Intelectuales firmaron por la paz en Clacso Medellín 2015

Intelectuales firmaron por la paz en Clacso Medellín 2015

Pensadores que asistieron a Clacso 2015 emitieron carta que avala los diálogos de La Habana.

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15 de noviembre 2015 , 09:57 a.m.

En el más grande encuentro de intelectuales de América Latina, que terminó el viernes en Medellín, fue ineludible no abordar la paz.

De hecho, según Pablo Gentili, director del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Clacso, y encargado de instalar en la ciudad la conferencia trianual de esta asociación, de no haber sido por la coyuntura del proceso que adelantan el Gobierno y las Farc, la asistencia no hubiera sido tal hito: 37.000 personas, el 85 por ciento menores de 25 años, escucharon durante cinco días a 800 pensadores del continente, de África y de Asia.

La decisión de elegir a la capital antioqueña como sede del congreso se basó, más que en el consenso, en la obligación que sienten los académicos del continente de dar un espaldarazo a los diálogos de paz con las Farc.

El primero en hacerlo fue el expresidente uruguayo José Mujica. “Por encima de todas las cosas, fervorosamente, apoyo el proceso de paz”, dijo en una rueda de prensa con medios locales e internacionales.

El líder, por quien hubo filas de hasta un kilómetro frente al Centro de Convenciones de Plaza Mayor, dijo que imaginaba la cantidad de heridas y dolores de los colombianos, su contradicción entre verdad y justicia, pero aseveró que el país necesitaba el proceso.

Mujica, que fue jefe de la guerrilla de los Tupamaros en Uruguay y estuvo preso durante 13 años en la época de dictadura que vivió este país del sur entre los años 70 y 80, comparó su situación con la que podrían vivir los miembros de las Farc en Colombia: “Ellos tendrán que vivir una adaptación y la propia sociedad también. Yo estuve un montón de años en la ‘cana’ con un montón de compañeros, bueno, y llegué a presidente, no porque me lo regalaran, sino por el voto de la gente”.

Sus palabras tuvieron eco en la asamblea de Clacso. Los intelectuales de 45 países que pasaron por la ciudad para compartir sus análisis emitieron un pronunciamiento sobre el proceso de paz que vive Colombia en la actualidad.

“Luego de varios años en los que se optó por la guerra en Colombia, el péndulo de la salida política negociada ha vuelto a estar en el centro de la agenda nacional como la vía más adecuada para poner fin a un poco más de cinco décadas de confrontación armada”, reza el documento.

“Que los diálogos que hoy se adelantan lleguen a buen puerto y se creen las condiciones sociales no solo para refrendar los acuerdos sino para transitar el camino del posacuerdo es hoy la posibilidad de que esta realidad se modifique”, continúa la misiva, en la que los científicos sociales declararon “respaldo” y solicitaron demostración de hechos de paz por parte de ambas partes que dialogan.

Que el más amplio y prestigioso grupo de científicos sociales muestren apoyo al histórico proceso “es signo de que Colombia va por buen camino”, dijo Fernanda Saforcada, afirmación a la que se sumó Gentili, para quien “si el proceso de paz de Colombia fracasa, fracasa toda América Latina”.

El director de Clacso agregó que la paz es un imperativo moral y la región no puede aceptar que uno de sus países siga perpetuando una condición de guerra interna.

No obstante, advierte Gentili, tampoco hay que depositar en la forma de un acuerdo de paz la soluciona todos los problemas. “Se abren una serie de desafíos en la educación, en el campo de la cultura, de la seguridad, de los derechos humanos y de la participación a los que habrá que responder desde la reflexión de las ciencias sociales”, concluyó.

Para Pablo Gentili, el aprendizaje más significativo de este evento es que cada vez que se abre la deliberación a distintos públicos, incluidos los estudiantes, hay un clima favorable para la paz. “Los únicos que van a garantizar el proceso en Colombia son los colombianos, no los gobiernos, y los que harán que la paz sea duradera, serán los jóvenes”, terminó.

Educar para el proceso

Baltasar Garzón, ex juez español, habló sobre la paz.

El exjuez español Baltasar Garzón abordó en Medellín la discusión de si la paz es o no un derecho humano. Ambos conceptos, dijo, constituyen un todo cuyos destinatarios son los seres humanos.

Por tanto, continuó, no hay que caer en la trampa de dividir los derechos humanos por categorías, sino que estos requieren una visión integral y una perspectiva nueva para evaluar su complejidad.

“Se necesita una paz sostenible, sustentable, paz no agresiva con el ambiente”, afirmó, y añadió que el proceso de Colombia tiene sentido si es participativo, informado y si las víctimas están en el consenso.

Sobre el debate del papel de la justicia ante una eventual paz, mencionó que de no establecerse mecanismos ágiles, si la justicia no es legal para todos, “no va a ser creíble este proceso”, aseveró, y agregó que los jueces no son los que tienen que decidir el fuerte.

Acerca del concepto de seguridad, recomendó que se entienda esta, no como un aumento de represión, sino desde el sentido jurídico.

Adicional, Garzón advirtió que la educación es el gran desafío. “¿Se está diseñando una política nacional de educación para la comprensión del proceso de paz?”, preguntó.

Su respuesta fue que con los diálogos no necesariamente va a desaparecer la violencia y la impunidad, pero la educación, la pedagogía y la información clara para los ciudadanos pondría esos obstáculos en un terreno distinto, favorable para la paz.

Preguntas difíciles de la paz

Boaventura de Souza Santos, fundador del Foro Social. Foto: Diana Sánchez

La conferencia de Boaventura de Sousa Santos, uno de los investigadores más importantes en el área de la sociología jurídica y promotor del Foro Social Mundial (que busca cada año unir las ideas de nuevos movimientos sociales) dejó afuera del salón uno y dos de Plaza Mayor a decenas de interesados durante el encuentro de Clacso.

El brasilero se refirió ante más de 4.000 asistentes a los aprendizajes globales que dejan las luchas desde el sur del planeta. Pero su paso por Medellín fue sobre todo memorable cuando habló del proceso de paz.

El pensador empezó su intervención diciendo que el papel de los científicos sociales es hacer preguntas difíciles para que las respuestas sean fáciles.

Entre los interrogantes que expuso estuvo: “¿Por qué cuesta tanto la paz?”. La respuesta, afirmó, está en que las guerras ya no buscan legitimación o poder, sino recursos naturales. Por lo tanto, dijo, “un territorio libre de conflicto, es libre para la gran explotación industrial de recursos”.

En este sentido, añadió, los indígenas y campesinos temen ser expulsados y tienen derecho a preguntarse: “¿Para qué luchamos por la paz?”.

MEDELLÍN

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