Boca Juniors: más que un club, una religión

Boca Juniors: más que un club, una religión

Desde un hotel hasta un cementerio son el resultado de la pasión que despierta el equipo 'xeneize'.

notitle
15 de noviembre 2015 , 08:35 p.m.

Una vez más, Boca Juniors salió campeón del fútbol argentino. Fue el título número 25 en competencias nacionales del profesionalismo tras una sequía de cuatro años, toda una eternidad para el que hoy se considera el mejor club de Suramérica del siglo XXI, según la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS, por su sigla en inglés).

En unas semanas comenzará a vender sus figuras a los mercados internacionales. Recibirá ofertas millonarias para jugar torneos de verano y con seguridad algún joven de las inferiores pedirá pista en primera división.

Esa dinámica genera ingresos millonarios en uno de los clubes más conocidos del mundo, y el más popular de Argentina.

No en vano la agencia de marketing deportivo Euroaméricas sostuvo tras realizar un estudio, en el 2012, que Boca es el equipo con mayor cantidad de hinchas en relación con la población de su país: 46,8 por ciento, por encima del brasileño Flamengo (39,1 %) y Benfica, de Portugal (38,8 %). Es el equipo de la mitad más uno. (Lea también: Con polémica, Boca Juniors se coronó campeón de la Copa Argentina)

Sin embargo, hay negocios que tienen el sello de Boca Juniors, pero que no guardan una relación directa con la práctica del fútbol. Algunas son iniciativas particulares y otras nacen en el departamento de marketing del club. Surgen todo el tiempo, como hongos después de una lluvia, y la pantalla grande no podía ser la excepción.

Rodrigo Vila, director de cine, guionista y socio y fanático del club, se lanzó en agosto con el estreno de Boca Juniors 3D, la película (108 minutos), que en su primer día de exhibición fue vista por 47.000 personas, casi la capacidad de la Bombonera –el templo del equipo xeneize–, que es de 49.000 espectadores, un récord impensable para un documental. Quedó entre las cinco películas argentinas con mejor arranque, después de verdaderos tanques como Metegol y Relatos salvajes.

“Todo lo que pasó con la película fue posible gracias a lo que genera lo que yo llamo el mundo Boca. Además del número de espectadores, las redes sociales explotaron y la gente subió miles de videos en la red. En pueblos de Argentina, se hicieron caravanas para ir a ver la película, con camisetas y trompetas, como si fuese un gran partido. La gente iba al cine como si fuese a la cancha”, recuerda Vila.

La película quiso transmitir la emoción de un día de partido en la Bombonera. “El cupo de socios –agrega Vila– es limitado y Boca no da abasto con la cantidad de hinchas que tiene solo en la Argentina. Entonces, muy poca gente tiene chance de ir a la cancha. Por eso quisimos darle al espectador la experiencia de sentirse dentro del túnel y en el propio césped”.

El trabajo se completa con las historias de vida de algunos ídolos como Juan Román Riquelme, Martín Palermo, Diego Maradona y Carlos Tévez, este último integrante del equipo que ganó el pasado campeonato, y que en años anteriores fue pieza clave para el logro de otros cuatro títulos locales e internacionales.

Por supuesto, no podían faltar algunas imágenes emotivas de los clásicos con el eterno rival River Plate, encuentro considerado hace algunos años por el periódico británico ‘The Observer’ como el primero de los 50 espectáculos deportivos que hay que ver antes de morir.

El trabajo de Vila puso el foco en lo que ocurre dentro de la cancha, pero también en el barrio de La Boca, que se convirtió en sí mismo en una atracción para los fanáticos. En las calles cercanas hay una sucesión de murales con temática futbolera, locales con mercadotecnia y restaurantes pintados de azul y oro. (Vea: Carlos Tevez, el ídolo de Boca que cambió euros por gloria)

“El barrio se transformó en algo único, como un gran museo a cielo abierto. Es la única cancha del mundo que tiene alrededor un microclima propio, con conventillos, un tren que pasa a dos metros de la cancha y la vida entera signada por el fútbol”, sigue Vila. Su documental comenzará ahora una gira por el interior del país, con exhibiciones itinerantes en pueblos donde aún no llega el cine.

La pasión

En el 2012, Boca se convirtió en el primer club del mundo en tener un hotel temático. Al ingresar al Hotel Boca, el visitante se encuentra con un lobby con colgantes azul y amarillo, que desde un atrio simulan los papelitos que el público lanza a la cancha.

Hay una pantalla formada por luces led gigantes con la filmación en tiempo completo de un día en el que Boca salió campeón. Allí están la secuencia completa de la Bombonera llenándose de público, los muchachos de La 12 (la barra brava), el partido y la euforia posterior.

“El club tiene peñas (barras), filiales y escuelas de fútbol en todo el mundo. Los operadores turísticos nos dijeron que muchos de los visitantes que llegan a Buenos Aires quieren conocer la cancha. Al principio tuvimos más turistas extranjeros, pero ahora predomina el nacional. Ofrecemos paquetes que incluyen alojamiento y entradas para ver a Boca”, cuenta Pablo Marchese, gerente general del hotel.

El lugar ofrece a los huéspedes experiencias xeneizes, que van más allá de una entrada. El plantel profesional de Boca se concentra habitualmente en el lugar, los salones ofrecen cumpleaños temáticos y se organizan encuentros con las figuras del actual plantel.

Y todo el hotel del barrio de Monserrat está pensado para el fanático: son 85 suites, cuyas puertas lucen acuarelas de las grandes estrellas del club, de la actualidad e históricas. Allí están inmortalizados Carlos Tévez, Juan Román Riquelme, Antonio Rattín y Maradona. Las alfombras son amarillas y azules, las fotografías reproducen las escenas de la intimidad del vestuario y se exhiben objetos históricos de la cultura futbolera.

Y es que casi cualquier cosa que uno pueda consumir en esta vida puede ser vendida con los colores de Boca Juniors: camisetas, llaveros, gorros, tarjetas de crédito. Incluso en otra vida también. En Hudson, una ciudad costera del municipio de Berazategui, en el sur del Gran Buenos Aires, está el Cementerio Parque Iraola.

En este camposanto existe un sector dedicado íntegramente a los restos de los hinchas de Boca. Al ingresar, los familiares de la persona fallecida se encuentran con un escudo grande del club; en el servicio de inhumación se pone una bandera junto al cajón, y las flores son azules y amarillas.

“La idea partió del cementerio y luego fue planteada a las autoridades de Boca. En el área dedicada al club descansan los restos de figuras históricas como el arquero Julio Elías Musimessi, Antonio Roma y la ‘Raulito’, una célebre hincha. Tengo entendido que abrieron proyectos similares en Inglaterra y Alemania, pero posteriores a este. El nuestro nació en el 2006 y es el primer cementerio temático del mundo”, dice con orgullo Gustavo Nicolás Prieto, administrador del lugar.

Aunque las inhumaciones se dan cada vez con menos frecuencia –muchos prefieren cremar a sus muertos–, el cementerio de Boca es un atractivo para el descanso en el más allá.

“Actualmente tenemos unas 30 parcelas inhumadas y unas 50 o 60 vendidas. Además, hay un sector que pertenece al club y que lo distribuye como quiere, con socios o exfutbolistas –añade Prieto–. Todos los que están en el sector fueron hinchas de Boca. O lo siguen siendo en el más allá”.

De hecho, algunas empresas fabrican ataúdes con el escudo del club. La lista es interminable. Hace unos años se presentó La Xeneize, una tarjeta de crédito en la que se suman “goles” (o puntos), que pueden ser canjeados por entradas al estadio, acceso a los vestuarios, entrada a los entrenamientos y hasta la posibilidad de jugar un partido en la Bombonera.

Boca ganó el primero de noviembre un nuevo torneo del fútbol argentino y tres días después obtuvo la Copa Argentina. Algunos jugadores se quedarán y otros buscarán nuevos rumbos. Pero lo único cierto es que el mundo Boca sigue girando sobre su propio eje, generando negocios multimillonarios y seguidores fieles, incluso en Colombia, país que también dejó un sello imborrable en la memoria del once xeneize luego del paso de figuras como Óscar Córdoba, Jorge Bermúdez y Mauricio Serna.

El ‘boom’ editorial

Boca Juniors también mueve el mundo editorial de Argentina. En los últimos años, las estanterías se llenaron de libros con temática ‘xeneize’. El reconocido periodista y cronista Martín Caparrós escribió ‘Boquita’, un libro “emocional y emocionado”, como definió su trabajo, que intenta explicar el fanatismo por el club. En el 2014 se publicó ‘Desde el alma. Veinte retratos de ídolos unidos por la pasión a una camiseta’, de la periodista e hincha de Boca Marina Zucchi, quien retrató con maestría a 20 figuras del club en más de 100 horas de charla. Y este año vio la luz ‘No se metan con Boca’, de Marcelo Guerrero, que con ánimo revanchista cuenta qué fue de la vida de algunos verdugos del equipo.

DIEGO JEMIO
Para EL TIEMPO
Buenos Aires.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.