Meluk le cuenta... (De París a Barranquilla)

Meluk le cuenta... (De París a Barranquilla)

Si es necesario, el fútbol se debe detener y desconectar un tiempo su imprenta gigante de billetes.

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15 de noviembre 2015 , 09:19 p.m.

A los colombianos nos han pasado tantos horrores, uno tras otro y el siguiente más espantoso que el anterior, que por eso, quizás, ya nos salió una ampolla en el alma. Un callo en el corazón para sobrevivir a cortes de franelas, puñaladas traperas, tomas y asonadas; masacres, asesinatos selectivos, sicarios, motosierras, collares explosivos, bombas; crímenes de Estado, del ‘paraestado’ y de los que dicen querer otro modelo de Estado…

Lo que ocurrió en París el viernes pasado es atroz. Ya se su supo que, además de la terrible matanza durante la presentación de una banda de rock, un suicida fue detenido por la Policía cuando intentaba ingresar con un cinturón de explosivos al Stade de France durante el amistoso entre Francia y Alemania. Cuando fue descubierto quiso escapar y detonó su carga de muerte. Según las autoridades, iba a estallarse en las tribunas y a generar una funesta estampida.

Francia será la nación deportiva más importante del próximo año. Además de tener el Roland Garros, el ícono del tenis mundial en polvo de ladrillo, y el Tour, la carrera de bicicletas más importante del mundo, será la sede de la Eurocopa.

El deporte, y, en especial el fútbol, el espectáculo de masas del planeta, no puede ser indolente, como lo ha sido tantas veces, con lo que pasa. Sus dueños (porque el fútbol, la multinacional deportiva más grande, tiene dueños) lo entienden como una imprenta que no para de producir cientos de miles de millones de billetes. No repara en las tragedias, ni en la moral, ni en los valores. El Fifagate –la olla corrupta de coimas y compraventa de votos– y el pago de sobornos casi extorsivos de la Conmebol así lo demuestran.

Todos los días, el fútbol da un motivo para la fiesta y la alegría. Por eso decía que no puede ser indiferente a la realidad, a esa misma por la que tantas veces fue y ha sido utilizado para intentar evadirla; a esa misma realidad de la que debe ser más partícipe, crítico y reflexivo. ¿Cómo? Dando ejemplo, aprovechando su inmenso alcance para transmitir nuevos valores y conductas. No basta con sacar una pancarta como un eslogan publicitario. Si es necesario, el fútbol se debe detener y desconectar por un momento su imprenta gigante de billetes para solidarizarse de verdad y propiciar la reflexión y hacer un llamado a la acción.

Este miércoles se jugarán los partidos para definir los últimos cupos que Francia guarda para la Eurocopa. Este martes, el fútbol tendrá un motivo más para la fiesta con la fecha de la eliminatoria mundialista en Suramérica.

Ojalá que nosotros, los colombianos, que literalmente hemos sufrido el horror de los horrores, propongamos desde Barranquilla un instante de reflexión y solidaridad, más cuando el fútbol escapó en París de ser parte de la tragedia misma.

Meluk le cuenta...

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes

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