Molenbeek, el barrio de Bruselas donde buscan a los terroristas

Molenbeek, el barrio de Bruselas donde buscan a los terroristas

Es una comuna que desde 1800 se ha convertido en el paradero de miles de refugiados.

15 de noviembre 2015 , 10:31 p.m.

La búsqueda de los autores de los atentados en París ha conducido a los servicios de inteligencia europeos hasta un ‘viejo conocido’: el barrio Molenbeek, en Bruselas (Bélgica), que se ha convertido en el vivero del islamismo radical en Europa y que este fin de semana fue escenario de allanamientos y arrestos.

Es una comuna pobre, triste, desangelada y superpoblada, históricamente célebre como destino de múltiples comunidades extranjeras. Desde 1800, el barrio acogió agitadores políticos franceses, migrantes italianos, españoles, portugueses, armenios, marroquíes, turcos, pakistaníes, africanos y europeos del Este.

Hoy, sin embargo, su reputación es mucho menos admirable, pues Molenbeek se ha convertido en el vivero del islamismo radical en Europa. Y haciendo honor a esa fama, el barrio fue este fin de semana escenario de numerosas allanamientos y arrestos en conexión con los sangrientos atentados de París. Se cree, incluso, que los ataques podrían haber sido organizados allí mismo, donde vivían por lo menos dos de los kamikazes.

Y de ese barrio son también muchos de los yihadistas que han partido a Siria o Irak.

Por ejemplo, en Molenbeek vivió el extremista Mehdi Nemmouche, que el 24 de junio de 2014 asesinó a cuatro personas en Museo Judío de Bruselas.

El terrorista francés Amedy Coulibaly compró en Molenbeek las armas que utilizó durante la toma de rehenes en el supermercado judío de París, el 9 de enero, que dejó 5 muertos y 9 heridos.

Y allí también se aprovisionó el marroquí Ayoub El Khazzani, que el 25 de agosto no pudo cometer la matanza que había proyectado en un tren de alta velocidad que cubría la ruta Bruselas-París.

“Como numerosos barrios históricos de la capital belga, Molenbeek conoció una difícil transición cuando tuvo que pasar de la sociedad industrial a la terciaria”, señala su alcaldesa, Françoise Schepmans.

El derrumbe de las industrias, en efecto, no solo dejó numerosas cicatrices en el paisaje urbano, sino sobre todo crueles heridas en el tejido social. Tal vez una cosa, explique la otra.

LUISA CORRADINI
Corresponsal de La Nación
París.

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