerse personalmente, pero también haga exitosa la pareja.
En este sentido, una buena reflexión es que existen momentos en la historia de la pareja en que es necesario aplazarlos en aras de que esta crezca y salga adelante.

Lo importante no es sentirse sacrificado, sino que se está aportando para tener un futuro juntos o de familia mejor.
Vale la pena conversar y revisar cada tanto los acuerdos que se han establecido de pareja.

María Elena López *
Especial para EL TIEMPO
* Psicóloga de familia www.inteligenciafamiliar.com

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